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El
Ayuntamiento ha construido una paridera
en
la zona de Valdepalacios –subiendo de Trasobares a la derecha-
para asegurar algún ganado en nuestro término municipal, con los
ingresos económicos que ello supone.
La
torre de la iglesia tiene reloj
que
empezó a funcionar a últimos de marzo. Se encuentra situado en
el último cuerpo de la torre, mirando hacia la plaza y marca las
enteras y las medias. Cuando la torre de una iglesia no tiene un
reloj, con sus campanadas horarias, parece que le falta algo.
El
Presidente de la Diputación de Zaragoza
visitó
Calcena durante el mes de febrero y fue informado de todas las
necesidades que tiene nuestro pueblo.
Con
una nueva paella
obsequió el Ayuntamiento a los presentes en Calcena el Sábado de
Resurrección. Hubo unas 270 raciones que despachamos en la plaza.
Unos
juegos infantiles
han
sido colocados en la Fuente por la Asociación Cultural, llenando
de color ese rincón del pueblo.
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Dos
comuniones tendrán lugar en Calcena a lo largo de mayo y agosto. La de Jorge, el hijo de
José Luis y Charo, y la de Raquel, hija de Victor y María Jesús.
Cuando tengamos fotos las pondremos en el boletín. Por lo pronto,
felicidades a todos; también a todos los calcenarios, porque es
una buena noticia.
Se
entregaron las medallas de la Cofradía de Santa Constancia tras
los Oficios de Semana Santa. Tras ser bendecidas por nuestro párroco,
fueron entregadas a los cofrades.
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Oración del borrico
¡Ah¡!ah¡
¡aahh!.
Perdona,
Señor, se me escapó un rebuzno. ¡Soy un borrico!, pero Tú me
conoces bien desde aquella noche que lloriqueabas entre mis pajas.
Por eso, Tú comprendes mi tozudez, hecha a fuerza de palos,
ayunos y asperezas. Sabes mi coraje para aguantar bajo la carga y
ser lo que quisiste que fuera, un borrico. Perdona, si acaso te
dejo en mal lugar con mi torpeza o desconfianza. Es que cuando me
apalean me dan unas ganas de cocear y revolcarme… Bien sabes que
preferiría topar con los niños con mi morro de terciopelo, si no
se asustasen. ¡Soy tan torpe! No te pido que me hagas distinto,
te pido fuerzas para ser como me imaginaste. Que los hombres
comprendan que, aunque burro, también soy criatura tuya. Y, me
avergüenza decírtelo, concédeme la sencillez de mi corazón de
no envidiar al caballo, ¡tan elegante! Es que… en el fondo,
prefiero quedarme olvidado junto a un pesebre pensando que estás
conmigo, como aquella noche en Belén.
Maribel |