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Hace escasas semanas hemos asistido en Sigüenza y sus alrededores a un espectáculo que podríamos calificar de bochornoso: la celebración de una competición deportiva en plena naturaleza, con previsibles efectos negativos sobre ésta, que, según se rumorea, podría carecer de toda autorización oficial, si exceptuamos el asentimiento dado por el Excmo. Ayuntamiento, que se transforma de esta manera en complice de un hecho posible y presuntamente ilegal. Al respecto recordaremos que la autoridad ambiental competente que ha de otorgar cualquier tipo de permiso relativo a actividades de posible incidencia sobre el patrimonio natural es la Junta de Comunidades, en su Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, a través de la correspondiente delegación provincial.

Nos estamos refiriendo a la competición de motocross que tuvo lugar en el pasado mes de febrero y que se desarrolló por distintos caminos y veredas de nuestro término municipal (incluidas pedanías), en clara contradicción con las más mínimas normas de respeto por el medio: circulación fuera de los caminos en numerosos puntos de la ruta, con daños constatables sobre la vegetación (incluido el destrozo de determinadas plantas de encina cuidadadas desde hace años por algún entusiasta seguntino, amante o amantes anónimos de la naturaleza, situadas a lo largo del camino que lleva a la fuente Picardas), abandono de marcas y señales de ruta en el campo después de la celebración de la actividad, molestias a la fauna en un periodo del ciclo anual delicado (y a los paseantes, que se veían sorprendidos y abordados por aguerridos motoristas a toda velocidad en su pacífico y sigiloso paseo). Y hay que tener en cuenta que estos efectos no sólo tienen lugar el día de la celebración: se ha visto a motoristas entrenando en nuestros montes desde varias semanas antes (en algunos casos en clara actividad ilegal) y, también, con posterioridad al evento que, evidentemente, levantó gran expectación entre los aficionados.

Este tipo de competiciones se están convirtiendo en algo habitual en nuestra ciudad. El asunto, recogiendo, como decimos, la opinión de varios (muchos) miembros de esta Sociedad, nos parece grave ya que semejante tipo de actividades lúdicas (no por ello reprochables, evidentemente) puede contribuir, si la costumbre se instala en los términos actuales (esto es, sin ninguna supervisión oficial efectiva), a la degradación paulatina que viene sufriendo nuestro medio ambiente ante nuestros, muchas veces, impotentes ojos.

El ayuntamiento, según conversaciones extraoficiales, mantiene una doble postura: la primera de sus razones es que este tipo de actividades no cuesta dinero al consistorio; la segunda es la creencia de que son actividades que pueden aportar a la población seguntina algún beneficio económico, siquiera sea a través de la publicidad que se haga de Sigüenza.

Es evidente que ambos argumentos son fácilmente desmontables, incluso el segundo de ellos, el del beneficio económico (el primero, a nuestro entender, se desmonta solo). Incluso algunos miembros del consistorio reconocen que no cabe esperar un efecto positivo demasiado significativo como consecuencia de estas actividades sobre el turismo de la ciudad ya que, por un lado, Sigüenza es ya ampliamente conocida y, por otro, se dispone de otros cauces de publicidad mucho más efectivos. Sin embargo, el principal argumento, a nuestro juicio, no es la efectividad del medio publicitario, sino el carácter de éste: una promoción de calidad de una ciudad que quiere vivir del turismo, como la nuestra, ha de transmitir una imagen mucho más cuidada que la que pueden proporcionar unas cuantas fotos en los diarios deportivos de motoristas correteando por el campo embadurnados en barro. Más que la cantidad, se trataría de primar, y cuidar muchísimo, la calidad, como decimos, de la publicidad que hacemos: en caso contrario corremos el riesgo de crear una imagen poco deseable de la ciudad que, a nuestro modo de ver, debería ser valorada mucho más por sus méritos artísticos, históricos y naturales, que por cualquier tipo de actividad que pueda chocar en alguna medida con aquellos valores.

Ya decimos que no sabemos a ciencia cierta si el club motorista convocante ha incurrido en delito (y si, con él, lo ha hecho el ayuntamiento, al menos moralmente, a modo de cómplice), pero sí pedimos desde estas páginas dos cosas:

1.- Una llamada a las autoridades para que se vigile la actividad motorista en Sigüenza para evitar la circulación de cualquier vehículo motorizado a alta velocidad fuera de aquellos lugares permitidos, lugares que, con la ley en la mano, se restringen a los circuitos oficialmente dados de alta como tales (inexistentes, hoy por hoy, en Sigüenza). Creemos que el ayuntamiento tiene la máxima responsabilidad a este respecto al haber consentido o, incluso, apoyado en el pasado estas actividades sin, a nuestro juicio, la suficiente y necesaria reflexión sobre sus efectos.

2.- Otra llamada, esta vez a los miembros de la SMS, pero también a cualquier seguntino o visitante aficionado a salir al campo, para animar a DENUNCIAR cualquier actividad que se sospeche delictiva ante la autoridad competente. Recomendamos para ésto dos vías distintas:
-Llamar por teléfono a la Guardia Civil o a la patrulla local del Seprona o ponerse en contacto con los agentes forestales en el momento en que se sospeche de que cualquier actividad de la que se es testigo puede suponer un hecho delictivo contra la naturaleza. Estamos confeccionado una pequeña guía para la denuncia de actividades ilícitas en relación a la naturaleza teniendo en cuenta la en la legislación de que disponemos (por fortuna, hoy mucho más eficaz que hace bien pocos años) que os puede servir de ayuda.
-Expresar la propia opinión, preferiblemente por escrito, cuantas veces se considere necesario ante la autoridad competente acerca de conductas repetitivas que afecten a nuestro patrimonio natural. Para eso, podéis escribir a la Delegación de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en Guadalajara. La dirección es:

   Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
   Delegación de Agricultura y Medio Ambiente
   Avenida del Ejército, 10
   19071 Guadalajara
   Telf.: 949 88 53 00 // Fax: 949 88 53 02

(para cualquier duda, os podéis poner previamente en contacto telefónico con la delegación)

Debéis saber que la administración está obligada a escuchar vuestras quejas y que, en el caso de que se den indicios razonables de delito, éste debe ser perseguido. Por otra parte, en el caso de actividades agresivas contra la naturaleza de más difícil caracterización legal, habéis de considerar también que el peso de la opinión puede ser muy importante, y que, por fortuna, en la actualidad se es muy receptivo desde la administración autonómica con los temas relativos al medio ambiente, con lo que vuestras informaciones y opiniones no caerían en ningún caso en saco roto, especialmente si son numerosas y proceden de distintos ciudadanos. En lo que a la actividad motorista concreta que ha motivado estas palabras, habéis de saber que la queja ha llegado oportunamente a la autoridad competente según denuncia de un miembro de nuestra sociedad (al menos), lo cuál ha de producir necesariamente los efectos oportunos.

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