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Desde
la antigüedad los Goliardos aquellos clérigos descreídos glorificaron
la taberna como lugar de adoración al vino y por supuesto, convencidos
que esta, era el lugar de residencia de la poesía,
el templo de las Musas y del dios Baco.
Posiblemente
esta vinculación no esté muy lejos de la realidad, ya que muchos poetas
han buscado refugio en estos establecimientos, desde franceses como
Baudelaire y Rimbaud que gran parte de sus inspiraciones literarias están
muy cerca de la taberna, o como Willian Blake que en versos a su madre decía
que la taberna era mas sana que algunos lugares de más devoción.
Baudelaire
persona martirizada por el alcohol escribió: "Para no ser
esclavos... ¡Embriagaos! ¡de vino poesía y amor!
La
lista de escritores es extensa, Francis Scott Fitzgerald, también encontró
refugio en este néctar que tomado con moderación suele ser conveniente
como dice el Dr. Concha, para ciertas enfermedades.
El
autor de Bajo el Volcán Malcom Lowry, se debe incluir en esta casta de
escritores ya que la bebida no lo dejaba terminar alguna de sus novelas.
Pero fue sin duda uno de sus más fervientes asiduos el gran Edgar Allan
Poe, autentico genio como escritor, aunque sus alucinaciones literarias
estaban íntimamente ligadas con el alcohol, que como dijo Savater: “Poe
fue el constructor de las pesadillas oscuras”.
En
la lista no pueden faltar Faulkner, Miller ya que sus escritos están
impregnados en demasía entre bares y alcohol así como los de la
escritora, la radiante Leonora Carrington, que escribió sus memorias bajo
tales efectos.
Otros
no contentos con las bebidas que se les ofrecían, recurrían a brebajes
hechos por ellos, eso sin dejar de frecuentar los lugares y así Truman
Capote falleció por una de su invención y de todos es conocida la afición
de Heminway a sus famosos mojitos dobles que se les llamó
"Papas" tomados en la Bodeguita de En medio o la Floridita en la
ciudad de La Habana.
No
es mi intención el autoproclamarme juez de tan doctos y excelentes
escritores sino tan solo, hablar de las tabernas tan numerosas y
arraigadas a la vida social de nuestra ciudad.
En la taberna hoy día se suelen
concentrar, amén de escritores y "cantaores" todo tipo de
personas, quizá buscando un poco como la "soleá" y "la
serrana" que se esconden en el fondo misterioso de la taberna.
Es
en ese deambular de personas donde parece que se olvidan los problemas.
Hoy día la taberna es propicia para la tertulia, todos conocemos dónde
existen, el día, la hora y salvo raras excepciones, todas abiertas a
cuantas personas deseen concurrirlas. Se habla de poesía, pero también
de toros, fútbol, y creo que salvo leves comentarios, casi nunca se habla
de política o religión. Son temas demasiado delicados para llevarlos a
estos lugares, para esas materias existen otros escenarios, pues por las
pasiones que encienden romperían el ambiente relajado de un lugar
construido para ser un punto de encuentro.
Por
eso la taberna funciona en base a la cortesía de un tabernero que bien
puede ser un "filosofo de la vida", como mi amigo Pepe Salinas,
o cuando vamos a oír los cantes por Marchena de Andres Bravo, o a tomar
un bacalao como Rafael Villegas y Salud hacen excelente. (Y no quiero ser
"canapero" como diría David Luque Pozo). Es normal oír el
rasgueo de una guitarra acompañado por algún "cantaor".
Tabernas
de Córdoba como la de "Pepe de la Judería" visitada, antes de
que Miguel Cabezas la erigiera como actual Restaurante, por Juan XXIII en
su época de Cardenal. Taberneros ilustres fueron antes de ser hoy grandes
restauradores, Pepe García Marin propietario del Caballo Rojo y Rafael
Carrillo de El Churrasco, centros visitados por los más altos Jefes de
Estado y Presidentes del mundo. Quién no ha visitado la Bodega de Guzmán
con nuestro amigo Pepe "arrumbaor" de siempre y nadie como el
conoce la zarzuela. El Pisto
taberna de tradición que conserva todavía la piquera, y dónde Luis
Navas tiene un sitio preferente. El Abuelo o Rinconcito y por supuesto La
Sociedad de Plateros y tantas y tantas.
Por
eso la consigna de poetas y escritores, no debe ser beber, escribir y
vivir. Las tabernas en Córdoba, tienen un arraigo de siglos, que han ido
transformándose con el gusto y las exigencias del publico que las visita.
¡Cuántas tradiciones y misterios se ocultan en ellas!, ¡Cuánto
disfrutamos enseñándolas a los que visitan nuestra ciudad!. ¡Cuantas
caras de satisfacción vemos cuando el turista se va!.
Las
musas no tienen porque tener ojeras oscuras y oler a humo de cigarrillo,
si están allí por algo será.
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