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Mis poemas
hoy no son para declamar.
Acaso...
para leer...
en esa... tarde oscura
cuando la fiesta del día anterior
me prohíbe la salida.
En mis manos,
solo hay
humo de un cigarro
mezclado con el aroma de un brandy,
junto a la música tenue
que no hace el eco
al reflejo
de un relámpago perdido
en la ventana.
Veo limones caducos
como jugos en mi garganta,
pienso...
que hoy ya no puedo
encontrarme
¡y he pensado en ti!
¡te he visto en mis ardores!,
en un sueño obligado
que el sillón no agradece.
El agua por mi frente corre...
entre sonidos de un corazón
al fuerte ritmo
de la muerte que no quiero.
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