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hacia
arriba, con unos 5 kms. finales duros. En estos kms. finales antes
de llegar al Santuario de Rodanas es donde empiezan a flaquear las
fuerzas físicas, la mente se vuelve perezosa y se empieza a
pensar que esta pequeña locura está en el momento más crítico,
comparativamente con una carrera de Maraton, es donde
decimos los maratonianos que aparece el "señor del
mazo" y te golpea sin piedad, aquí se acumulan los cerca de
60 kms. que llevabamos y el amanecer de un nuevo día, el cuerpo
se encuentra extraño y el cansancio se apodera de todo. Aquí
cada uno va a su ritmo y se produce el primer abandono.
Ya
en Rodanas, sobre las 7,30 de la mañana, hicimos la parada más
larga, aquí nos reagrupamos todos, se unieron nuevos compañeros
para hacer los 40 kms. que faltaban, esto sin duda fue un
aliciente para los que veníamos de Zaragoza. La gente almorzó en
el bar a sus anchas (huevos fritos, chorizo...),yo a decir verdad
bastante tenía con las ampollas que tenía y me dediqué más a
cuidar más los piés que el estómago.
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cerca
de llegar a buen término. Las furgonetas nos seguían
avituallando, principalmente de bebidas isotónicas, y en estos
pequeños parones buscábamos alguna pequeña sombra que no aparecía
por ningún lado.
Sobre
las 13 horas hicimos la parada larga, de unos 30 minutos, debajo
de unos árboles, aquí nos quedaban unas 3-4 horas para llegar a
Calcena.
Reiniciamos
la marcha, el terreno volvía a ser difícil, con 3 o 4 subidas
bastante pendientes. Nos faltaba lo más duro del recorrido un
puerto de unos 5 kms. y una altitud cercana a los 1.000 metros,
que se hizo durísimo ya que el sol le pegaba con más intensidad.
Aquí ya cada uno subía como podía y era un rosario de andadores
que se separaban en la distancia. Y si duro era subir más duro
era bajar el puerto, ya que los pies y las rodillas al ir bajando
sufren mucho ya que tienes que ir frenándote y haces un esfuerzo
añadido en las piernas. Ya acabando de bajar el puerto empezaron
a pasarnos las primeras bicicletas,
ponía los pelos de punta ver
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La siguiente etapa consistía en salir sobre las
8,30 y volver a parar sobre las 13 horas. Iniciamos el camino, cada
uno salía en intervalos de tiempo que creía oportuno. Los compañeros
que venían nuevos en esta segunda etapa nos ayudarían mucho ya
que traían |
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bajar
a tanta velocidad y sobre un camino tan sinuoso a nuestros compañeros
ciclistas.
Bajado
el puerto nos quedaba una hora de camino por asfalto que nos
llevaría a Calcena, cuando quedaban dos kilómetros
nos
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consigo
mucho ánimo y esto se transmitía a los que estabamos un poco
tocados por el esfuerzo anterior.
Aquí
el recorrido era de constantes toboganes, subidas y bajadas, que
se extendían durante unos 15 kms.
Conforme
avanzaba la mañana el cuerpo se adaptaba mejor al esfuerzo, parecía
que sol nos daba otra vez fuerzas y nos recuperábamos del
cansancio de toda la noche. Dejamos el terreno de toboganes y aquí
fueron muchos kms. de un continuo llano. Aquí yo veía que la
pequeña aventura estaba un poco más
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animaban
las pintadas que sobre el asfalto habían dibujado. Al llegar al
pueblo mucha animación, con charanga incluida y pancartas de
celebración.
Llegamos
9 caminantes de los 12 que salimos, un tanto por ciento muy alto,
ya que en pruebas de este estilo sobre 100 kms. no se suele
alcanzar el 50% de participantes que acaban la prueba.
Especial
mención se puede hacer a los compañeros de las furgonetas, que
si dura fue para nosotros la prueba no lo fue menos para ellos,
sobre todo por la noche al
estar circulando a 6 kms/hora durante más de 7 horas, para
iluminarnos el camino. Y también dar las gracias a la organización
de la prueba por la buena preparación de la Calcenada, ya que no
falto de nada en los avituallamientos y también lo bien
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