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La
muerte es una realidad inevitable en nuestras vidas de la que no podemos
escapar. No sólo es un hecho que desvela la manera de cómo visualizamos la
vida, su significado y trascendencia. En nuestro país no la festejamos,
ni tampoco nos burlamos de ella. Lo cierto es que no estamos preparados
para enfrentarla, y más que enfrentar a la muerte propia, no estamos
preparados para decir adiós a seres que, secretamente pensábamos, nunca
tendríamos que despedir.
Como
decía Moliere, "Uno sólo se muere una vez pero es para mucho
tiempo". Pero...
El
primer asesinato, del que tengamos ocurrió entre dos hermanos, si bien
las armas no eran tan sofisticadas como ahora, fue con una
"simple" quijada de un burro que no estaba hecha para pasar a la
historia como arma homicida. Tuvo un desencadenante final de privar de la
vida a una persona. Por otro lado, los minerales que la naturaleza
proporciona, tampoco están para que su objetivo final se conviertan armas
mortales; es el hombre que gustoso de sacar partido de todo, piensa hasta
el punto de ver que con su talento una piedra de mineral puede llegar a
convertirse en un arma sofisticada, capaz de quitar la vida a sus
semejantes.
Últimamente
he leído en este Diario CÓRDOBA, un articulo de Mir Jordano, que ese
final de la quijada de burro de la antigüedad, pudo haber tenido una
humilde "litrona", dirigida a el, un final parecido, y que
gracias a Dios, el mal que pudo ser fatal y digo "solo", tuvo un
percance que cada uno debemos juzgar.
En
esta sociedad siempre han sido los pecados de faldas para abajo mas graves
que los de falda para arriba; ¿me pregunto que cuando hay excedentes de
materiales, estos fácilmente los convertimos en armas?, porque nuestra
mente llega mas allá de los más simples principios de la naturaleza. Hay
animales que matan para comer o para defender a sus crías. ¿Pero y el
hombre siempre cumple esas premisas?.
Hoy,
matan por filosofías de vida, por ideas contrarias, por religión, por política,
por dinero, por sexo y al final es sólo un deseo egoísta de poder y si a
esto unimos la nueva forma de matar por placer es algo que se escapa de la
ley natural.
Cuentan
que la primera guerra mundial si es que sirvió de algo era para que no se
repitiese más, pero después llego la segunda y una continua oleada de
guerras en el mundo que nos hemos acostumbrado a ellas, como una cosa
normal. Encendemos el televisor y vemos casi en directo masacres delante
del mundo, guerras dónde la mayoría de los "soldados" son niños
de no más de doce años. Desgraciadamente atentados terroristas. Muerte
casi a diario en busca de la libertad que quieren muchos inmigrantes,
dejando sus vidas en el agua. Nada puede justificar una muerte
injustificada. Nos empeñamos en estudiar cosas que algunas veces son de
tipo secundario pero que en esta sociedad son necesarias para que baremo
no nos rase por igual y a su vez olvidamos algo tan importante como es el
amor por el ser humano que esta por encima de ideas y riquezas. El oro y
los diamantes no valen mas por ellos mismos sino por el valor que los
humanos hemos querido darles, pero el hombre mata por ellos. Las flechas
de antes son hoy sofisticados mísiles, el tam-tam se ha cambiado por
Internet, todo en esta vida gracias al hombre ha evolucionado en la búsqueda
de nuevas tecnologías y la verdad es que se está logrando; pero hay algo
que no evolucionaremos es que siendo los humanos capaces de inventar casi
todo, no hayamos encontrado la solución de ayudarnos un poco más
buscando mas palomas blancas, para que en algunas situaciones, la vida no
siga igual.
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