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Todos
los motes o apodos que voy a exponer en este articulo están
debidamente constatados en un manuscrito de 1712.
Actualmente están desaparecidos. Espero que nadie se sienta
aludido.
¿Cómo
nacen los apodos?
Algunas
veces nacen por la necesidad de distinguir entre varias
personas que tienen el mismo nombre e incluso el mismo
apellido. Es muy frecuente entre los nombres José,
Francisco, Miguel y entre apellidos frecuentes como Royo, Pérez,
Nadal.
Así
se emplean los apodos: joven-viejo, mayor-menor,
recio-fino, etc.
Otras
veces toman la distinción de los oficios que desempeñan
como razonador, cantero, sastresa, liquidador, fraile,
ermitaño, etc.
Muchos
nacen caricaturizando los rasgos fisicos más salientes de
una persona, así son: ojicos de oya redonda, pelado,
barriga, el tuerto, el giboso, patitas, peliblanco, gigante,
etc.
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Otros
parecen insultos: asno,
rana, miningona,
boloco,caragota, caragato, chinche, sopas, pera, capon,
cagador.
Unos
pocos son sonoros, musicales, grotescos: tinatana,
esquiribitos, tirírán, anribitos, górgota, marsalada,
polilay, etc.
No
menos interesantes son los femeninos: marquesa, pitiflor,
la reina, la peregrina, la codorniz, las becerrilas, la tía
chapurra de 1680, y que nos ha dejado el topónimo de
fuente chapurra.
A
partir de 1720 empiezan a nombrar con dos apellidos. Los
motes caen en desuso y desaparecen, aunque, no sabemos
porque, un siglo después vuelven a aparecer. Algunos han
llegado hasta nuestros días, pero de estos no vamos a
tratar. Interesante sería el adecnotario de cómo brotaron
nuevamente, pero exigiría otro articulo no menos extenso.
Quizá otra vez alguno se decida a investigarlos.
Aquí
tenéis los de 1680 a 1712 bien identificados con su
correspondiente nombre y apellido.
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