historia


 

Los datos más antiguos que se conocen del pueblo de Torralba, datan del tiempo de los romanos, quedando ruinas de la V calzada romana que iba desde Mérida a Zaragoza.

Hay huellas del paso de los árabes, como las ruinas maltrechas de fortificación en el caserío de Arrebacit, antigua mansión de Zebit Abú SEIT, rey moro de Valencia. Torralba fue en la Edad Media, una villa muy importante, como lo demuestran las ruinas del castillo existente y los numerosos personajes que en ella vivieron.

Esta fortaleza sirvió de residencia a D.Enrique de Villena, apodado “El Nigromante” autor y poseedor de numerosos libros de Astrología, que le fueron secuestrados y quemados por la Inquisición.

Por célula de 29 de junio de 1311, el rey Fernando IV, ordeno que Torralba se sometiese al Concejo de Cuenca. En un privilegio, confirmado por Enrique II el 15 de abril de 1370, se concede a D.Alvar García de Albornoz, hermano del cardenal Gil de Albornoz, las villas de Torralba y Tragacete con sus castillos, términos y vasallos. Residió en ella bastante tiempo Enrique de Aragón, abandonándola alguna vez para apaciguar, en Cuenca, los ánimos encontrados de los Hurtado de Mendoza y Vázquez de Acuña.

Legado a don Álvaro de Luna por Maria de Albornoz en 1432, paso a ser en el siglo XVI una villa de doña Luisa de Cárdenas.


 

Torralba y la Ruta de la Lana

 

La atracción religiosa de la tumba del Apóstol en Santiago de Compostela hizo que los peregrinos partieran desde todos los lugares, incluyendo el interior de España. Por Guadalajara también pasó un "Camino hacia Santiago" que ha sido recogido y bautizado como "La Ruta de la Lana".

El llamado "Camino de Santiago" que seguían los peregrinos desde la frontera francesa para peregrinar hasta la tumba del Apóstol fue el más importante, pero no el único, recorrido hasta Santiago de Compostela. En la primavera de 1624 Francisco Patiño, su mujer María de Franchis y su primo Sebastián de la Huerta, peregrinaron a Santiago de Compostela desde Monteagudo de las Salinas (Cuenca), habiendo constancia escrita de su paso por Astorga y Molinaseca. El camino que siguieron no esta indicado, pero debió ser el que mercancías, viajeros y, por supuesto peregrinos procedentes del sudeste peninsular, siguieron desde Valencia hasta Burgos pasando en diagonal por Cuenca y las tierras alcarreñas. Desde Burgos basta seguir el archiconocido "Camino Francés" hasta Santiago.

Este recorrido ha sido "redescubierto", bautizado como "La Ruta de la Lana" y publicado a finales del siglo XX, pudiendo seguirse con relativa facilidad tanto por los creyentes como por los que simplemente desean seguir las huellas de aquellos que en el pasado caminaron hacia Burgos, Santiago y el "Finisterrae" en Galicia. El camino fue descrito, en parte, en el Poema del Cid, siendo seguido en sentido inverso por el héroe en su destierro. Coincide en su mayor parte con el que en el "Repertorio de Alonso de Meneses" (siglo XVI) iba desde Cuenca a Burgos y por el que iban la lana de la Alcarria y los paños de Cuenca hacia las ferias de Medina del Campo y el Consulado de Burgos. Imagino que por este camino iría asimismo la miel al noroeste y vendría el grano castellano al sudeste. Fue seguido, también en parte, por el rey Felipe III cuando desde sus bodas en Valencia vino a visitar el Monasterio alcarreño de La Salceda (1604), seguía siendo usado en el siglo XVIII y Madoz en su Diccionario (1850) lo menciona repetidamente ("Caminos: los locales y el que conduce a Valencia y Cuenca") al describir las villas alcarreñas por las que pasa. En varias zonas coincide con antiguas vías romanas, de las que a veces encuentra los restos el caminante. Por último, gran parte de la zona alcarreña fue seguida por Camilo José Cela en su "Viaje a la Alcarria".

Desde Cuenca el camino histórico iba por El Villar, Torralba, Priego, Valdeolivas, Salmerón, Trillo, Cifuentes, Mandayona, Atienza y Miedes, continuando por Retortillo, El Fresno, Inés, San Esteban de Gormaz, Alcubilla, Huerta del Rey, Silos, Retuerta, Cobarrubias, Hontoria, Venta de los Molinos y Burgos. De allí el camino francés sigue (en grandes líneas) por Castrojériz, Fromista, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada y Samos hasta Santiago de Compostela. Al estar más interesados en el territorio de la actual Guadalajara, nos limitaremos en este texto a describir un poco más el "camino de Santiago alcarreño" y remitimos a los lectores a visitar la web "La Ruta de la Lana" para conocer el resto con más detalle. En cada etapa se recorren unos 30 km. al día, dependiendo de la dificultad del terreno.

El peregrino que saliera de Monteagudo de las Salinas llegaría al final del tercer día de camino a la Alcarria conquense por Albalate de las Nogueras hacia Villaconejos de Trabaque. La Cuarta etapa (Villaconejos - Salmerón. 24 Km.) va por Villaconejos a Albendea (14 Km.), de Albendea a Valdeolivas (4 Km.) y de Valdeolivas a Salmerón (6 Km.), ya en la provincia de Guadalajara. La Quinta etapa (Salmerón - Cifuentes. 34 Km.) va de Salmerón a Villaescusa de Palositos y Viana de Mondejar (16 Km.), de Viana de Mondéjar a Trillo (9 Km.), de Trillo a Gárgoles de Abajo (4 Km.) y de Gárgoles de Abajo a Cifuentes (5 Km.).

La Sexta etapa (Cifuentes - Baides. 33 Km.) sigue de Cifuentes a Moranchel (5 Km.), de Moranchel a Las Inviernas (7 Km.), de Las Inviernas a Mirabueno (10 Km.), de Mirabueno a Mandayona (3 Km.) y finalmente de Mandayona a Baides (8 Km.). La etapa Séptima (Baides - Atienza. 27 Km.) sale por Baides - Viana de Jadraque - Huérmeces del Cerro (7 Km.), sigue por Huérmeces del Cerro - Santiuste (4 Km.), de Santiuste a Riofrío del Llano (7 Km.) y de Riofrío del Llano hasta Atienza (9 Km.). La Octava etapa (Atienza - Tarancueña, 30Km.) entra ya a tierras de Soria, partiendo de Atienza a Tordelloso (5 Km.), de Tordelloso a Alpedroches (3 Km.), por Alpedroches a Miedes de Atienza (5 Km.), de Miedes de Atienza a Retortillo de Soria (9 Km.) y de Retortillo de Soria a Tarancueña (8 Km.).

El recorrido es por si mismo interesante, incluso para los que sólo usan el automóvil. Hay monumentos desde el románico rural al barroco, varios castillos y los restos de una calzada romana. Y el paisaje merece la pena, comenzando por la "Hoya del Infantado", los modernos embalses, las Tetas de Viana, los Baños de Carlos III, el río Dulce o la sierra de Pela tras Atienza.

 

 

Cuenca, ciudad madieval

Hitoria de las sociedades urbanas en la edad media

Adolfo Baca Díaz


Algunos linajes se caracterizaron por desarrollar una fuerte presión sobre los territorios conquenses, como fueron los de la Cerda y los Duques de Medinaceli

Será el silo XV la época en que la expansión territorial nobiliaria llegara a su culrninacion, aprovechando los momentos de inestabilidad que se viven en el reino, y la principal lucha llevada a cabo por los gobernantes municipales, será evitar que los nobles presionen para posesionarse de tierras de ámbito realengo.
Pronto se creo también una situación de enfrentamiento entre todos los poderes asentados en el territorio conquense, y en algunos momentos la falta de orden llevaba a tal desequilibrio que hacía necesario una "paz" entre fuerzas que permitiera el buen desarrollo económico y social.

La ganadería tan importante para el concejo e igualmente para los nobles instalados en Cuenca, que tenían también un enorme potencial ganadero, para el que necesitaban tierras de pasto que les permitieran mantenerlo, por esta razón se hará todo lo posible para acceder a la posesión de las tierras de pasto. De esta manera los linajes nobiliarios intentaron aumentar sus dominios a costa del realengo, así, Pedro Carrillo de Albornoz ocupó de forma reiterada el prado llamado de Albalate, próximo a la población dcl mismo nombre, que junto a los Masegosos y Ensanchado el concejo consiguió recuperar en l481. Para estos fines se empleaban los métodos mas variados como el de poner torres en enclaves estratégicos de la zona, que mandaría derribar el concejo. También los nobles utilizaban a sus vasallos para actos de rapiña sobre todo con la madera, o dirigiéndolos en hueste. En este sentido, por ejemplo, está demostrado el intrusismo de los vecinos de su señorío de Torralba sobre el termino de Villar de Domingo García, que hizo necesaria una delimitación entre ambos en 1404, y la ocupación dc tierras de Cuenca desde el señorío de cañamares, así como la entrada de ganados de los vecinos de Beteta en la dehesa de los Masegosos, condenada por el corregidor en 1496.
Los nobles trataban de imponer unilateralmente su poder en dominios que también competían al concejo pretendiendo finalmente anular este: el conde de Medina Lope Vázquez de Acuña, Pedro Carrillo de Albornoz, Álvaro Carrillo y otros caballeros que habían tomado tierra de Cuenca, habían llegado más allá poniendo horcas de justicia en todos los lugares de los sexmos de la Sierra, El Campo y Torralba

El concejo conquense recibe, en algunos momentos, el apoyo de nobles que por intereses personales no ven apropiada la actitud de otros linajes. Realmente dentro de la gran urbe se llevaba una lucha entre estos por el peso político sobre el concejo. Estos poseían allí sus palacios, y allí se alineaban las facciones y zonas en apoyo de unos u otros

Todas estas situaciones nos muestran indicios del complicado ambiente en el que tenían vivir las autoridades municipales de Cuenca con respecto a sus términos, en una etapa en la que proliferaron en Castilla dificultades de todo tipo, con numerosas usurpaciones protagonizadas o fomentadas por los distintos linajes nobiliarios asentados en la zona.

 

 

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