Aqui tenéis un horario aproximado del recorrido que hicimos.
0:00 pueblo de Melón
0:15 primera poza (foto 1)
1:45 primera gran pared de piedra (foto 3)
2:15 canalización de agua (margen derecho)
2:30 pueblo de Mestas
2:50 volvemos al río (se abosca)
4:30 tres últimas grandes cascadas (foto 7,8)
5:30 volvemos por la pista de tierra
6:20 estamos de nuevo en Melón
El recorrido que os presento en esta página no se podría describir como senderismo, sino que
es aventura pura y dura. Una vez que llegues al río no veras ningún sendero, tendrás que subir
rocas, bajarlas, pasar tramos a nado, otros sortearlos por el margen del río entre la vegetación,
incluso en alguna ocasión uno de vosotros tendrá que hacer de escalera para los demás. El horario total de este
recorrido es ahora más que nunca una vaga especulación. El tiempo invertido dependerá de si lo haceis todo seguido
o, como nosotros, te paras en cada poza, cascada, rampa, etc para disfrutar del agua.
No te preocupes, no hacen falta cuerdas ni otro tipo de material especial, solo ganas de
aventura y no tener miedo de un pequeño arañazo en tu trasero al bajar deslizándote por una roca.
Si te gusta la aventura disfrutaras del entorno, de las pozas donde te podrás bañar y de las muchas cascadas en las que te podrás
meter dentro . . . . . . . disfrutarás de . . . . . . . ¡LA AVENTURA EN SI!
Este recorrid . . ., este experimento de recorrido empieza en el pueblo de Melón,
concretamente junto a su antiguo monasterio, que está en el medio del pueblo junto a un gran robledal. Descendemos dirección
a Orense por la carretera general por la que hemos venido.
Después de 800 metros, más o menos, nos encontramos un cartel a la izquierda que nos marca por donde seguir, es de madera y pone
Pozas de Melón. No hay pérdida posible puesto que es poco antes de que el río pase por debajo de la cartera. Entramos en un camino
de tierra, bastante aboscado, y al momento llegamos al río, y a su primera poza (foto 1). Como no, aquí cae nuestro primer baño, nos
paramos bastante tiempo porque no tenemos ninguna prisa..
Ahora el recorrido sigue río arriba, por el cauce del río, no hay pérdida posible.
En breve pasamos por debajo de la autovía de La rías bajas (A-52), es una pena que un gran avance en las comunicaciones de esta
zona este tan reñido con la inmensa belleza de la misma. Seguimos subiendo el río (foto 2) y disfrutando del correspondiente chapuzón
en cada poza, así hasta que nos encontramos en un recodo con un gran paredón de piedra enfrente nuestra, tiene unos quince
o veinte metros de altura (foto 3). Si os fijáis las losas de piedra de esta zona son muy lisas, por lo que si echáis agua sobre ellas,
estas se convertirán en unos divertidos toboganes (foto 4,5). Como no hay prisa, a disfrutar.
Subimos el paredón antes comentado por la decha., el camino está pisado y es
fácil distinguirlo, arriba hay más pozas y aquí hacemos una parada para comer (foto 6). Treinta metros más arriba decidimos continuar
nuestra ruta por la canalización de agua que hay en el margen derecho hasta llegar a una pequeña pasarela de madera que los
hace girar a la derecha, subir por una pendiente de tierra y llegamos a una pista asfaltada, la seguimos hacia arriba llegando
al pueblo de Mestas, lo cruzamos por los estrechos corredores y aproximadamente unos ciento cincuenta metros después volvemos
a bajar al río..
El río está ahora tremendamente aboscado, muy oscuro, el cauce es totalmente
distinto a lo que hemos visto hasta ahora, sin grandes losas de piedra. Continuamos cauce arriba, a veces caminando por el río
y a veces caminando entre la maleza que hay al margen de este. Encontramos pozas, cascadas, piedras desde las que saltar y muchas
cosas más en las que nos detenemos brevemente para disfrutar de la jornada. Llegando al final de nuestro recorrido la pendiente
aumenta y el valle se convierte en un cañón de barrancos, tenemos que ir buscando por donde subir, un poco por las piedras,
por el margen del río. Nos volvemos a encontrar una gran pared de piedra enfrente que subimos por la parte izquierda. Una
vez arriba, en una zona de grandes losas de piedra podemos observar a nuestra izquierda una pista de tierra suficientemente
ancha para que llegue un coche, por ella tendremos que volver al pueblo.
Pero no volvemos aun, seguimos por unos 400 metros río arriba, por este pequeño
cañón. Vemos grandes paredones con cascadas y pozas donde bañarse. Para ir de la primera a la segunda tenemos que utilizar un
sendero pisado en el margen derecho del río. Al llegar al tercer paredón (con su correspondiente cascada) nos encontramos con
dos excursionistas bajando el río haciendo barranquismo (foto 7). Charlamos un poco con ellos, les contamos nuestra aventura y ellos nos cuentan
la suya. La bajada hasta el camino de tierra por el que tenemos que volver la hacemos con ellos, son gente muy enrollada y
nos invitan a hacer el descenso de la última pared con ellos (foto 8) ¡muchas gracias Luis y ¿?!.
Bajamos por la pista de tierra hacia Melón, en unos 20 minutos enlazamos con
una pequeña carretera local por la que seguimos descendiendo. Llegamos al pueblo en otros 20 minutos. Si tenéis tiempo visitar
el monasterio, es de gran belleza.
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