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Cuando
la vida nos ofrece adversidades, reconocemos que el poder de las personas
para sobrellevar las contrariedades empieza y se reconoce por
la valoración de cada uno y en entender que los problemas son en
realidad oportunidades, o bendiciones disfrazadas, dicho en un lenguaje
religioso.
Si los golpes de la vida no los consideráramos como algo negativo,
podríamos ver que la fuerza que llevamos dentro nos puede llevar a tomar
nuevas actitudes. Por ejemplo no debemos permitir que lo que nos ocurre en
nuestra vida al demostrar nuestras habilidades vaya en contra de nuestra
identidad, ya que en realidad
no debemos de menospreciarnos por mostrarnos tal cual somos, aún cuando
no nos entiendan.
Si
nuestra personalidad es fuerte y nuestro carácter está definido, por
mucho que nos propongamos el cambiar nuestros hábitos, difícilmente lo
conseguiremos y al final seguiremos siendo los mismos. Para que este
cambio pudiera suceder tendríamos que trabajar en tres aspectos
importantes: nuestra forma de hablar, nuestra apariencia física y
nuestras creencias, (no quiero hablar de cultura).
En
nuestra forma de hablar se encierran habilidades que desde nuestro
interior emanan (de la abundancia del corazón, habla la boca) influyendo
mucho en nuestro comportamiento y en aquel que nos escucha.
Las
personas te podrán dar consejos para que cambies, pero nadie escarmienta
en cabeza ajena. Si continuamente te preguntas el porqué de tu fracaso,
sin encontrar respuesta, cambia la manera en que te lo preguntas y podrás
tener acceso a una respuesta más creativa.
Si
cambias tu comportamiento habrá cambios en tus emociones y si estas se
cambian a su vez se cambiara de nuevo tu fisiología. Esto no se consigue
con solo una vez, tendrás que repetirlo como un ejercicio que forme parte
de tu vida cotidiana.
Para
cambiar tu comportamiento debes modificar tus creencias, las que
involucran tu sistema de valores, normas de vida y el propio yo. Si
cambias alguna de ellas cambiaras de nuevo tus emociones.
Si
piensas en cambiar tus metas actuales, procura estar capacitado para
enfrentar el reto que te propones, si eres sincero contigo mismo, te
evitarás desdichas, pues la vida no es un sueño, sino la oportunidad que
se te da, para desarrollarte como individuo.
Las
reglas que tenemos definen de alguna manera nuestra felicidad, porque
influyen y determinan nuestro comportamiento. Si piensas que las normas de
vida que tienes actualmente te hacen una persona infeliz, deberías pensar
en cambiarlas, pero asume tu responsabilidad
respecto de lo que eliges o desechas como modelo de vida, recuerda
que tus decisiones afectan la vida de otros.
Tu
identidad determinará totalmente tu destino y pondrá senderos en una
dirección o en otra. Sube tu moral piensa
que puedes lograr metas que creías inalcanzables, y te demostrarás a ti
mismo el poder sorprendente que tienes de materializar tus sueños.
Si
no te gusta quien eres, cambia para llegar a ser esa persona
que sueñas, y repite tu entrenamiento de transformación que te
llevará a descubrir, lo que tu verdaderamente has sido llamado a ser.
En
lugar de tomarnos los obstáculos de la vida como algo negativo podemos
empezar a tomar una nueva actitud y reconocer que están en nuestro camino
para darnos la oportunidad de aprender a desatar la fuerza y el poder que
todos tenemos dentro. UN SER COMO LOS DEMAS. |