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No
voy a descubrir a los lectores que tengan interés por estos temas nada
que no esté impreso en tomos grandes y pequeños desde hace muchos años.
Sin embargo, me atrevo a dar actualidad a las cuestiones de alimentación
por la íntima fe que abrigo en la utilidad de su divulgación para las
generaciones actuales y las venideras.
Mi
exposición no es científica; pero quiero poner mi grano de arena para
una mejor solución.
Si
entre todos creamos el ambiente necesario para lograr la importancia que
la alimentación tiene, las necesidades imperiosas se pondrán aún más
en marcha en un mundo irónico de anorexias y
desnutrición.
Pienso que a los hombres nos es grata
nuestra autodestrucción, ya desde el paraíso terrenal somos arrojados
por nuestro propio albedrío.
Malthus dijo que mientras la
población del mundo crece en proporción geométrica, la subsistencia lo
hace en proporción aritmética si eso es cierto el final sería la muerte
por hambre.
Los hombres rezan y algunos paradójicamente
como lo hacía Ehrenburg, “Señor, dadnos la sequía”, porque los
graneros están llenos, el
cereal se estropea y los precios bajan.
La
ciencia observa que las razas de los países deprimidos aumentan
considerablemente.
Aldous
Huxley nos anunciaba que pronto la tierra estaría poblada por más
cantidad de personas que las que el planeta podría alimentar.
El
mundo aumenta en forma desmedida y los recursos naturales se agotan; pero,
¿y las inmensas regiones del globo hasta las que no ha llegado aún el
cultivo? ¿Y los métodos científicos para recuperar las tierras que han
perdido su fertilidad?. Frente a todo esto, ¿es posible que aumenten los
alimentos en el mundo?.
Los
científicos anuncian que los recursos que a través de los siglos se han
acumulado, disminuye en el área de cultivos, los yacimientos petrolíferos,
las minas; ¡se consume más! los campos están fatigados por el incesante
laboreo, los mares están agotándose, claro todo no es tan pesimista y
nuestro animo debe aumentar, desconocemos todavía lo que el mar alberga
en sus entrañas y cuantos minerales deben estar ocultos debajo de esas
cadenas montañosas.
Todo
esto es especulativo si tenemos en cuenta que frente a la progresión en
el aumento de habitantes esta también que la vida se alarga gracias
a la ciencia y nuevas modas
acerca del embarazo.
El
hombre a ciencia cierta puede calcular el numero de habitantes que
poblaran el país en los próximos años del siglo XXI, sin mermas de
guerras o epidemias ya que se sabe que la naturaleza es hábil para cubrir
rápidamente los déficits que estos acontecimientos conllevan.
Ante
los posibles aumentos de población, ¿qué pasará con los recursos
naturales?, ¿cuantos podrán comer?.
Los
organismos internacionales tratan de aumentar las fuentes de recursos, los
científicos quieren enseñar nuevos medios de cultivos tratando de
instruir dónde exista la miseria.
Si
seguimos el paisaje bíblico en el Egipto del Faraón sobre la fertilidad
de los siete años y la carestía de los otro siete años, las deducciones
más inmediatas y expresivas simbolizan el carácter contingente de los
recursos humanos; previsión en la abundancia y si la carestía llega,
abrir los graneros para todos sin pensar en las especulaciones del
momento; podríamos decir el silo es el establo de las vacas gordas y la
ubre de las vacas flacas.
Frente
a la profecía de Huxley, existe la realidad de una humanidad llena de
esperanza que se rehace y confía en su talento para dar lugar en el ancho
mundo en que vivimos a todos cuantos se acerquen a la mesa renovada de la
vida y nunca tengamos que decir desde cualquier parte del mundo a la F.A.O.
“A buen hambre no hay pan duro...”
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