|
El
Romance del Tocino
Atención
pido señores, que yo les voy a explicar
lo que le pasó a un tocino, en un pequeño lugar.
Es una curiosa historia, y además muy verdadera
que nadie puede fiarse, de la camisa que lleva.
1
La porcaza de mi madre, tuvo el gusto de parir,
en casa de unos pelaires, que me vendieron a mí.
Aún no tenía dos meses, y a la plaza me sacaron,
y por fortuna pegué, en casa de un hortelano.
2
Una mañana muy fresca, un fachote capador,
con la lanceta en la mano, los dos pesos me cortó,
yo me quedé atolondrado, como es cosa natural,
a mi me dejó la bolsa, y él se llevó el capital.
3
Mis pesos se los comieron, los niños para almorzar,
a mi me daron patatas, menudas y sin pelar.
Hasta que estuve curado, de aquella gran capadura,
todos lo días me daban, patatas en la pastura.
4
Me sacaban a paseo, los días que hacía sol,
en el río me bañaban, cuando tenía calor.
Y si por casualidad, en la tripa me rascaban,
yo me
tumbaba en el suelo, por el gusto que me daba.
5
Llegado el mes de octubre, mi amo ya me preparó,
las bellotas y el panizo, para que engordase yo.
Me concluí las bellotas, el panizo terminé,
como es cosa de alimento, señores yo me engordé.
6
Al llegar a San Antonio, me llegó la desventura,
principiaron a tratar, de hacerme la sepultura.
El vispero de mi muerte, me dejaron sin cenar,
como el que está en la capilla, y lo van a sentenciar.
7
A las tres de la mañana,
pronto bajaron a abrir,
Era que hubiese llegado, un
clubete matachín.
Después de aquel vino otro, con gancho fenomenal,
unos cuchillos muy grandes, y los cazos de pelar.
|
8
Yo les dije: ¡Creminales!, que es lo que me vais a
hacer,
sabéis que soy inocente, y me venís a emprender.
Acacharon la cabeza, sin volver contestación;
cogió el gancho y el cuchillo, del hocico me agarró.

9
Mi sangre la recogía, una mujer mondonguera,
con el brazo remangado, en una grande bañera.
Cuando ya hubo terminado, se la llevó a la cocina,
para preparar la pasta, de las pastas y morcillas.
10
Agua caliente pedía, aquel pillo matachín,
la traían a pucheros y
la echaban sobre mí.
Principiaron a pelarme, como lobos carniceros,
mi pelo lo recogían, pa coser los zapateros.
11
Me colgaron de algún techo, agarrado a un ramal,
A la afrenta de la gente, como si haya hecho algún
mal.
Me quitaron la vejiga, con todos mis estentinos,
corazón, cabeza y bazo, todo colgallo querido.
12
Aquel día fue de gozo, para toda la familia,
estuvieron en el fuego, con la sartén prevenida.
Me frieron las costillas, con todo el lomo también,
para ponerlo en conserva,
RINQUINTÍN PACES, AMEN.
Chirimías
Música aragonesa
http://es.geocities.com/laschirimias
Facilitado por Victoria Tormes
|