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Paises--> MONGOLIA
Introducción al país


Llevamos tres días atravesando anchas estepas verdes, inmensos valles, minúsculos puentes que cruzan turbulentos ríos, altos puertos de montaña y apenas se ven habitantes. En el fondo de cada valle hay tres o cuatro yurtas o "gers" y un rebaño de ovejas vigilado por un chaval a caballo. La ruta es lenta, muy lenta, pero no importa: mires donde mires las visitas son impresionantes.

 

La carretera nacional es en realidad una pista y sólo se identifica porque no hay vegetación y por sus profundos baches y charcos debidos a las intermitentes lluvias. Los cabezazos sonoros contra el techo del destartalado, y sin embargo robusto, todoterreno soviético se suceden periódicamente. Casi las únicas paradas que hacemos son para orinar, y como no hay ni un arbusto, no digamos ya un árbol, ideamos un sistema pudoroso: nos alejamos 20 metros del vehículo formando un perfecto abanico, y cada uno y una contemplamos las infinitas distancias e increíbles nubes que caracterizan Mongolia mientras nos aliviamos.

Por fin llegamos a nuestro objetivo, el lago Hovsgol, hermano pequeño del cercano lago Baikal de Siberia. Bueno, no tan pequeño: 125 km de largo por 15 km de ancho. Está encajado entre impresionantes montañas, las más lejanas son ya territorio de Rusia, y bordeado por profundos bosques de pinos.

Nuestros maltratados cuerpos agradecen el agradable campamento "turístico" que encontramos: 6 gers en medio de un bello prado, a las orillas del lago. Parece que se está celebrando algo: frente al rústico comedor hay docenas de caballos ensillados y 15 toscos carros, con enormes ruedas de madera, tirados por potentes bueyes. Franqueamos la puerta y nos golpea un denso humo y un penetrante olor a manteca de cordero. Hay más gente que la que hemos visto desde que salimos de Ulan Bator. La estancia está repleta de ancianos y ancianas, niños de todas las edades, familias enteras, con sus maravillosas caras curtidas por el duro clima del país. En realidad, se han dado cita todos los habitantes de centenares de kilómetros a la redonda.

Han acudido a la llamada de un poco de "civilización", es decir, un generador eléctrico, una antena parabólica y una televisión que tiene a todos hipnotizados. Hoy es sábado, y los sábados se emiten cinco horas ininterrumpidas de "Cara Sucia", un culebrón venezolano que se ha convertido en la pasión nacional. El mes anterior la protagonista dio un recital (también es cantante) en el estadio principal de Ulan Bator. Un gran éxito, sólo que ella no sabía qué hacer con los centenares de potros, terneras y camellos que sus leales fans le habían obsequiado. ¡Que viva la globalización!

Tanto por sus tierras como por sus gentes, Mongolia puede considerarse uno de los lugares más mágicos del mundo. Su superficie es tres veces la de España, pero tiene la mitad de habitantes que Madrid. Es un territorio casi virgen, en el que la huella de los humanos es prácticamente imperceptible. No hay carreteras ni tendidos eléctricos, sólo pequeños pueblos que quedan desiertos en verano mientras los habitantes pastorean en los altos valles. Uno se pregunta qué desarrollo socialista practicaron aquí los soviéticos durante sus 70 años de dominio político. Eso sí, todo el mundo sabe leer y escribir, algo bastante impresionante para un pueblo formado en un 50% por pastores seminómadas.

Pero la tierra no está limpia sólo porque haya poca gente, sino porque sus habitantes tienen un admirable respeto por la naturaleza. Así, la bota tradicional mongola tiene la punta en forma de una aguda curva hacia arriba "para no dañar la tierra" cuando andan. Madog, nuestro conductor, cuenta que fue una vez a Alemania a comprar viejos Mercedes para traer a través de Siberia. Pero no le gustó aquello, "la tierra ya no huele". Tienen grandes dudas sobre las bondades del desarrollo y de la sociedad de consumo que dicen que vendrá a Mongolia.

Siempre es arriesgado hacer generalizaciones sobre un pueblo, pero la gran mayoría de los mongoles que he conocido son bromistas, respetuosos, cariñosos, solidarios, igualitarios, espabilados y han elevado la chapuza a nivel de arte. Reverentes y orgullosos de sus tradiciones, explican con solemnidad que cuando entras en un ger debes andar hacia la izquierda, nunca sentarte con las plantas de los pies hacia la hoguera que hay en el centro ni pasar algo entre los dos palos que sostienen el techo. Sin embargo, después de algunas copas, canciones y bromas, notas que hay gente circulando por la derecha, que ya no están sentados con las piernas cruzadas, sino que las plantas de los pies están orientadas directamente al fuego, y que los cuencos de vodka no paran de pasar entre los sagrados palos del ger. Pregunto por la aparente ruptura de las normas y con risas explican que el respeto por las tradiciones es importante, pero tampoco hay que pasarse.

No es fácil viajar por Mongolia. Apenas hay infraestructura, y la que existe a menudo no funciona, las distancias son enormes, el clima es duro, la comida monótona, la limpieza se lleva a cabo en las frías aguas de los ríos. Pero a pesar de faltar las comodidades del desarrollo, o quizás por ello, Mongolia es un país increíble para conocer.



Historia


Se han encontrado restos humanos en el Gobi de hace más de 500.000 años. Las primeras referencias históricas de los mongoles aparecen en manuscritos chinos del siglo V a.C., en los que s

e les conoce como xiongnu. Los xiongnu fueron feroces guerreros y los chinos no fueron capaces de conquistarles hasta el siglo I d.C.; estas guerras darían lugar al comienzo de la Gran Muralla. Los supervivientes de los xiongnu se desplazaron hacia el oeste, y de ellos, siglos más tarde, descenderían Atila y sus hunos.

Palacio de Bogd Hann, Ulan Bator (c)D.Wagman

El nombre mongol aparece por primera vez en manuscritos chinos del siglo VII. Durante los siglos XI y XII gran parte de Mongolia y una parte importante de China fueron conquistadas por la tribu mongol de los Kitans, que se unieron en una informal confederación con otras tribus. Genghis Khan unifica a la mayoría de las tribus de los mongoles y es nombrado en 1206 "El Rey del Universo". Construye la capital del reino en Karakorum y comienza una ambiciosa expansión hacia el sur y el oeste. A su muerte en 1227 su imperio se extendía desde Pekín hasta el mar Caspio.

Su labor fue continuada por su nieto Kublai Khan, que llegó construir el imperio más grande de la historia: Desde el mar Negro, hasta casi la totalidad de China, una parte importante de Siberia y gran parte del Medio Oriente. Después de fracasar en sus intentos de conquista de Egipto, Java y Japón, se dedicó a consolidar su imperio y demostró no sólo ser un gran guerrero sino un buen administrador: construyó carreteras, sistemas de canales y promovió el comercio con Europa. Esta China de la era de los mongoles fue la que maravilló a Marco Polo en sus viajes.

Con la muerte de Kublai Khan en 1294 se desmorona el imperio mongol. A mediados del siglo XIV son expulsados de China y empieza entonces una época de desintegración y decadencia mongol.

En el siglo XVI Altan Khan inicia una cierta recuperación del poder mongol y en su intento de conquistar el Tíbet se convierte al budismo tibetano, que aún es la religión principal del país. Pero una vez más Mongolia se fragmenta y se sumerge en guerras internas, hasta que, finalmente, la dinastía manchú la conquista en 1732. China se anexiona Mongolia Interior y la "Exterior" queda como protectorado, gobernada por un brutal régimen teocrático, en el que unos miles de lamas se adueñaron de todo y la población vivió en la pobreza y el retraso más absolutos.

Aprovechando el desmoronamiento de China, el régimen teocrático de Mongolia, dirigido por el Bogd Han o "Rey Sagrado", declara su independencia en 1911. Con la revolución rusa de 1917, Mongolia se convierte en campo de batalla, ya que los rusos blancos ocupan el país desde Siberia. En 1921, una alianza entre nacionalistas mongoles y bolcheviques derrota a los rusos blancos y depone al Bogd Han. En 1924 se declara la República Popular de Mongolia, que se convierte así en el segundo país comunista del mundo. El poder de los lamas fue aplastado y muchos de ellos fueron ejecutados o deportados a Siberia; se abolió la propiedad privada. Desde 1928 hasta 1952, el país fue dirigido por Choibalsan, que empleó métodos bastante estalinistas haciendo en la práctica de Mongolia casi una república de la URSS.

Las décadas de 1950 y 1960 fueron relativamente buenas para Mongolia, que recibió ayuda de la URSS y China y mantuvo buenas relaciones comerciales con los dos colosos comunistas. Pero, a raíz del conflicto chino-soviético, la URSS redobló su influencia militar y política en Mongolia, pues consideraba este país como una línea de defensa frente a un posible ataque chino. Aunque esto implicara que muchos jóvenes mongoles pudieran estudiar en la URSS y ciertos beneficios económicos, la dominación soviética fue provocando un resentimiento cada vez mayor.

Con el hundimiento de la URSS, los mongoles comprendieron que ellos también necesitaban un cambio en profundidad, pues ya no podrían contar con la ayuda soviética y temían el expansionismo chino. Desmontan el Estado socialista y en 1990 se convocan elecciones libres y se redacta una nueva constitución. Sin embargo, no hubo una crisis política como en los demás países socialistas, y el partido comunista, ahora convertido en defensor del mercado libre, gana por abrumadora mayoría las primeras elecciones. En 1996 se celebran las siguientes elecciones, ganadas por la oposición, y la transición se efectúa pacíficamente. Finalmente, en 2000, vence de nuevo el antiguo partido comunista, que retorna al poder.

El futuro de Mongolia es incierto. Menos de tres millones de habitantes, dos poderosos vecinos de los que se sienten recelosos y una débil economía, pese a que disponen de importante recursos naturales, pero poco capital para explotarlos. Sin embargo, les unen su espíritu y orgullo nacional, sin ser chovinistas, y un carácter pragmático e igualitario que pueden ser bazas importantes para la construcción de su futuro.


Principales fiestas y eventos


Año Nuevo; Año Nuevo Lunar (3 días entre enero y febrero); 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora; 26 de noviembre, Día de la República. Pero la fiesta más importante es el Naadam, que se cele

bra del 11 al 13 de julio con festejos en todas las capitales de provincia del país: competiciones de lucha libre, tiro con arco y carreras de caballos en un gran ambiente.

 

 

 


Clima

El clima de Mongolia es de grandes extr

emos, determinado por la altura del país (una media de 1.600 metros sobre el nivel de mar) y por la falta de barreras naturales al norte, que da a lugar a inviernos casi árticos. En el desierto de Gobi puede llegar a 40º C en verano y a menos de 30º C en invierno. Incluso en el verano las

temperaturas nocturnas pueden bajar a 0º. Hay 270 días de sol y la época de lluvias es entre julio y septiembre, aunque las tormentas suelen ser breves. Mongolia es un país de vientos, particularmente durante la primavera.

 

 



Datos prácticos


Seguridad.

Mongolia no presenta ningún peligro fuera de lo normal. En Ulan Bator y las capitales de provincia hay robos, pero no suelen ser con violencia. No obstante, hay que tener cuidado en la capital por la noche, cuando se incrementan los actos de violencia y hay bastantes borrachos pesados. Las mujeres viajeras no sufren un acoso especial. Aunque el resentimiento se está debilitando, es bueno que no te confundan con un ruso.

En las enormes extensiones de campo y estepa existe un sentimiento de solidaridad y la gente siempre te echará una mano si tienes algún problema. Pero ojo con los perros pastores, acércate despacio a los gers hasta que los habitantes te vean y controlen a sus bichos: la rabia no es infrecuente por aquellos pagos. Exceptuando el verano, las condiciones climáticas en el campo son duras, hay muy pocos habitantes y hay que estar muy bien preparado para viajar.

Moneda

Imprescindible llevar dólares estadounidenses; olvídate de los cheques de viajero y de las tarjetas de crédito, sólo los admiten en contados sitios de Ulan Bator. Lleva billetes de 1 y 5 dólares para hacer compras en los pueblos. Para cambiar dólares a tugriks, mejor en Ulan Bator y, preferiblemente, en las agencias de cambio, que es un poco mejor que el que dan los bancos. No hay mercado negro. Fuera de Ulan Bator hay poco en lo que puedas gastar dinero. Quizás debido a que durante 70 años todos los precios fueron fijados por el Gobierno, y esto del mercado libre es aún algo nuevo para ellos, a veces la gente pide precios bastantes irracionales.

Visados

En la frontera y en el aeropuerto de Ulan Bator se consiguen visados turísticos válidos para 30 días por 50 dólares, aunque es recomendable solicitarlos antes de llegar para evitar problemas, y además cuestan la mitad.

Salud

No hay grandes riesgos sanitarios en Mongolia, su clima y poca densidad de población favorecen que no existan tantas enfermedades infecciosas como, por ejemplo, en las zonas tropicales. Por otro lado, no es muy buen país para caer enfermo. Aunque, en principio, es uno de los países con más médicos por persona del mundo, la calidad asistencial deja bastante que desear, y las dimensiones del territorio y sus problemas de transporte hacen que puedas estar a un par de días de un centro sanitario. Conviene llevar un buen botiquín de primeros auxilios ya que tampoco es fácil comprar medicamentos. No es obligatoria ninguna vacuna. Es recomendable tratar el agua con cloro. En cuanto a la comida, no presenta problemas especiales, aunque la brucelosis es endémica. Esta enfermedad afecta al ganado y se puede transmitir por la leche cruda y los quesos caseros.



 


 



 

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 
 
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