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Temida cancela, dónde los cipreses habitan
en medio de fuegos fatuos que juegan
con la tristeza de dormidos cuerpos,
en noches sin luna que, convertida
en musa, inspira a poetas que no están.
Aquelarre medieval de ocasos cuadrados
y tierra abierta entre rosas y sedas,
en ornamentos de pinos color caoba
y blanco que sesga el principio con un fin,
en destinos como las hojas de un desierto.
Niebla muerta en un campo dónde se descansa
el final del nacimiento que reprodujo y muere... ,
en el carnaval de trabajos que cesan
y pintores que no pintan la conciencia,
de metáforas locas en busca de éxito.
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