|
"Todo individuo tiene derecho a un medio
ambiente capaz degenerar el más alto nivel obtenible de salud y
bienestar y todo individuo tiene la responsabilidad de
contribuir a la protección del medio ambiente en interés de su
propia salud y de los demás".
Por fortuna, en Calcena, no tenemos grandes problemas con
el medio ambiente. Nuestro pueblo es un precioso rincón donde
respirar es agradable y cuyos manantiales todavía nos quitan la
sed y nos alivian de los rigores del verano.
Sin embargo, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿hasta
cuando?. Voy a explicar el porqué. Vengo observando que durante
el verano se van acumulando basuras en lugares poco idóneos.
La Fuente de
la Ojosa, a la que a todos nos gusta ir a merendar o a tomar
una gaseosa de papeleta, se va llenando
de papeles, restos variados de comida y lo que es peor,
|
de plásticos y latas que pasan a formar parte del
paisaje y no dicen mucho en favor de quienes los arrojan.
En las cunetas de las carreteras encontramos diseminados
frigoríficos, lavadoras y toda suerte de electrodomésticos
inservibles que a modo de extraña vegetación, se intercalan
entre chaparros, espliegos y aliagas.
Los barrancos ocasionalmente se ven convertidos en
basureros receptores de cajas, botellas vacías, plásticos y
otros residuos que además de impedir el libre paso del agua en épocas
de lluvia, quedan allí para siempre porque no se degradan, aunque
testimonien el pobre espíritu cívico de los que violentan de tal
manera nuestros paisajes.
La Fuente del Pueblo, testigo mudo de bailes y
encuentros entre mozos y mozas cuando éstas bajaban cada tarde,
antaño ya, a buscar agua y el novio las acechaba para poder
|