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EL NOGAL
Victoriana Tormes
En una aldea había un nogal que era centenario, estaba
ya casi seco de lo viejo que era. Un día acertó a pasar por allí
un hombre y lo encontró llorando. Le pregunto que porque lloraba
y el nogal le contestó que porque ya era viejo y no servía de
nada.
El hombre le dijo que no llorase, que ya encontraría
alguna solución.
El hombre llegó a la aldea y contó lo que le había
pasado.
Se reunieron todos para ver que se podía hacer con
aquel árbol que ni daba frutos ni daba sombra.
Y llegaron a una conclusión; que el nogal podía
servir para hacer un Nacimiento. Y manos a la obra empezaron a
trabajar; unos hicieron la Virgen y San José, otros la burra y el
buey, otros las
lavanderas y demás animales; los niños de la aldea también
ayudaron e hicieron el Niño Jesús y los Ángeles y ayudaron a
pintar las figuritas. Tuvieron que darse mucha prisa porque la
Navidad se acercaba.
No sólo aprovecharon los troncos gruesos sino que
también las ramas más delgadas sirvieron para calentar al niño
cuando vino al mundo.
Luego invitaron a todos los pueblos de alrededor para
que también participaran y lo disfrutaron con ellos.
Tocaron la pandereta y las castañuelas y al mirar, la
nieve caía como casi siempre en esas fechas. De aquel nogal se
cayó una nuez y al poco tiempo creció un nogal nuevo que pronto
se convirtió en otro árbol grande y copioso como el de antes,
que daría sombra y frutos y por lo menos duraría cien años como
su antecesor.
Luego todos contentos cantaron villancicos como este:
Oh, Niño Jesús bendito
que viniste a dar ejemplo
de pobreza y humildad
naciendo en aquel pesebre
y aquel humilde portal
con la leña de aquel árbol
te pudiste calentar.
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Ahora que nos creemos tan civilizados porque procuramos
respetar el medio ambiente, no está de más recordar esta carta
que hace casi 150 años escribía un indio americano.
MENSAJE DEL INDIO SEATLLE, JEFE DE LA TRIBU DEWAMISH,
AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA, FRANKLIN
PIERCE.
Lago Washington, junio de 1854
"El Gran Jefe Blanco nos envía el mensaje de que
quiere comprar nuetsras tierras. El gran jefe nos envía también
palabras de amistad y buena voluntad. Sin embargo, nosotros
meditaremos su oferta, pues sabemos que si no vendemos vendrán
hombres blancos armados y nos quitarán nuestras tierras.Pero si
no somos dueños de la frescura del aire ni del reflejo del agua,
¿cómo podréis comprarlos?.
Los muertos de los hombres blancos olvidan la tierra
donde nacieron cuando parten para vagar entre las estrellas. En
cambio, nuestros muertos no olvidan jamás esta tierra
maravillosa, pues ella es nuestra madre. Somos parte de la tierra
y ella es parte de nosostros. Las flores perfumadas, el venado, el
caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Las cumbres
rocosas, los prados húmedos, el calor del cuerpo de los potros y
de los mhombres, todos somos la misma familia.
Si vendemos nuestras tierras debéis saber que son
sagradas y que cada reflejo fugaz en el agua clara de las lagunas
narra vivencias y sucesos de mi pueblo.
Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed.
Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os
vendemos nuestras tierras debéis recordar esto y enseñad a
vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que hay que
tratarlos con dulzura.
El hombre blanco trata a su madre, la tierra, como una
cosa para comprar y vender. Su voracidad acabará por devorar la
tierra no dejando atrás mas que un desierto. La sola visión de
vuestras ciudades tortura los ojos del piel roja. No hay silencio,
ni un lugar donde escuchar cómo se abren las hoajs de los árboles
en primavera ni el zumbido de los insectos.
¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los
animales desaparecieran el hombre también moriría de gran
soledad espiritual. Porque lo que le suceda a los animales, también
pronto le ocurrirá al hombre. Todas las cosas están relacionadas
entre sí. Lo que le afecte a la tierra, afectará también a los
hijos de la tierra.
Continuad ensuciando vuestro lecho y una noche moriréis
axfisiados por vuestros propios excrementos.
Aunque somos salvajes sabemos una cosa: nuestro Dios es
vuestro Dios. Esta tierra le es sagrada. Incluso el hombre blanco
no puede eludir este destino común. Quizás incluso seamos
hermanso. ¡Quién sabe!.
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La
naturaleza es el mayor tesoro que
tiene
Calcena para su futuro.¡Cuídala!.
Es por tu bien
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