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El Retiro - Fotografías

Antes de ver las fotografías de El Retiro un poco de historia y su ubicación.

El Conde Duque de Olivares (tio hábil entre hábiles) decidió en 1630 fundar el Parque del Buen Retiro, un lugar de recreo para los reyes, los magos no, en este caso Felipe IV y parienta. Se inauguró la noche de San Juan de 1631 con unas fiestas del copón, de las cuales los descendientes de aquellos madrileños tenemos una resaca hereditaria (mentira, porque al pueblo ni puñetero caso, pero bueno, la resaca sigue siendo hereditaria).

El Parque del Buen Retiro de Madrid tiene unas 120 hectáreas y está rodeado por las calles de Alfonso XII, Alcalá, O'Donell, Menéndez Pelayo y Poeta Esteban Villegas.

Los metros más cercanos son: Retiro (Línea 2 -roja-), Menéndez Pelayo, Atocha y Atocha Renfe (Línea 1 -azul-), Ibiza (Línea 9 -morada-).
Autobuses hay un montón, con lo cual, es mejor que lo veas en un plano o en emtmadrid. Ni que decir tiene que también se puede llegar en taxi (si tienes dinero y paciencia por los atascos), en coche propio (pasa como los taxis, pero, además tienes que pagar por aparcar), en bici o andando (que es lo más barato).

Si no quieres leer todo el rollo que cuento ahora, aqui tienes las fotografías del Parque del Buen Retiro de Madrid.

Para quién no conozca el Parque del Buen Retiro, decir que dentro de una ciudad como Madrid es un respiro, no solo por su masa verde, si no por la tranquilidad que se siente, aunque los fines de semana se pongan un montón de batukas o batukadas a darle a los tambores. Empezando a andar por alguna de sus entradas desconectas del ruido de fuera, ¡con deciros que se practica el Tai-Chi y se quedan dormidos de la tranquilidad! para flipar, pero no es solo eso, son los paseos de los jubilados que no quieren ver obras (malditas obras) novios con las manos revoltosas y novias que no dicen ni que sí ni que no, mujeres haciendo top-less (en verano) y aguerridos forzudos que muestran sus cachas a quien quiera mirar; niños con bicicletas que terminan el día llenos de tiritas (sobre todo en las rodillas y los codos), lectores apasionados que siguen leyendo bajo una farola que por las cagadas de las palomas dan menos luz que una patata; lectores de manos y de bolas de cristal que ejercen de carteros, con las cartas de la suerte y del amor que nunca llega; japoneses que se hartan de fotografiarse en la entrada de la Puerta de Alcalá en solo dos minutos que tienen cuando se bajan del bus turístico; raterillos del tres al cuarto que aprovechan el menor descuido para dejarte alelado (cuidadín y llevar los bolsos protegidos que chorizos hay en todas partes); atletas amateurs que quieren cuidar la línea o la curva y dan más vueltas que una peonza deseando mantener o perder sus kilitos; dueños de perro que civicamente recogen los excrementos de sus mascotas y otros que como buenos guarros las dejan ahí mismo al alcance de cualquier zapato o pareja revolconera; chiringuitos que te sirven esos refrescos o helados que te arreglan el cuerpo en verano o los cafés calentitos que te devuelven a la vida en invierno (porque te puedes quedar como Gual-Disney); sus ardillas que sin timidez se te acercan a comer en la palma de la mano (¿todavía hay ardillas?); pintores de cuadros que decorarán el cuarto trastero y llenarán de gozo su ego personal (lo importante es participar); fotógrafos de todo tipo que intentamos plasmar la belleza y la tranquilidad que se vive. El canto de los pajarillos y las miradas fijas de las urracas; el paseo en barca por el estanque que te llena las manos de callos, la mirada de la chica de rojo, la sonrisa cómplice del paseante (¡Macho, si no te la ligas es porque no quieres!), al final no es que no quieras ligar, no quieres romper la tranquilidad que no puedes disfrutar el resto del día, con lo cual ella se va y el paseante se cree que eres tonto, en fin, que si se va al Retiro es para disfrutar.

Sigo diciendo que soy un pesado y te voy a contar un montón de cosas antes de ver las fotografías del Parque del Buen Retiro de Madrid.

Pues, allá tú... bueno, pues en el Parque del Buen Retiro de Madrid puedes ver una montaña artificial o la "montaña de los gatos", el estanque y la estatua de Alfonso XII, la del General Martínez Campos, la Casa de Vacas donde se celebran exposiciones, los jardines de Cecilio Rodríguez, el Palacio de Velázquez, el Palacio de Cristal con su lago, el paseo de coches donde puedes montar en bici y en patines e incluso quedarte a ver como alguno de los patinadores se mete una leche de flipar, y que rápidamente quita hierro al asunto no sin pasar una noche magullado, una ría artificial con sus puentecitos y todo, su rosaleda, su huerto del francés, su observatorio, su Casón del Buen Retiro, su bosque de los ausentes en el cual todos están presentes (11-M, no olvidamos), su parterre y su homenaje a los hermanos Álvarez Quintero, a Jacinto Benavente, a la República de Cuba, su quiosco de música y su teatro de guiñoles que hacen las delicias de los más jóvenes y sobre todo de los demás que nos sentimos como niños, su casita del pescador donde te informarán de todo lo que quieras saber, su antigua casa de fieras que ahora se llena de gorriones cabreados, y sobre todo, el único monumento del mundo dedicado al Diablo, que no sabe más por Diablo si no por viejo, es mi debilidad, no aprecio mucho los monumentos, están ahí no me llaman excesivamente la atención menos esta estatua de Ricardo Bellver que me deja ensimismado, pensativo y... ¡joder, para estar caído que bien le veo! El Parque del Buen Retiro en Madrid es así como los madrileños, de todo hay, y el que está en Madrid es madrileño. Ven a Madrid, hazte madrileño.

Sin mas rollos, me despido y os dejo con las fotografías del Parque del Buen Retiro de Madrid.

Copyright © Las fotografías pertenecen a Felipe Galán