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DEL GRAN SECRETO DEL COSMOS
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REUNIONES DE
EXTRATERRESTRES
Compromiso Cósmico Este
documento es para ser enviado a toda persona a la que cada uno crea conveniente,
luego de haber colocado su nombre, país y fecha al final de la lista
de quienes, en el planeta Tierra, hemos suscrito un compromiso cósmico,
cuya trascendencia y vigencia serán de aquí al Infinito.
REVELACIONES DEL
LA
VIDA Y EVOLUCIÓN EN EL UNIVERSO,
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DEL GRAN SECRETO DEL COSMOS
Comandante Clomro
EL "PROYECTO OHU" Organización de
la Humanidad Unida
PLANTEOS GENERALES
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FUNCIONAMIENTO ESTRUCTURAL DESCENTRALIZADO Bases Políticas REDES intercomunitarias mundiales de redes comunitarias regionales, sin gobierno central. POBLACIONES pequeñas, permiten mayor comunicación y orden que ciudades altamente pobladas. Las necesidades, decisiones, acciones y soluciones, pueden ser planteadas y resueltas con máxima participación de ciudadanos, a menor número de pobladores. DELEGACIÓN mínima de la autoridad popular en representantes, por parte de la colectividad, que deben ser supervisados constantemente, y renovados toda vez que la comunidad lo resuelva, en asambleas ordinarias o extraordinarias cuya frecuencia no exceda el mes lunar (28 días). NIÑOS Y JÓVENES integrarán dos niveles de participación política: un Gobierno Infantil Mundial y un Gobierno Juvenil Mundial, por un lado, y un Gobierno Comunitario Infantil y un Gobierno Comunitario Juvenil, por otro lado. En el nivel gubernamental mundial, niños y jóvenes tomarán decisiones sobre asuntos globales, elevándolas directamente a la asamblea mundial de representantes de redes intercomunitarias. En el nivel comunitario, las decisiones son de carácter local y regional, participando de las asambleas y de los consejos de representantes de los niños y jóvenes que sean delegados por sus pares. Se parte del principio de que en la infancia y en la juventud, debe tenerse la necesaria capacitación, basada en el derecho y la obligación de participar activamente en la política comunitaria local, regional y mundial. DESNACIONALIZACIÓN de áreas a ser cedidas por todos los países, para establecer en ellas comunidades integradas por ciudadanos de todas las naciones y grupos étnicos, en carácter de representantes de sus respectivas culturas, las cuales serán mantenidas en preservación del patrimonio cultural de la humanidad, a la vez que, diversidad aparte, todos participarán de una cultura planetaria que integre a los miembros de todas las comunidades de la red mundial. TRATATIVAS con los gobiernos de todas las naciones, para que cedan dichos territorios y les reconozcan a las comunidades de esta red de la O.H.U. neutralidad ante eventuales conflictos bélicos en el país donde estén asentadas, de modo que se les garantice protección, si fuera necesario, mediante Fuerzas de Seguridad, nacionales o internacionales. LIBRE PERMANENCIA sin límite de tiempo en las comunidades por parte de los inmigrantes a establecerse, con libertad temporalmente ilimitada de tránsito por el país anfitrión, a partir del registro de estos ciudadanos, en carácter de miembros de una comunidad cosmopolita con asiento en un área cedida por el gobierno nacional. REGIONALIZACIÓN de redes comunitarias, de modo que no estén integradas según límites territoriales nacionales, estatales (o provinciales) y municipales, sino intervinculadas según proximidad, pudiendo ocurrir que cerca del límite de dos o más países, estados (o provincias) o municipios, se establezca una red de comunidades limítrofes desvinculadas funcionalmente de otras ubicadas en los respectivos países, estados o provincias, o municipios, en que estén asentadas a tal distancia que sea inconveniente encuadrarlas, para acciones coordinadas, dentro de la división política que los países han trazado sobre los territorios. PLANIFICACIÓN demográfica, en la instalación de comunidades en áreas despobladas, de modo que el número de habitantes tenga un tope máximo, y que entre poblaciones haya una distancia mínima establecida, con áreas libres entre ellas, evitando la expansión poblacional y la resultante fusión de dos o más comunidades en una población mayor. ROTACIÓN poblacional, con permanencia transitoria de habitantes en las comunidades, por tiempo a fijarse, con opción a residencia definitiva. Es de preverse que esta forma de vida requiera, en el caso de muchos, retorno a las grandes ciudades, a la vez que, desde éstas, otros cubran las vacantes que aquéllos dejen, considerando que la planificación poblacional debe mantener estable la cantidad habitantes de estos núcleos. DESPOBLAMIENTO progresivo
de grandes ciudades, priorizando a sus habitantes, por sobre los de ciudades
menores, como admisibles para poblar las comunidades que se vayan estableciendo.
Esta corriente migratoria pretendida, cumpliría con la función
de descomprimir la población de las grandes urbes y revertir la
tendencia de los habitantes del interior de los países a mudarse
a las grandes capitales.
Propuesta de base, elaborada en 1998,
sujeta a modificaciones que mejoren, amplíen y desarrollen el proyecto.
* PRINCIPIOS FUNDAMENTALES ANEXO-1
Este proyecto de comunidades regidas por un sistema de coordinación y administración o forma gobierno independiente de los políticos de las naciones, no pretende rivalizar ni con los gobiernos de cada nación en particular, ni en general con la O.N.U. Por el contrario, a los gobiernos les será ventajoso que en ellos no recaiga toda la responsabilidad sobre los ciudadanos, sino que muchos de éstos, integrados en las redes comunitarias, busquen sus propias soluciones, alivianándoles tarea a los gobernantes. Los responsables de administrar estas comunidades, formando consejos o comisiones regentes, no estarán compitiendo ni con los gobiernos en los países, ni con la O.N.U., sino colaborando para cubrir necesidades y solucionar la situación de mucha gente, a la que los sistemas políticos y económicos no les pueden resolver sus problemas. Los ciudadanos deberán buscar soluciones no gubernamentales a través de vías de acción comunitaria como la O.H.U., mientras los gobiernos no sean ni en sus respectivas naciones, ni por vía de la O.N.U. a nivel mundial, representativos de los pueblos, sino de intereses de minorías que conspiran contra la satisfacción de las necesidades vitales de los pueblos, explotándolos, empobreciéndolos, dominándolos. Las perspectivas de un gobierno planetario único que no haga otra cosa que imponerle a las naciones regímenes políticos y económicos que empeoren la situación, están exigiendo que se empiece a trabajar de abajo hacia arriba, es decir, desde los ciudadanos actuando comunitariamente, hasta el logro de un cierto grado de entendimiento mundial. Porque esperar a que llegue la solución de arriba hacia abajo, es decir, desde la O.N.U. a los pueblos, no está mal, pero no debe ser lo único a lo que apostar el destino del mundo. Las dos cosas son necesarias: ciudadanos que asuman roles activos a nivel comunitario, más allá de sistemas gubernamentales, y un cambio en la O.N.U., que la convierta en la voz y la ley de los pueblos ante sus respectivos gobiernos. Vale decir, una organización que vele por los derechos humanos y los proteja de las irresponsabilidades y abusos de gobernantes cuyas políticas desfavorezcan o se opongan a los más elementales principios de la dignidad humana. Que ninguna dictadura pueda adueñarse de los destinos de un pueblo, llevándolo incluso a guerras con otros pueblos, sin que interceda un tribunal internacional cuyas disposiciones estén garantizadas por una fuerza de intervención con capacidad de disuasión. Situación ideal ésta para la cual las posibilidades operativas están dadas, y sin embargo la O.N.U. no ha sido todavía convertida en el órgano por medio del cual esa operatividad se cumpla. Es decir, tenemos una organización de naciones que sigue siendo inoperante para unirlas y para garantizar en cada una de ellas regímenes gubernamentales que aseguren la justicia, los derechos y las libertades de los ciudadanos. Que no se haya querido —porque poder, se puede— hacer de la O.N.U. una fuerza supranacional con autoridad por sobre todo gobierno de todo país —y esto incluye a las cinco potencias nucleares que son las únicas naciones con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la O.N.U.—, indica que el mundo sigue manejado por las naciones poderosas que no están dispuestas a renunciar a su autodeterminación en cuestiones bélicas y someterse a una autoridad mundial que les impida hacer lo que se les antoje con sus ciudadanos, contra sus eventuales o tradicionales enemigos, y contra el planeta. No puede haber verdadera unión de naciones sin un organismo que tenga tal autoridad, y no será la única finalidad de la O.H.U. trabajar paralelamente a los gobiernos de la O.N.U. dado que ésta no funciona como debería, sino también generar posibilidades para que consiga hacerlo. Cuando por disposición de la Asamblea General de la O.N.U., ocurran acontecimientos tales como que el gobierno chino desocupe el Tíbet, le restituya su independencia, y el Dalai Lama pueda retornar a su país, las cosas en el planeta, a nivel gubernamental, estarán empezando a funcionar como debe ser. Mientras tanto, a nivel no gubernamental, las cosas han empezado a funcionar hace rato, a ritmo mucho más acelerado. Por lo que, entre la lentitud gubernamental y la aceleración de las iniciativas no gubernamentales ante el estado del mundo, la idea de una organización para una humanidad unificada sintonizó más con dichas iniciativas que con los planteamientos de partidos y líderes políticos, generalmente con intereses demasiado nacionalistas u oligopólicos para un proyecto como éste, de orientación universalista. Por eso la idea de un "gobierno" paralelo a los gobiernos está desprovista de típicos factores gubernamentales como poderío bélico y sistemas legislativos y judiciales que efectúen imposiciones o penalizaciones al margen de las leyes y de los tribunales nacionales e internacionales. Se trata de un "gobierno" en sentido organizativo y administrativo de las comunidades, a constituirse con representantes de redes comunitarias de todo el mundo para resolver cuestiones a nivel global. Un gobierno en el que no habrá partidos políticos ni jefes, pues lo compondrán delegados o voceros de redes de comunidades donde las resoluciones de sus pobladores sean las que se expongan en las reuniones a nivel mundial por parte de los representantes. Es decir, que la noción de representatividad es la clave; las poblaciones comunitarias no deberán estar sujetas a disposiciones arbitrarias de autoridad alguna que hayan elegido para que ésta tome decisiones autónomamente en cuestiones en las que las poblaciones no tengan voz ni voto: todas las cuestiones fundamentales de la vida comunitaria deben ser resueltas mediante referéndum, y todo consejo de representantes tendrá la función de hacer que se cumpla con lo decidido por la mayoría. Cuando hablamos de sistemas "representativos" en las democracias, nos referimos a aquéllos en que la elección de "representantes" les concede autoridad para tomar decisiones, incluyendo no representativas de la voluntad del pueblo. Y es allí cuando las autoridades elegidas por el pueblo dejan de representarlo, y cuando el sistema democrático "representativo" en teoría, deja de serlo en la práctica. El concepto de representatividad en las comunidades de la O.H.U., no consiste en designar representantes para dirigir, porquehay una dirección a seguir que está bien clara en las bases organizativas de las comunidades, y tales principios hacen innecesario cualquier liderazgo. También ello implica estas dos razones: por un lado, la población de las comunidades está ideada como suficientemente reducida para hacerla absolutamente participativa en la toma de decisiones; por otro lado, no deberá existir una "clase dirigente" con una preparación cultural que el resto de los habitantes no tenga, porque uno de los propósitos de estas comunidades es que todos accedan con las mismas posibilidades a un nivel cultural que les permita los mismos derechos de participación en las decisiones que cualquier otro miembro de su comunidad. El logro de humanos culturalmente y espiritualmente elevados es uno de los pilares del proyecto, y a humanos de tales condiciones no hay que "gobernarlos", sino ponerlos a gobernar: a mayor participación de los ciudadanos en la resolución de situaciones, menor necesidad de decisiones tomadas de arriba hacia abajo. Podrá suceder que personas con mayores conocimientos y mejores ideas que otras, efectúen propuestas y elaboren proyectos, funcionando más activamente que la mayoría en cuestiones de planeamiento, organización y administración. Que tengan mayor autoridad cultural o intelectual que el resto, no deberá derivar en que se les conceda autoridad política superior a la de los demás: la población deberá estar lo suficientemente capacitada para saber evaluar lo que la gente más activa en elaboración de propuestas ponga en consideración de todos. A su vez, no deberá existir una clase "intelectual" y una clase "trabajadora": la biblioteca y las tareas agrícolas deben ser para todos. Esto es necesario para evitar la tendencia de unos a querer manejar las cosas, y la de otros a dejar que las responsabilidades de manejarlas queden en manos de aquéllos. En el terreno jurídico, la meta en cuanto a dónde se deberá juzgar y penalizar todo acto ilegal cometido en cualquiera de las comunidades, es que sea por un Tribunal Mundial, a través de una delegación en el país del hecho; en principio, en su capital; más adelante, con subdelegaciones en diversas ciudades y, quizá a la larga, en la misma comunidad, o al menos en una de las áreas intercomunitarias con jurisdicción en varias comunidades. Pero mientras no existan leyes internacionales que puedan asegurarse mediante sanciones efectivas por parte de la O.N.U., y no pueda ser ella la responsable a nivel jurídico de comunidades que los gobiernos nacionales declaren como "áreas desnacionalizadas", deberá ser a las leyes nacionales a las que se someta todo infractor de ellas. Es decir, que hay que diferenciar lo que es la comisión de infracciones contra la normativa propia de las comunidades (cuyas sanciones internas no sean ilegales en el país donde estén establecidos estos núcleos comunitarios), de lo que es la comisión de delitos según sean entendidos como tales por las leyes nacionales. En las comunidades se podrá juzgar y penalizar toda conducta inadecuada a la normativa comunitaria, imponiendo sanciones que no se aparten de las leyes del país. Pero será a éstas a las que se derive todo caso que exceda no sólo la normativa de la comunidad, sino también el marco jurídico del país. La máxima sanción que los miembros de una comunidad podrán imponer a otro, es la pérdida del derecho a seguir viviendo en ella. Si alguien fuera injustamente sancionado de esa forma (o alguna otra), mediante argumentos falsos ante los cuales pudiera mostrar evidencias en contrario, tendrá el recurso de acudir a los tribunales nacionales para demandar a los responsables de su expulsión de la comunidad. Esto podrá evitar que miembros de las comunidades conspiren contra terceros mediante falsas acusaciones, sin que éstos puedan accionar jurídicamente para protegerse y para evitar que los responsables del perjuicio ocasionado obren impunemente. Es decir, nada sustancialmente distinto de las acciones legales que puede iniciar un ciudadano contra una institución, empresa o gobierno que le ocasionaran algún perjuicio. En cuanto a la "desnacionalización" de territorios y poblaciones donde estén asentadas las comunidades, esto sería inconveniente desde el punto de vista jurídico, mientras no sea bajo leyes internacionales que se regule la conducta de sus habitantes. Mientras la O.N.U. no pueda ser el organismo mundial jurídicamente responsable de las comunidades, alguien debe serlo, y es el país donde ellas estén. No puede el gobierno del país desentenderse de tal responsabilidad sin que alguien se ocupe; en este caso, Naciones Unidas, porque se trata de comunidades compuestas por representantes de diversas naciones, y sería coherente que, tratándose de una experiencia conjunta de gente oriunda de ellas, sus respectivos gobiernos, por vía de la O.N.U., aseguren un marco jurídico internacional a sus respectivos ciudadanos habitantes de las comunas. Una experiencia internacional a nivel planetario como ésta, con implicancias trascendentales para la humanidad, requiere que las Naciones Unidas no se desentiendan del asunto y participen para que los derechos humanos y las obligaciones que ellos implican jurídicamente, tengan al menos en estas comunidades el primer ámbito del mundo donde la O.N.U. disponga de atribuciones para hacer efectivo, en carácter de ley, lo que hasta ahora las autonomías nacionales le vienen restringiendo. Desde el momento en que los asuntos jurídicos de las comunidades pudieran ser puestos por los gobiernos bajo la normativa de la O.N.U., y desde el momento en que los gobiernos de las naciones de origen de los residentes en las comunidades pudieran ocuparse de la resolución de determinados problemas de sus ciudadanos, por ejemplo, a nivel económico, sanitario, de recursos técnicos, etc., la perspectiva de un mundo sin fronteras sería abierta mediante la desnacionalización de estas fracciones de territorio. Porque esto, al hacer que las responsabilidades sobre ellas dejen de estar en manos del gobierno nacional, para ser puestas bajo responsabilidad de las naciones representadas por los habitantes extranjeros, reduce espacios y problemas de los cuales tenga que ocuparse el gobierno del país, y abre espacios cuyos habitantes estén bajo responsabilidad del conjunto de naciones. En la medida en que estos espacios crecieran, los países se irían reduciendo en extensión, aumentarían los territorios "internacionales" o bien "no nacionales": neutros, no de "propiedad" del conjunto de las naciones, sino ajenos ellas, que cuidarían de la neutralidad de esos territorios. Realmente, comunidades integradas por gente de todo el mundo no encajan con el concepto de nación, por el sólo hecho de estar situadas en un país. Si los países, como una forma de contribución al establecimiento de una comunidad planetaria con una humanidad unida, cedieran para este propósito partes de sus territorios, convirtiéndolos en "embajadas" de las naciones, como tránsito para que éstas los conviertan en porciones autónomas pertenecientes a una comunidad humana sin divisiones nacionales, los ciudadanos cuyos gobernantes decidieran efectuar tal contribución, seguramente no sólo no se opondrían, sino que muy probablemente serían los primeros en apoyar la iniciativa cuando los políticos todavía estarían discutiéndola. Mucho antes de que el primer gobierno de un país resuelva desnacionalizar zonas para que allí sean establecidas estas comunidades bajo responsabilidad de las Naciones Unidas, este proyecto será aprobado, apoyado y presentado a muchos gobiernos por parte de ciudadanos y organizaciones no gubernamentales de diversos países. 25 de junio de 2001
ANEXO-2
Podrá parecer, en una primera —y apresurada— apreciación, imposible que una nación ceda porciones de su territorio a una comunidad mundial. Sin embargo, enormes extensiones de tierras de muchos países, especialmente tercermundistas, son vendidas sin problema alguno a extranjeros. Pueden encontrarse, por ejemplo, en la Patagonia argentina, lugares donde se habla Inglés, el idioma de tantos terratenientes de allí. Pero ningún ejemplo mejor que la venta de empresas nacionales al extranjero, para tener una medida de lo poco que les importa a los gobiernos tercermundistas ceder partes de la nación. En ese caso, dinero de por medio, no importa bajo qué bandera funcionen ferrocarriles, líneas aéreas, petroleras o telefónicas: que desde el exterior ingrese capital y se administre lo que un país subdesarrollado no consigue manejar, es una carga que el Estado se saca de encima (a la larga, esto empobrecerá a la industria nacional, pero mientras tanto es un alivio). Visto esto, no es, comparativamente, extraño el planteo de ceder partes de territorio para un proyecto de comunidades mundiales, al suponer afluencia de capitales aportados desde los países representados por los pobladores de esos núcleos, y al implicar una administración gubernamental y, a la larga, hasta jurídica por parte de un órgano supranacional —en principio, la O.N.U., y luego, según cuánto se avance, la O.H.U.— todo lo cual alivie el trabajo de los gobiernos de los países que cedieran tierras, sobre las cuales, así como sobre sus habitantes, ya no debiera asumir responsabilidades —presupuestarias inclusive—, pues toda una organización mundial estaría ocupándose de ello. Por lo tanto, más que utopista, es optimista y sumamente realista este planteo de aspirar al logro de áreas nacionalmente neutras, declaradas como tales por los gobiernos. Pero debe tenerse en cuenta que existe la posibilidad de que haya gobiernos que, urgidos de ayuda internacional, procuren sacarse un peso de encima entregando el "paquete completo" de territorios con gente y todo (viviendo en la extrema pobreza), para que la organización mundial les resuelva la crisis... Con muchas empresas en bancarrota rematadas al mejor postor, se ha hecho no mucho menos que eso. 8 de setiembre de 2001
ANEXO-3
Los principios fundamentales que han dado origen al Proyecto O.H.U., como producto de la disfuncionalidad de la O.N.U., plantean la necesidad de una acción por parte de los pueblos al margen de sus gobiernos, con miras a una legislación mundial fuera del marco de Naciones Unidas, por inoperancia jurídica de éstas. Pero de ser reformada la O.N.U. y convertirse en lo que el mundo operativamente necesita, el marco jurídico que ella proporcionaría a los pueblos haría innecesario que ellos deban buscar fuera de sus gobiernos y de las Naciones Unidas una legislación, porque se contaría con ella. El problema que se plantea es cuánto tiempo la humanidad debe esperar a que la O.N.U. sea reformada y las comunidades de la O.H.U. dispusieran de una Ley Mundial emanada de las Naciones Unidas, para no tener que estar cada comunidad sometida a la ley del país donde esté asentada. Mientras tanto, tomando a cada comunidad de la O.H.U. como un conjunto de individuos dispuestos a aceptar una determinada normativa de convivencia mutua, tal normativa interna de la O.H.U. para regir en todas sus comunidades, debe ser formulada por una asamblea, como lo hace cualquier organización no gubernamental, empresa o club, que tienen sus reglas y su "gobierno" (aunque no sean organizaciones "gubernamentales"; de ahí el concepto de "Gobierno Paralelo del Mundo" de la O.H.U., en un sentido organizativo y normativo interno, y no de poder político a nivel Estado). El sólo hecho de crear una organización con una normativa interna que una convención internacional establezca, y que no entre en contradicción con las legislaciones de ningún país, determinará qué tipo de personas poblarán las comunidades, restringiéndose a aquéllas cuyos valores e ideales sean coherentes con los de la O.H.U. Como experimento en forma de escalón para sucesivos pasos hacia el logro de un mundo con un orden político y jurídico deseables, sus resultados serán de valor. Incluso, como una forma de ir preparando, entrenando a la O.N.U. para que vaya adquiriendo efectividad en la aplicación internacional de su normativa, estas comunidades pueden ser constituidas en el primer ámbito, en principio experimental, para que Naciones Unidas ejerza una autoridad efectiva a nivel supranacional. La lectura de la declaración de principios fundamentales de la O.H.U. puede dar lugar a interpretar que el planteo es contra la O.N.U. por ineficiente y por representativa de intereses contrarios al bien de la humanidad. Debe quedar claro, en vistas de lo hasta aquí expuesto, el sentido de la noción de "paralelismo" en el Proyecto O.H.U. con respecto a la O.N.U. y a los gobiernos de las naciones, como un camino al margen del sistema político mundial y no en conflicto con él; más aun, procurando establecer con ese sistema toda convergencia posible en pro de fines comunes. 10 de setiembre de 2001
ANEXO-4 LA O.H.U., LA O.N.U. Y LOS FUTUROS
ESTADOS UNIDOS DEL MUNDO
Considerando los conceptos "Confederación" y "Federación" (el primero, sinónimo de "liga", compuesto de Estados soberanos que obran separadamente sin una ley y gobierno para todos, y el segundo, sinónimo de "unión", compuesto de Estados regidos por una legislación y autoridad supremas), observamos que la O.N.U., siendo una confederación no es una "unión", sino una liga de naciones separadas. Hasta tanto no sean convertidas en Estados de una Federación Mundial, las naciones nunca podrán estar "unidas". De esto se deduce que la denominación "Naciones Unidas" es técnicamente incorrecta; Estados Unidos del Mundo sería la denominación apropiada, para el momento en que una ley y gobierno mundiales fueran establecidos. Desde ese momento, operativamente en lo político, dejarían de existir las naciones, por más que cada pueblo conserve sus banderas, himnos, sentimientos patrióticos y límites fronterizos; en la realidad, serán Estados de un nuevo orden, no ya "internacional" (término éste que dejará de valer) sino mundial, en el que las relaciones serán "interestatales" dentro de una república planetaria. La irrealidad actual y la no existencia futura del binomio Nación-Unión, hace que la O.N.U. debiera haberse llamado —en honor a la verdad— Naciones Confederadas o Liga de Naciones. Hablando del futuro, el planteo de los "Estados Unidos del Mundo" y el de la "Organización de la Humanidad Unida", no deben confundirse: esta última no pretende ser una organización gubernamental, no pretende competir con la futura Federación de Estados ni hoy con la O.N.U. El proyecto de las comunidades en red mundial, necesita ser operado como organización no gubernamental; hoy, apoyado o no por la O.N.U.; mañana, indiscutiblemente instrumentado, mejorado, quizá patrocinado o tal vez absorbido por la Federación Mundial que reemplazará a la O.N.U., porque el proyecto O.H.U. para los futuros Estados Unidos del Mundo, sería de las mejores e imprescindibles herramientas para el logro de una humanidad que, por fin, luego de toda su historia anticomunitaria, tenga un proyecto para ser convertida en Comunidad Planetaria. 10 de setiembre 2001
(O.H.U., Organización de la Humanidad Unida, comenzó como idea del autor del proyecto, el 5 de junio de 1993, mientras redactaba un mensaje sobre el futuro del planeta en ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente). |
DE LA AUSENCIA AL LOGRO DE
UN PROYECTO DE
HUMANIDAD UNIFICADA
I
EL PERFECCIONAMIENTO HUMANO EN UN MUNDO
IMPERFECTO
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No-interferencia cultural Después
de siglos de exterminio, esclavización e invasión imperialista,
los que formamos parte de la civilización urbana, observamos a pueblos
primitivos como los del África, América u Oceanía,
pensando en tratar de no contaminarles su cultura, dejándolos permanecer
en su milenario estado. En momentos en que astrónomos, ingenieros
y diversos científicos trabajan en hipótesis y proyectos
de nuevas tecnologías para viajes espaciales a velocidades hiperlumínicas,
ya hay quienes se están preguntando qué actitud tendrían
nuestros astronautas, si llegaran a mundos habitados por gente menos avanzada
que nosotros. Si interferir en el desarrollo cultural que tengan, enseñándoles
cosas, modernizándolos, o si dejarlos seguir su curso sin meterse
en el proceso que llevaran.
Mundo ideal Cuando
se le pregunta a la gente cómo concibe que debe ser un mundo ideal,
las respuestas que pueden obtenerse sugieren que no estamos precisamente
en él: pese a las maravillas que posee y a todo lo que nos ofrece,
este mundo no le parece del todo satisfactorio a nadie. Diversas formas
de imperfección definen a este planeta como distante y distinto
de lo que puede entenderse como un mundo feliz, normal, el paraíso
que suele imaginarse que existe en "el Cielo", o alguna dimensión
o lugar del cosmos. Incluso, ante la idea de que sin una humanidad tan
imperfecta como la nuestra, el mundo funcionaría bien, siguen habiendo
imperfecciones observables con sólo imaginar al mundo sin humanos,
sólo poblado por las otras especies vivientes: ellas estarían,
como lo estuvieron antes de la existencia del hombre, en constante lucha
por la supervivencia, bajo riesgo de muerte por enfermedades, accidentes,
sed, hambre o terminando como alimento de otras especies. Para muchos,
la idea de "mundo ideal" no admite la existencia del sufrimiento, no sólo
humano, sino tampoco para especie viviente alguna. Un mundo sin carnívoros,
sin estructuras biológicas que puedan enfermar, dañarse,
mutilarse sin capacidad regenerativa. Un mundo, también, sin terremotos,
erupciones volcánicas, tornados, huracanes, inundaciones y sequías;
inestabilidades ambientales que impidan vivir en paz y seguridad.
Mundos imperfectos Podemos,
también, considerar como posible la existencia de muchos mundos
imperfectos, cuyos habitantes logren avances tecnológicos que les
permitan ir a otros mundos, sin paralelamente haber avanzado espiritualmente.
Consecuentemente, si poblaran otros mundos, proyectarían en ellos
sus imperfecciones. Nosotros no estamos tan lejos de iniciar algo así
fuera de la Tierra. ¿Por qué no considerar que hace miles
o millones de años, en otros mundos ya lo hayan hecho, por ser humanidades
más antiguas que la nuestra? Podría imaginarse, entonces,
que seres imperfectos procedentes de diversos mundos, instalasen colonias
no sólo en distintos planetas, sino en los mismos mundos que otros
seres. En cualquiera de esos mundos, los colonizadores, disputándose
el control de territorios, de espacios aéreos, de océanos,
o del planeta todo, dada su baja evolución espiritual, tenderían
a entrar en conflictos bélicos. De resultas de ellos, las colonias
instaladas en diversos territorios podrían ser destruidas, y los
sobrevivientes ser evacuados unos, mientras otros podrían iniciar
progresivamente nuevas civilizaciones, en algún modo apoyados desde
afuera por sus semejantes que quedarían en el espacio o en su mundo
de origen. También podría suceder que los sobrevivientes
quedaran sin apoyo, sin tecnología, en un planeta casi inhabitable
luego del gran conflicto, y que sus descendientes fueran perdiendo sus
raíces, su historia, a tal punto de ignorar que su genética
es foránea, creyéndola surgida en ese mundo, producto de
un proceso evolutivo.
Diversidad racial Los descendientes
de las distintas civilizaciones iniciadas en aquellas colonias, luego destruidas,
irían demarcando sus territorios, o invadiendo los ajenos, sin posibilidad
de llegar a un entendimiento, por sus diferencias raciales, idiomáticas,
religiosas, y la vocación de poder, expresada en el uso de las armas
y el afán por los bienes materiales.
Humanidad sin un proyecto A lo largo
de toda la historia, hemos sufrido la ausencia de un proyecto de humanidad
integrada. A mayor diversidad racial y cultural, mayor dificultad para
integrarnos. En lugar de que la variedad de etnias y culturas aportara
riquezas a sumar para el logro de una humanidad de grado superior, esa
diversidad no se ha sabido manejar convenientemente, sino que ha sido tomada
como separatoria entre los pueblos.
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II
COMUNIDADES
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Proyecto de humanidad unificada Para ir
decreciendo el número de habitantes de los centros urbanos superpoblados,
es necesario aumentar el número de comunidades pequeñas en
zonas despobladas. Ésa es una de las planificaciones que deben ser
instrumentadas en todo el mundo para dar inicio a un nuevo ordenamiento
poblacional.
Preservación de la Naturaleza y de poblaciones indígenas La idea
de tales comunidades integradoras, sin embargo, plantea el problema de
qué hacer con las tribus indígenas que estamos tratando de
preservar al no influir con nuestra cultura en sus modos de vida tradicionales.
Quizá no ahora, pero sí en un futuro lejano, cabría
preguntarse qué sería más conveniente para esos nativos:
si dejarlos en su primitivo estado, o hacerlos avanzar, en caso de que
integrarlos al proyecto comunitario mundial les otorgue más beneficios
que problemas. Dado el estado de sociedad —indeseable— que podemos ofrecerles
en estos momentos, tal planteo no cabe y por eso estamos tratando de no
integrar a esa gente a la civilización, ni de invadirla con ninguna
propuesta que introduzca cambios culturales en su estilo de vida. Pero
si lográramos una sociedad en condiciones tales que resultara enriquecedor,
sano, beneficioso en todo sentido para los nativos de esos núcleos
humanos primitivos, al menos deberíamos ir a informarles sobre lo
que podemos ofrecerles, y que ellos sean quienes decidan si estarían
dispuestos a participar en algo así, o mantenerse aislados.
UNIDAD Y DIVERSIDAD CULTURAL Legislación Un proyecto
de humanidad unida se hace difícil cuando se tiene en cuenta que
hay culturas cuyas costumbres y leyes son francamente distintas ante un
mismo problema. Lo que en una parte del mundo puede ser elogiable, en otra
parte puede ser rigurosamente penado, prohibido; por ejemplo, que la mujer
trabaje o que se vista sin cubrirse todo el cuerpo. O las mutilaciones
genitales hechas a las mujeres para que no sientan placer. Entre lo prohibido
y lo permitido, ¿cómo podrían concebirse comunidades
en las que occidentales e islámicos pudieran convivir sin este problema?,
¿cómo, sin una legislación internacional con validez
en todo rincón del planeta, que proteja los derechos de la mujer,
que sigue siendo usada y dominada por los hombres donde las sociedades
no avanzaron en ese sentido desde hace miles de años?
Religión Uno de
los problemas a afrontar es el de la diversidad de creencias religiosas.
Establecer si deberá haber una religión cuyas enseñanzas
sean consideradas más próximas a la verdad que las de otras
religiones, y que la cultura planetaria a constituir tenga un "culto oficial",
no es algo a lo que pueda llegarse mediante una convención. Porque
la parcialidad de quienes debatieran al respecto, no podría arribar
a puntos de acuerdo, cuando lo que se estaría haciendo es una elección
por exclusión.
Diferencias culturales y factores ambientales La idea
que tenemos acerca de las diferencias entre los países, está,
en parte, determinada por factores ambientales dados por la geografía.
Vestimentas de abrigo o ligeras, resultan del clima. Transportación
en camello o en góndolas, nos pueden remitir al desierto del Sahara
y a Venecia, respectivamente. En una comunidad internacional instalada
en una zona subtropical campestre, los siberianos no estarán abrigados,
los árabes no andarán en camellos, ni los venecianos irán
de su casa al trabajo en una embarcación. Por lo tanto, muchas de
las diferencias culturales que pueden observarse de un país a otro,
no necesariamente van a estar presentes en la vida cotidiana de las comunidades
internacionales.
Embajadas culturales Lo más
característico de un país, entendido no como un territorio
con determinada geografía, sino como una concepción humana,
no es el subsuelo, ni el relieve, ni la hidrografía, ni la flora,
ni la fauna, ni el clima. Los diamantes del subsuelo sudafricano o brasileño,
no distinguen entre sí a los respectivos países: más
aún, confirman que, antiguamente, las tierras de África y
América estaban unidas. Similar relieve, similares costas marítimas
y ríos, similar vegetación. Habría que encontrarse
con especies animales diferentes de un continente al otro, para recién
allí darse cuenta de si se está en África o Sudamérica.
Pero en un vistazo panorámico, podría no advertirse diferencia
alguna. Un paisaje andino del sur, podría ser confundido con el
de montañas canadienses o alpinas, y un sector de un desierto del
norte africano, podría confundirse con uno australiano o estadounidense.
Antártida con el Ártico, un paisaje del Caribe con uno de
Brasil, y un volcán en Italia con uno en México. Imágenes
televisivas de cualquiera de todos esos lugares podrían no dar una
idea muy clara de a qué países pertenecen. Pero esa idea
se puede llegar a tener con sólo ver en pantalla en cada lugar,
a su gente característica, con su color y rasgos faciales, su vestimenta,
su lenguaje, su música, sus danzas típicas, sus prácticas
religiosas, sus casas, su arquitectura, sus mercados y productos. Un país
no termina dentro de sus fronteras, sino que está representado por
viajeros, emigrantes, que llevan al exterior una muestra de él.
Como una embajada es una parte de un país dentro de otro, las comunidades
de este proyecto serán nucleamientos de embajadas culturales. Serán
una muestra del concepto cultural de cada país. No del concepto
político con las leyes de cada país, porque habrá
una ley única para todos, y porque los regímenes políticos
en las naciones no son la esencia de las naciones. Ya fuera con los zares
o con los comunistas en Rusia, con los gobiernos militares o con los democráticos
en América, con las monarquías o las democracias en Europa,
los países, su gente, sus idiomas, sus costumbres, han tenido una
permanencia, han mantenido una identidad.
Desarrollo y sostenimiento económico Para la
etapa de inicio, algunas o quizá muchas de estas comunidades pueden
ser planteadas no sólo como espacios de intercambio cultural para
una población fija, sino también como lugares de atracción
turística. Conocer otras culturas, cómo son y cómo
viven ciudadanos de diversos lugares del mundo, aprender de ellos, recrearse
con sus propuestas artísticas, deportivas, lúdicas; probar
sus comidas, conocer y adquirir sus artesanías, todo ello puede
ser motivo de interés y atracción para el turismo.
Actividades y densidad de población Las comunidades
pueden planificarse conforme a la actividad de sus residentes, de manera
homogénea, por ejemplo, una comunidad de científicos, otra
de artistas, otra de artesanos, otra de obreros, otra de agricultores,
otra de floricultores, etc. Será necesario que todas ellas estén
relativamente cerca, de manera que haya movimiento de gente de una a la
otra para el intercambio de lo que en cada una se produzca. Así,
entre todas, se forma una comunidad de comunidades. Para evitar exceso
de densidad de población, cada comunidad de comunidades, considerando
que pudiera tener un diámetro de cinco kilómetros, tendrá
a cada una de esas comunidades (de 1.000 habitantes como máximo),
situada a una distancia no menor a su diámetro, que será
de un kilómetro. Esto es, un máximo de siete comunidades,
seis periféricas y una central, sumando un máximo de 7.000
habitantes. La comunidad central puede estar compuesta por representantes
de las comunidades periféricas, reuniendo a su vez, toda la información
correspondiente a cada una de ellas y, con fines de intercambio, el producto
del trabajo en ellas desarrollado.
Idioma Cada habitante
de estas comunidades, hablará en su idioma dentro de su sección
correspondiente en el anillo periférico, y hablará, si lo
dominase, el idioma de la gente de toda sección que él visite.
En la sección central, se hablará el idioma que una convención
internacional designe para el proyecto de futura humanidad unificada. Se
decidiría entre el Inglés (según la realidad actual)
o, si prevaleciera lo ideado con vistas a la unificación del lenguaje:
el Esperanto. También podría ser que, según sea el
país donde se encuentre la comunidad, el idioma nacional sea el
que —al menos en principio— se requiera a todo habitante de procedencia
extranjera.
Prioridades en la selección de habitantes Para el
desarrollo de un proceso que siente las bases humanas de una futura sociedad
distinta de la actual, debe tenerse en cuenta que determinados tipos de
personas son más adecuados que otros. Las comunidades de este proyecto,
en la etapa experimental, podrán estar compuestas, en parte, por
emprendedoras personas con deseos de iniciar una vida distinta y con recursos
económicos que les permitan instalarse. Otras personas postulantes
podrán carecer de recursos, los cuáles habrá quienes
los proporcionen, pero lo que se deberá fijar con claridad son los
propósitos que cada individuo deberá tener en función
del conjunto. Deberá evaluarse en qué medida cada postulante
estará sintonizado con los propósitos generales de esta experiencia
de vida, tarea que requerirá gran responsabilidad, incluso en las
resoluciones desfavorables para ciertos aspirantes, por cuanto las personas
evaluables como más enviciadas con las falencias de la vida urbana
y menos compenetradas con lo que en estas comunidades se pretenda, lógicamente
no tendrán un lugar preferencial en el orden de quienes se determine
que participen en la experiencia.
La geometría en el diseño urbanístico y arquitectónico Dependiendo
de la topografía —de preferencia llana— se deberá determinar
qué forma tendrá la comunidad: círculo, estrella,
triángulo, hexágono, octógono, u otras, podrán
reemplazar la cuadrícula en damero con la que se ha venido simplificando
el diseño urbanístico, encasillando a los habitantes. También
las viviendas con ángulos rectos pegadas unas junto a otras y apiladas
unas sobre otras, han comprimido insanamente a la población. La
descompresión necesaria plantea la necesidad de espacios amplios
entre las viviendas, que pueden ser con jardines entre una y otra, sin
necesidad de paredes medianeras o alambrados para evitar la incursión
de los vecinos, porque se tratará de comunidades donde el respeto
mutuo hará esto innecesario. Y en cuanto a las formas cuadradas
con que Occidente ha encasillado inarmónicamente a los moradores
de las viviendas, los ángulos rectos podrán ser reemplazados
por las curvas. Viviendas tipo iglú, con doble curvatura (hacia
los lados y ascendente) desde el piso, cilíndricas con cúpula,
o cónicas como las tipis de los indios de Norteamérica, son
algunas de las alternativas posibles. Diseños piramidales podrán
servir a fines terapéuticos, rearmonizadores, energizantes, o con
fines de investigación. Arquitectos especialistas en Feng Shui (disciplina
oriental para la creación de ambientes armoniosos, para una mejor
integración entre las personas y su hábitat), podrán
asegurarse de que las construcciones sean planificadas y levantadas en
los lugares y de las formas más adecuadas a las posibilidades de
bienestar de sus habitantes.
1 "La naturaleza
está fuera de nosotros", señala como engañoso concepto,
el periodista uruguayo Eduardo Galeano:
En un artículo escrito con motivo del advenimiento del nuevo milenio, titulado "Derecho al delirio", dice Galeano: "La Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte"; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar, seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero". * 2 Construido por la Legión de la Buena Voluntad (LBV) conocida también como "Religión de Dios", (de línea cristiana diferente de la católica y la evangélica, pues acepta la reencarnación) este templo universalista no pretende ser un exponente de la doctrina. Sin símbolos cristianos, ni de ninguna otra religión, fue pensado como un espacio de encuentro para miembros de todas las religiones. Tiene un Parlamento Mundial, salones de arte, biblioteca; un lugar asombroso que tiene una mezcla de futurismo con reminiscencias milenarias, que tanto podrían parecer del año 7.000 después o antes de Cristo.
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Comandante Clomro,
2001
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