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Terminaba el primer cuarto del siglo XIX en un Logroño todavía "medieval" en cuanto a su distribución industrial y comercial basada en la organización gremial de las diferentes actividades. Así existía la zona de los mercaderes ( ubicada en la llamada calle "Mercaderes"), la zona de los boteros (calle "Boterías"), de los olleros ("Ollerías"), de los zapateros ("Zapaterías") y cómo no de los carniceros, en nuestra calle "Carnicerías".

Dentro de esta última actividad, en nuestra casa, se despachaban habitualmente los productos derivados de las carnes que eran sacrificadas en los mataderos al otro lado del río Ebro. Menudos, cabecillas, canales de corderos y cabritos, eran comercializados en esta calle de las carnicerias, y entre otras en nuestra casa.

Avanzaba el siglo y siguiendo las necesidades lógicas del entorno vecinal se llevan a cabo diferentes construcciones de hornos artesanos para cubrir las necesidades cotidianas del antiguo Logroño.

Junto a nuestro horno de leña creado en 1821 se construirán dos más en la plaza "Del Mercado", plaza céntrica y comercial del Logroño decimonónico. La cocción del pan entre otras cosas se realizaba diariamente en estos hornos casi mancomunados, también en nuestro horno, aunque la actividad principal evidentemente era la de carnicería.

Rápidamente y de manera preclara aquellos productos que inicialmente se despachaban crudos se comienzan a introducir en aquel horno (el actual) con el fin de vender los productos cárnicos ya cocinados. Se comienza a producir una gran demanda de esas carnes asadas en el horno, con leña de haya y de roble.

El éxito fue rotundo y la gran expectativa que originó obligó a realizar un paulatino cambio de actividad. La carnicería inicial se convirtió en despacho de carnes asadas y de ahí a un planteamiento posterior como "Casa de Comidas".

Será esta actividad de restauración la que se lleve a cabo desde el último tercio del siglo XIX hasta nuestros días.

Los secretos en la manipulación de las carnes son desde siempre los mismos, los heredados generación tras generación.

En el periodo de nuestra postguerra la actividad cae, se ralentiza hasta llegar a un nuevo periodo de gran actividad comercial llevada a cabo por la que será heredera de los fundadores y motivo del nuevo nombre que tomará la casa. "Asados González" se transformará en "Asador La Chata" en homenaje a aquella graciosa característica física por la que se conocía a quien potenció nuevamente la actividad hostelera.

En nuestros días seguimos elaborando como antaño las carnes, y la tendencia gastronómica se mantiene dentro de una línea eminentemente tradicional.

Deseando que esta breve historia de nuestra casa les sirva para incentivar su interes por conocernos, la dirección les saluda cordialmente emplazándoles a una próxima visita.