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palabra,
la cuestión es que no les dió el dinero. Pasaron los días y
como no volvía pensaron lo peor. Se sabía que los bandoleros
eran de Tierga, por lo que por fin cogieron
a uno, lo llevaron a la plaza de Calcena y allí, reunido
todo el pueblo le preguntaron que donde estaba. El hijo pequeño,
Eulogio, padre de Luis y Plácido Saldaña, le dijo: “díganos
donde está mi padre que le perdonamos”. El de Tierga los llevó
a un pedregal, donde cubierto de piedras estaba el cadáver.
Recuerdo que mi abuela siempre lloraba cuando lo contaba.
Os contaré otra cosa, y es que mi abuelo Tadeo Torrubia, que por él
pusieron Tadeo a mi hermano, fue Jefe Comarcal del Somatén. Muy
guardado tenía el hombre el título, pero nosotros lo quemamos.
¡Ahora no lo haríamos!. |
Otro
día os contaré otra historia de mis abuelos.
La redacción de El Eco del Isuela ha conocido, a través de José
Maria Miguel, que esta historia transcurrió a finales del siglo
XIX, hacía 1890. Que el cuñado del bisabuelo de Concha era “el
tío Pablo”. La banda de Tierga era la de “los Cabreras” y
los terminaron capturando, aunque cuando los llevaban detenidos a
Borja, con la excusa de que se escapaban, los mataron en el
Barranco del Bollón, entre Tabuenca y Ambel.
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