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El pueblo de Calcena, representado por
su Ayuntamiento, ha dirigido una respetuosa instancia a los
Poderes públicos en demanda de socorros, exponiendo en ella
su triste situación y detallando los daños y perjuicios
que la sequía de un lado, y las malas nubes de otro, le han
originado.
Como antecedente demostrativo de lo
sufrido que es el pueblo de Calcena, se dice en la instancia
que en el año 1927 tuvo pérdidas enormes por las mismas
causas que ahora y no formuló reclamación alguna,
conformándose con los pequeños rendimientos que pudo
obtener en el monte.
Pero este año, ante las trágicas
tormentas que han dejado asolado todo el término municipal
e infinidad de familias en la más espantosa miseria, se ve
en la necesidad de pedir algún socorro para poder
subsistir.
En detallada labor de investigación, se
hace saber en la petición que los daos y los perjuicios
sufridos ascienden a 156.800 pesetas y se solicita un
socorro prudencial y que de las cantidades destinadas a
obras públicas se facilite trabajo a la clase jornalera,
para que sus familias puedan comer.
Como se ve, la petición que
hace Calcena, justificadísima a todas luces, no puede ser más
humilde y más respetuosa.
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Nosotros nos sumamos a ella con el deseo
de que cuanto antes pueda quedar remediada, siquiera sea en
parte, esa angustiosa situación por que atraviesa el
mencionado pueblo.
LA VOZ DE ARAGÓN, que ha
dado varias veces la voz de alerta en este importantísimo
asunto de la ruina de las gentes del campo, insiste, una vez
más, en sus manifestaciones, con el propósito y el
anhelante deseo de que acuda en su socorro, en su ayuda, por
cuantos medios sean necesarios, en espera de tiempos mejores
que, afortunadamente, con el incremento que las obras hidráulicas
han tomado, se ven llegar.
| EL NOTICIERO. 18 DE SEPTIEMBRE DE
1949. Calcena |
El pasado día 12, sobre las ocho y
cuarto de la tarde se desencadenó sobre el término
municipal una gran tormenta de agua que duró cerca de tres
cuartos de hora. La gran cantidad de agua caída desbordó
el río Isuela, que inundó campos y huertas y deshizo las
cosechas de judías y patatas. El vecindario quedó
consternado. La peidra que el agua arrastró de los
barrancos interceptó la carretera de Calcena a Morata,
restableciéndose la comunicación al día siguiente.
Textos facilitados por
Mariano Amada Cinto |