|
Me
pregunto ¿qué es vivir?, podría ser vibrar en armonía con cada momento
que va transcurriendo y sentir, tomando conciencia
del portento de lo que nos rodea.
Vivir
es pensar que cada fracción de segundo que nos abandona, no volverá jamás
ya que pertenece al pasado, al ayer.
También
es llenarnos de valor ante las adversidades que amenazan con derribarnos
cotidianamente y, gozar con virtudes que nos hacen ver la capacidades
escondidas en nuestro ser más íntimo.
Es
no estancarnos ni atarnos al pasado sino procurar evolucionar para un mejor
mañana.
Vivir
es dar y recibir amor a través
de una simple caricia, es saber escuchar, muchas veces en silencio lo que
nos ofrecen las personas, aún más si son amadas, olvidando sin replicar
sus ofensas, y recordando siempre el bien recibido de ellos.
Contemplando
extasiados la alegría inocente de un niño, entendiendo al adolescente y
reverenciando el suave silencio de la ancianidad.
En
mas de una ocasión en el periodo de Navidad hemos visto la película
"Que bello es vivir", y hemos pensado que nuestro paso por la
vida, nuestro existir, no es en vano, una persona puede y debe, cambiar el
mundo desde que nace, unos lo harán desde grandes puestos (políticos,
financieros etc.), otros simplemente desde la anónima cotidianidad de cada
día, por medio de la bondad y la solidaridad.
Refiriéndonos
a los primeros todos sabemos algunas veces de lo catastrófico que pueden
resultar lo irresponsable de sus acciones (Holocaustos, guerras mundiales,
terrorismo, narcotráfico etc.).
No
es esta forma de vida la que quiero dejar plasmada en este articulo, ni en
sus recuerdos, ya que no está en nuestras manos que situaciones como estas
desaparezcan, siempre han habido escándalos y siempre los habrá, mas, ay
de aquel hombre que los provoca.
Pensemos
que con nuestra tolerancia a
los demás, al prójimo, podemos avanzar.
La
cadena empieza por un eslabón y no debemos dejar que se corte sin aún
haberla empezado. ¡Todos somos responsables!, de una manera u otra que
nuestro herido mundo cambie.
¡Todos
somos necesarios!. No es tarea exclusiva de los demás sino que debemos
incluirnos, tomar conciencia de la responsabilidad que nos corresponde. No
estamos hechos para amarnos narcisistamente solo a nosotros mismos, tampoco
a meter la cabeza entre el cuello como el avestruz. Vamos a atrevernos a dar
lo mejor de nosotros en cada momento, logremos manifestar la grandeza de
nuestra alma para amar.
Vivir
es vibrar y sentir; es amar y gozar limpiamente de cada instante.
Es
observar y superar, es dar y aceptar, es comprender que nuestro tiempo es lo
único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.
Esta
es una historia anónima acerca de cuatro personas llamadas: TODO EL MUNDO,
ALGUIEN, CUALQUIERA y NADIE. Había una vez un trabajo que debía ser
realizado y TODO EL MUNDO estaba seguro que ALGUIEN lo haría. CUALQUIERA
pudo haberlo hecho, pero NADIE lo hizo. ALGUIEN se molestó porque ese era
un trabajo de TODO EL MUNDO. TODO EL MUNDO pensó que CUALQUIERA podría
hacerlo, pero NADIE se dio cuenta que TODO EL MUNDO no lo haría. Al final
TODO EL MUNDO culpó a ALGUIEN cuando NADIE hizo lo que CUALQUIERA pudo
haber hecho.
Alfred
D. Souza. dijo: "Por un largo tiempo me pareció que la vida estaba por
comenzar. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que
terminar primero, algún negocio inconcluso, tiempo aún para servir, alguna
deuda que pagar. Luego la vida comenzaría. Por último comprendí que esos
obstáculos eran mi vida".
Cuantas
veces a lo largo de una vida hemos hecho alguno de estos comentarios:
"el día uno de Enero voy a dejar de fumar", "ahora ya estoy
convencido de que tengo que adelgazar", "cuando me case..." y
tantos y tantos propósitos y promesas que nos hacemos, sin haber aprendido
que por muy delgado que corte el pan, este siempre tendrá dos lados,
que muchas veces es mejor reaccionar que pensar. Si fuéramos
internamente más sinceros, se evitarían muchas situaciones penosas,
multitud de ocasiones no sabemos entregar una palabra de amor porque no
pensamos que puede ser la última vez que veamos a aquella persona, El
tiempo no espera por nadie.
He
aprendido que el perdonar se aprende practicándolo. He aprendido que a
veces la gente de la que menos esperaba,
fue la que me ayudó a levantarme cuando más lo necesitaba.
La
confianza que nos toma años en construir, puede ser destruida en un
segundo, pues la vida es un castillo con un puente de cristal, camina con
cuidado si lo quieres alcanzar.
|