Sociedad Micológica de Sigüenza

Recetas

La Lepista panaeolus: gran desconocida de los fogones

Es una seta carnosa, de carne aromática con olor afrutado, sabrosa, compacta. Crece en corros de brujas de numerosísimos ejemplares, los cuáles salen sombrero con sombrero, formando verdaderos céspedes de setas, manera de crecer que garantiza una recolección abundante. Se parece en porte general y tamaño al perrochico (Calocybe gambosa), pero presenta tonos parduzcos, láminas de café con leche (ojo: no blancas como los Clitocybe) y, sobre todo, un característico anillo de máculas oscuras situado a cierta distancia del borde del sombrero y concéntrico con él: este último carácter la convierte en una seta inconfundible. Y me niego a entrar en la peregrina discusión de si, además de Lepista panaeolus (=Lepista luscina), existen o no táxones como Lepista rickenii, Lepista multiforme o Lepista panaeolus var. paxilloides: que se peleen los especialistas si quieren, ¿o es que acaso hemos hecho ascos alguna vez a cuanta Lepista sordida y semejantes han caído en nuestras cazuelas en el nombre de la celebrada y ya famosa 'seta de pie azul' (Lepista nuda)?

Es seta que, a pesar de su compacidad, requiere poca cocción. En segundo lugar, la cebolla le sienta estupendamente (Elena y yo damos fe). Pues bien, con esos dos sencillos ingredientes (poca cocción y cebolla, con su chorretón de aceite de oliva suave correspondiente, todo con su sartén y su "chup-chup", como es de rigor) ya tenemos receta: sólo falta buscar esta curiosa, productiva y sabrosa Lepista en nuestros montes... o, mejor, en nuestros prados (que es que todo hay que decirlo, vaya: como si no hubiera libros...)

[Proporcionado por: Julio]

Manera de guisar los perrochicos

(continuará...)



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