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Las Tuerces

Dificultad: Baja
Desnivel máximo : 200 m.
Horario Total : 2 h.
Longitud aprox. : ± 3,5 Km.
Punto de partida/llegada : Villaescusa de las Torres
Ciclacibilidad : NO


Planos - ¿cómo llegar?                      volver al índice de senderos



0:00 aparcamiento junto al cementerio de Villaescusa de las Torres
0:45 Peña Mesa (1.074 m.)
1:00 cornisa sobre el Pisuerga
1:15 laberintos, callejones y pasadizos
1:45 de nuevo en los coches

      Salimos del pueblo de Villaescusa de las Torres (880 m.) al que llegamos en la temporada de nieve, si el paraje es de gran belleza, ahora cubierto por un manto blanco el marco es incomparable (foto 1). Aparcamos junto al pequeño cementerio que se encuentra a los pies del monte (Las Tuerces), justo al lado contrario del que se encuentra el río Pisuerga. Desde aquí ya divisamos el pequeño sendero que sube a Las Tuerces, a sus pies se encuentra un gran cartel indicador de madera, que con distintos colores, nos indica los posibles recorridos existentes por la zona (5, sino me equivoco, con perfiles, curvas de nivel y distancias). Los hay tanto largos como cortos, el que realizaremos nosotros, más que nada una breve visita, es una pequeña parte del marcado en amarillo.

      Desde aquí subimos ladea arriba por una pequeña terraza que nos dejara en la parte de arriba. El sendero está bien marcado con indicaciones de continuidad (amarillo) tanto en piedras como árboles, es corto y no hay pérdida posible. A los 30 min. ya hemos ganado bastante altura y encontramos huellas en la nieve, por el gran tamaño y la forma parecen de oso, pueden llevar una o dos semanas. También encontramos las marcas de un grupo de perdices nivales, se pueden contar unas siete u ocho, estas son bastante recientes y se mezclan unas con otras como si estuviesen jugueteando. Las seguimos encontrando bastante tiempo en distintos sitios.

      0:45 h. Estamos a los pies de Peña Mesa (1.074 m.), una gran roca que con forma de hongo o seta se levanta en la planicie en la que estamos. Arriba de ella hay una cruz de hierro y encontramos a uno de sus lados unas clavijas para ascender los 4 o 5 mtrs. que hay para llegar arriba (foto 2). Desde aquí arriba tenemos muy buenas vistas de Las Tuerces, zona cárstica con pasadizos, túneles, callejones . . . . . . semejante a la Ciudad Encantada de Cuenca.

      Hacia la zona N-NO tenemos vistas de una sierra completamente nevada, es el macizo del Alto Carrión que se alza a los pies de la reserva natural de Fuentes Carrionas. A unos 250 mtrs. al NOeste de donde estamos vemos unas grandes piedras a donde nos dirigimos. 1:00 h. Una vez que llegamos se abren ante nosotros unas impresionantes vistas del valle del Pisuerga, con el río zigzagueando entre los campos y el pueblo de Villaescusa de las Torres, de donde hemos partido, a nuestros pies (foto panorámica).

      Desde aquí, después de recorrer un poco las divertidas formaciones del acantilado, volvemos para atrás bordeando la cornisa y pasando por las formaciones cársticas que forman pasadizos, laberintos y callejones. 1:45 h. Llegamos abajo en un momento pues no hemos hecho mucho recorrido, recordar que es parte de uno más grande.

      NOTA: No dejéis de visitar la Cueva del Francés (foto 3), se encuentra a unos 8 Km. y es de gran belleza. Es una cueva de páramo de entre 6-21 mtrs de profundidad y el techo 6-8 mtrs. de espesor. Aquí podréis ver las típicas formaciones de Estalactitas, Estalagmitas, Columnas, Organos . . . . y algún que otro murciélago. Tiene 1,5 Km. de longitud, aunque solo 500 mtrs. son visitables. Por debajo de ella si hay algo de silencio se pueden escuchar en temporada lluviosa las aguas subterráneas que pasan por debajo. Es el río Ibia que pasa por un nivel freático inferior y sale en Cuevalagua, un barranco a unos 3 Km. de aquí, también digno de visitar, pues se ve como sale este río de la roca. Hay al lado un cierre muy grande para ciervos, con un poco de suerte, si no están muy lejos, los veréis. ¡Que tengáis una buena jornada!


la nieve garantizaba un día divertido
5 m. de escalada para coronar Peña Mesa 1.074 m.(48 k.)
visita a la cueva del Francés (53 k.)


bella panorámica del Pisuerga desde Las Tuerces


LA SIGUIENTE INFORMACIÓN ESTÁ SACADA DE UN TRÍPTICO SOBRE LA ZONA QUE CONSEGUÍ EN UNA OFICINA DE TURISMO PALENTINA
ACCESOS Y RECORRIDOS

      Cerca de Aguilar de Campoo, aguas abajo, el río Pisuerga penetra en una zona de páramos calizos. Entre Villaescusa de las Torres y Mave, el río traza un recorrido sinuoso, encajonado entre roquedos calizos entre los que se ha ido abriendo paso en el transcurso de los siglos, formando el pequeño cañón de La Horadada. A ambos lados del cañón, se sitúa el Monumento Natural de Las Tuerces.

      El paraje de la meseta de Las Tuerces, que da nombre a este espacio natural, es visible junto al pueblo de Villaescusa de las Torres. Sobre un roquedo que se yergue junto al pueblo, los agentes meteorológicos han tallado un paisaje de formas caprichosas y retorcidas que se elevan sobre el caserío a modo de castillo encantado. El paraje nos invita a deambular y perdernos por el laberinto de callejos y pequeños cañones horadados en la roca y dejar volar la imaginación entre las formas sugerentes y fantasmagóricas.

      Las Tuerces son el más conocido representante de los paisajes cársticos tan abundantes en esta zona de la Montaña Palentina. Los ríos y arroyos, el agua de lluvia, el viento, el hielo, el sol, han sometido a la roca caliza a un acoso paciente y constante, formando grutas, cañones, valles hundidos, setones, dolinas, lapiaz... y regalándonos como resultado, con parajes como La Horadada o el recóndito valle de Recuevas, cercano al pueblo de Gama, cuyas verticales paredes rocosas se han mostrado especialmente apropiadas para la formación de los jóvenes escaladores.

      A pesar de su original presencia, el paisaje no representa el único atractivo de este espacio. En un radio de apenas cinco kilómetros se reúnen un inusual conjunto de atractivos históricos, artísticos, arqueológicos y deportivos.

      En este enclave encontramos, en unas pocas lecciones, un curso completo de la historia de la comarca. La casualidad y también la abundancia, han querido que aparezcan aquí restos de las distintas civilizaciones que han poblado estas tierras desde tiempos remotos. En algunas de las grutas y cavidades colgadas de las paredes rocosas de la Horadada y Las Tuerces (Cueva Corazón, Cueva Rubia, Cueva Tino), se han localizado materiales que datan desde el Paleolítico Medio y la Edad del Bronce hasta la Edad Media.

      En Monte Cildá, emplazamiento estratégico que franquea La Horadada por el oeste, se encontraron y excavaron las ruinas de lo que fue un asentamiento cántabro (tal vez la legendaria Vellica) y después poblado romano, tras su conquista. Según los testimonios arqueológicos y la interpretación de las fuentes clásicas, en la zona del alto Pisuerga se vivieron los episodios cruciales del sometimiento del pueblo cántabro por las legiones romanas. Las piezas rescatadas de Monte Cildá pueden verse en el Museo Arqueológico de Santander, donde fueron llevadas tras las excavaciones.

      De tiempos posteriores, a caballo entre el dominio visigodo y la repoblación, tras las breves invasiones sarracenas, nos quedan dos muestras curiosas de arquitectura hipogea: la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga y la ermita de San Pelayo, en Villacibio. La primera es una construcción, en parte de origen romano, excavada en la roca arenisca de las faldas de Monte Cildá. La iglesia actual, austera y de dos naves, con un campanario en forma de espadaña que se eleva sobre la iglesia, se construyó, siguiendo la tradición románica, en los siglos X y XIl. La Ermita de San Pelayo es una construcción mucho más sencilla, de una sola nave y de pequeñas dimensiones con un ábside separado del presbiterio por una arcadura doble, un arco de medio punto y el otro en forma de herradura, de carácter visigótico.

      En este espacio, el Ayuntamiento de Aguilar de Campoo ha promovido la señalización de cinco rutas de senderismo que nos acercan a sus numerosos atractivos.

      Las rutas están señalizadas profusamente, por lo que nos limitaremos aquí a describir su recorrido a grandes rasgos. Los senderos están clasificados con un código de colores:

      RUTA ROJA: nos lleva desde Mave a Las Tuerces, pasando por el cañón de la Horadada y el pueblo de Villaescusa de las Torres. Distancia: 6 km Duración: dos o tres horas.

      RUTA AMARILLA: tiene el mismo origen y destino, pero esta vez el trayecto se realiza por Olleros, sube después hasta Monte Cildá, sigue por el cañón de la Horadada hasta Villaescusa y desde allí a las Tuerces. Distancia: 9 km Duración: tres o cuatro horas.

      RUTA VERDE: se inicia en Aguilar de Campoo, junto a la zona deportiva, siguiendo de cerca el curso del río Pisuerga hasta llegar a Villaescusa de las Torres. Como las anteriores, termina en Las Tuerces. Distancia: 7.6 km Duración: dos o tres horas.

      RUTA ROSA: parte del pueblo de Gama, desde donde se asciende hasta el Castillo. Desde allí, un camino nos conduce a través de la meseta caliza hasta Las Tuerces. Distancia: 7 km Duración: dos horas y media

      RUTA AZUL: une los pueblos de Mave y Gama, pasando por el enclave burgalés de La Rebolleda y la ermita rupestre de San Pelayo. Distancia: 10 km Duración: tres o cuatro horas.

Mapa de las rutas

      VEGETACIÓN: En estos páramos calizos la vegetación está sometida a duras condiciones cismáticas y dispone de suelos pobres y escasos. El bosque mediterráneo original de rebollo, quejigo o encina ha sido sustituido en parte por pinares de repoblación (Pinus nigra) y reducida su presencia a ejemplares aislados y de bajo porte. Abundan las plantas aromáticas como el tomillo y el espliego dentro de la vegetación arbustivo los brezos, las aulagas, y madreselvas, agracejos, groselleros, guillomos y avellanos. En los abrigos calizos y en zonas que retienen humedad entre las rocas, vive una gran variedad de especies que hacen de la zona un interesante enclave botánico: orquídeas, narcisos, gladiolos silvestres, saxífragas y helechos.

      FAUNA: En el cañón de La Horadada, al amparo de las aguas remansadas del Pisuerga, debido a la represa de la antigua fábrica de harinas, viven garzas reales, azulones y cormoranes. En los roquedos y los cortados calizos abundan las oquedades y salientes donde anidan aves como el roquero rojo y la chova piquirroja. En la zona sureste del páramo de las Tuerces, en unos escarpes rocosos cercanos al pueblo de Valdegama, se ha asentado una colonia de buitre leonado.

      DATOS PRÁCTICOS:
Protección existente: La Horadada y Las Tuerces están protegidos bajo la figura de Monumento Natural por la Junta de Castilla y León.
Comer y dormir: En Aguilar de Campoo existe una amplia y variada oferta de alojamientos y de restaurantes. En Valoria de Aguilar podemos comer en el restaurante El Yugo excelente comida casera. También hay varias casas de turismo rural de alquiler completo: las Casas de la Torre. En Santa María de Mave alojamiento y comida en la Posada el Convento. En Mave tenemos el Centro Ecuestre el Cañón donde se ofertan excursiones a caballo y el hostal La Llave. También existe una oferta de casas rurales de alquiler completo: Los Alamos, Los Tejos y el Portillo. En Viliallano encontramos una casa de turismo rural: Las Tuerces.
Otros atractivos: Muy cerca de aquí, en Revilla de Pomar, se sitúa el complejo cárstico de Covalagua y el nacimiento de¡ río lbia. En el mismo término, en el páramo, podemos visitar la Cueva de los Franceses y divisar Valderredible desde el mirador de la Lora. En Sª María de Mave, merece la pena visitar su hermosa iglesia románica (Monumento Nacional). A 4 km de aquí, tenemos la iglesia románica del pueblo de Pozancos y en Valdegama una iglesia románica rural.

      El Castillo de Gama

En lo alto de un roquedo calizo, colgado sobre las casas que se agrupan abajo buscando su amparo, el castillo de Gama presenta una estampa aún orgullosa, reflejo de lo que fueron mejores tiempos. De aquella fortaleza pequeña y altiva quedan restos de los lienzos de sus muros y parte de su torre, que conserva las dovelas del arco del pórtico de entrada. En su solar se alza hoy la ermita de Nuestra Señora del Castillo. De sus moradores, sabemos que Alfonso VI concedió en 1096 a D. Nuño Pérez de Lara la villa de Gama y su alfoz. Más tarde perteneció al señorío de la Vega, al Conde de Osorno y a la Casa de Alba. Gama es un pueblo pintoresco y lleno de encanto que conserva muestras de una rica arquitectura popular.


castillo de Gama

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