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A
PROPÓSITO DEL LIBRO ESCRITO POR NICOLÁS SEBASTIÁN
Pedro
Cardiel Uceda |
Cervantes en “El Quijote” Capítulo XLIII que trata de los Consejos
de don Quijote a Sancho, dice: “Este último consejo que ahora
darte quiero, puesto que no sirva para adorno del cuerpo, quiero
que le lleves muy en la memoria, que creo que no te será de menos
provecho que los que hasta aquí te he dado: y es que jamás te
pongas a disputar de linajes, a lo menos comparándolos entre sí,
pues por la fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor,
y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en
ninguna manera premiado.”
Nicolás en el libro que recientemente ha
publicado: VILLA DE CALCENA – LA CARA OCULTA DEL MONCAYO –
ANTIGUO SEÑORÍO DE LA MITRA DE TARAZONA, en la página 182
dice entre otras cosas: “En la fragua se reparaban los arados,
se aguzaban las herramientas, se construían utensilios para el
hogar como trébedes, tenazas, arrimadores, badeletas, se arreglaba
una cerraja, se hacía una baranda, un cerrojo o unos adornos para
la puerta. Allí siempre se oían el doble “pin pan, pin pan” del
martilleo del herrero y del ayudante, golpeando acompasadamente
contra el yunque el hierro candente para estirarlo y darle forma.
El tío Felino por algún tiempo, y hasta muy posteriormente y
sobresaliendo en habilidad y destreza José Molinos, eran los
artesanos del hierro.”
Esto visto desde fuera del entorno familiar, puede
pasar desapercibido para la mayoría de los lectores, pero visto
desde el sentimiento, siendo yo nieto del tío Felino, es muy
lamentable leer que José Molinos sobresalía en habilidad y
destreza con respecto a mi abuelo. ¿Acaso la memoria de mi abuelo
merece esta injusticia?
No dudo ni pongo en juicio la habilidad y destreza
de José Molinos, lo que sí quiero dar a conocer: es que mi abuelo
Felino también sobresalía en esa habilidad y destreza y añadiría
artesanía con el hierro: hizo los faroles que acompañan a Santa
Constancia, cuando salía en procesión, participó también en la
fabricación de la verja que cierra la Capilla del Espíritu Santo o
Capilla del Obispo Chueca, entre otras obras, que a lo largo de su
vida profesional hizo, y que quienes le conocieron bien, podrían
dar testimonio de ellas.
Nicolás: no me vale que digas “no conocía a tu
abuelo” cuando se escribe un libro y se cita a personas, hay que
estar documentado, como lo has estado en el contenido general del
libro, y reconozco el trabajo que has realizado.
Ensalzando a José Molinos has rebajado a mi abuelo Felino. De
todas las personas que citas, con ninguna has hecho diferencia,
solamente con mi abuelo ¿por qué? Y esto no es interpretar el
libro con “mente raquítica” se muy bien interpretar lo que leo, si
no hacer una aclaración: que mi abuelo Felino fue un herrero que
en su oficio también destacó con mucha habilidad, destreza y
artesanía, y no sólo por algún tiempo. |
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ACOGIDA, AGRADECIMIENTO Y
RESONANCIAS DE LIBRO “VILLA DE CALCENA”
Nicolás Sebastián Horno |
Han pasado tres meses ya desde la presentación de este libro sobre
el pasado de nuestro pueblo, que con honda alegría interior y con
gran satisfacción intelectual he puesto en vuestras manos. Quiero
aprovechar las páginas, siempre esperadas, de nuestro boletín “El
Eco del Isuela” para deciros que estoy muy contento y humildemente
sorprendido por la acogida que mi libro ha tenido, dentro y fuera
de nuestro entorno sentimental y calcenario, y que os dedico a
todos.
Doy por buenas todas las horas invertidas; todos
los viajes hacia los archivos y bibliotecas; todo el trabajo de
campo de recoger los materiales, como documentos y manuscritos,
algunos tan viejos, que había que usar lupa para poderlos traducir
y descifrar; de recopilar y leer toda la bibliografía en la que
intuía que sus autores nombraban y hablaban de Calcena; y los
datos, nombres y recuerdos que muchos me habéis enseñado y
aportado. Todo ello, puesto en mi escritorio, dándole pensamiento
y pasión, con el marco, forma, y estilo requerido y propio, han
dado este grato resultado. Filones de investigación han quedado
apenas sin explorar para portar nuevos datos y episodios de
nuestro pueblo. Esperemos que alguno nos lo ofrezca en el futuro,
eso sí, citando siempre las fuentes y los autores copiados o
consultados, para que no se caiga en el delito intelectual. El
crédito de un libro, y más el de un libro de historia, está en su
bibliografía manejada y citada.
El libro se ha divulgado muy rápidamente y ha
llegado ya a casi quinientas familias de Calcena repartidas por
toda la geografía nacional. Las resonancias del libro han sido
favorables y laudatorias en su inmensa mayoría; he recibido
felicitaciones y agradecimientos emocionados de muchos calcenarios,
oriundos y matrimoniados, por poner al alcance de todos, la
historia singular de nuestro pueblo. El libro ha llegado también a
varias instituciones y centros culturales de la provincia y me han
felicitado y elogiado por la obra. Ha pasado el charco hasta
Hispanoamérica y ha llegado a Roma. Sea todo, para mayor difusión
y conocimiento de Calcena; para que nos ayude a acrecentar en
nosotros, el amor a nuestra tierra y nuestras raíces propias o
compartidas.
Todas
las páginas están cargadas de un amor profundo a Calcena que, no
dudéis, me ha acompañado en el trabajo. Quiero deciros que he
hecho descripción de la vida contemporánea y sus protagonistas
desde mis conocimientos, memoria y percepción personal, con el
riesgo de traer olvidos y restar méritos y emociones ajenas, que
se pueden enmendar con otras plumas y libros posibles. Siento que
alguno haya parado la lectura del libro en lo suyo. Agradezco a
todos vuestra acogida fenomenal y el afecto que me habéis dedicado
y os ruego deis a conocer la historia de nuestro pueblo que entre
todos hemos de mantener y proseguir. El libro puede conseguirse en
el bar de Calcena, en el Centro de Interpretación, en casa de mi
hermano Severino y en Zaragoza, en el estanco de Sergio Monreal.
Gracias a todos. |