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El intendente Eduardo Malaquina designó un equipo para desarrollar un relevamiento en Termas del Arapey, que será el primer paso de la iniciativa municipal en el intento por reducir el déficit. El diputado Ramón Fonticiella se opone de plano a esta acción, a la que considera «la última solución». Para el diputado por Salto Ramón Fonticiella, sería una «mala decisión» desprenderse de las Termas de Arapey y Daymán para tercerizarlas o privatizarlas, tal como trascendió desde ámbitos municipales. En entrevista con CAMBIO el legislador discurrió sobre los principales temas que ocupan la agenda política y social. — Desde que el Encuentro Progresista denunció el elevado déficit acumulado de la Intendencia de Salto (al año pasado situado en 40 millones de pesos), trascendió que la cifra fue en aumento y que existe verdadera preocupación del Esc. Eduardo Malaquina. ¿Ha seguido de cerca esta información? — «Vengo siguiendo el tema por la prensa y a través del contacto con los compañeros ediles. El manejo de una administración municipal pasa por determinar estrategias como en una familia o una empresa. Los dineros que ingresan hay que administrarlos bien, con criterios y objetivos. No me llama la atención que el gobierno departamental aumente su déficit porque considero que no tiene una estructura de control de sus gastos adecuada. Cuando hay dinero hay que utilizarlo razonablemente, inviertiendo en aquellas obras que en época de recesión no se puden hacer porque cuestan mucho. Un ejemplo concreto es el mantenimiento de las calles. Salto está absolutamente parecido a un queso, por los pozos, y si bien ha llovido mucho como se argumenta, también es cierto que el mantenimiento fue deficiente. En lugar de gastar en construcciones que prolonguen en el tiempo a figuras de determinado gobierno pero que no ofrecen bienestar a la gente, se debió invertir en obras de infraestructura mucho más razonables durante este tiempo». — ¿Qué otras obras considera que generaron gastos supérfluos? — «Concretamente, el arreglo de calle Uruguay fue un gasto excesivo e injustificado. Las lomas se están rompiendo, el trabajo es malo. La avenida Rodó está absolutamente destrozada en el tramo donde se hizo un trabajo de pedrería. Sobran ejemplos. La plata del pueblo tiene que ser bien invertida, el gobernante tiene que cuidar los recursos de todos como si fueran propios y administrarlos bien.
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Hay un manejo poco prolijo y apresurado de los recursos municipales, da la impresión de que surgen las iniciativas y salen todos corriendo a gastar». —La Intendencia estudia privatizar algunas áreas en las zonas termales. ¿Conoce la iniciativa, cree que es viable? — «Cuando en el año 1976 la dictadura me destituyó de mi trabajo como maestro en la Escuela 13, traté de iniciarme como pequeño empresario, más allá de continuar como asalariado. En mi empresita periodística nunca se me ocurrió que vendiendo los micrófonos que tenía para transmitir, iba a poder brindar un mejor servicio. Por principios no estoy de acuerdo con que se vendan las fuentes de producción ni las herramientas. Desprendernos de las termas sería la última solución. Los complejos termales son el gran patrimonio de todos los salteños, no son propiedad del intendente, ni del presidente de la Junta Departamental ni de los diputados. Son de todos y nadie tiene derecho a vender ese patrimonio. Además, ¿vederlo para qué?, ¿para que todos sean más delices?, no, los quieren vender porque dicen que hay pérdida. Sería una mala decisión tercerizar los complejos termales. Hay que gerenciar mejor y recurrir a personas idóneas para que determinen líneas de trabajo y puedan localizar dónde están las pérdidas del servicio. calidad de los políticos ante los ojos de la gente y no lo podemos permitir porque se socava la democracia». «Con un shock de demanda el país revive»
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