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TRAS EL
RASTRO DEL JABALÍ
Luis
Sebastián
En una época marcada por el declive de la caza menor, el
jabalí se ha convertido en uno de los principales trofeos de los
cazadores españoles.
El pelaje de los jabalíes adultos varía del marrón, al
negro y al gris ceniciento. Las crías en sus primeros meses de
vida son de un pelaje rayado, marrón y blanco, para confundirse
mejor con el terreno ante la presencia de algún depredador.
El peso y el tamaño suele ser
muy variable. Depende mucho de la cantidad de comida que pueda
conseguir. Suelen ser mayores los del norte de España que los del
sur. Allá se cazan con frecuencia ejemplares con un peso superior
a los 120 kilos. El récord español no es oficial, pero se han
cazado ejemplares de 170 kilos en Galicia y en otras zonas del
norte ibérico.
La vida del jabalí transcurre fundamentalmente en las
grandes masas de robles, carrascas y hayas, aunque una de las
principales características del jabalí es su gran capacidad de
adaptación a todo tipo
de terrenos como las riberas de los ríos, los barrancos con mucha
maleza o los grandes campos de maíz, antes de cosechar, donde
consigue la comida fácilmente.
Su dieta consiste fundamentalmente en raíces, bellotas y
hierba , aunque también se come huevos de perdiz, codorniz, etc.,
insectos y pequeños roedores, a los que saca de las madrigueras
con el morro. Un jabalí puede desplazarse en una noche hasta 60
km. para conseguir comida.
Se habla mucho de que el jabalí es un animal agresivo,
pero en realidad su primera reacción ante un peligro es huir.
Pero si está herido o se siente acosado puede volverse belicoso y
atacar incluso al hombre. El macho intentará rajar con sus
colmillos, embistiendo con la cabeza de abajo arriba, mientras la
hembra morderá con los dientes.
El jabalí es una de las pocas especies que están
aumentando su población en España. Esperemos que esto continúe
para poder disfrutar de su caza.
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