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En
febrero de 1911 reinaba Alfonso XIII y mucha gente salía de España
escapando de la miseria. De hecho, había un "Consejo
Superior de Emigración" que hacía todo lo posible para
evitar la salida del reino. Lo que entonces llamó la atención
fue que todos los habitantes de Calcena tomasen tal decisión.
En
esa época Calcena tenía 850 habitantes. Contaba con tres cafés,
dos tabernas, tres tiendas de ultramarinos, cuatro carpinterías,
tres herrerías, tres molinos, dos sastres, tres zapateros,
cinco mercerías,
una peluquería y un
veterinario
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Maella,...
escriben a los periódicos de Zaragoza contando su desesperación.
Muchas noticias hacen relación a las penurias de Oseja, Purujosa,
Pomer, Belchite, Cariñena, Torralba de Ribota,...Los ánimos se
van encrespando. En Codos la población se amotinó ante dos
recaudadores de impuestos que, protegidos por la Guardia Civil,
embargaban los bienes de los pobres vecinos.
Los políticos conservadores y republicanos, con
Calcena por medio, se enzarzaron en debates sobre como ayudar a la
clase trabajadora,
y
Calcena
poco
a
poco
dejó
de
salir
en
los periódicos.
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El
Alcalde había enviado un oficio al Gobernador "...dándole
cuenta del estado miserable en que se encuentran los vecinos de
aquel pueblo, todos los cuales, impotentes para resistirla por más
tiempo, hállanse dispuestos a emigrar en masa a la República
Argentina...".
Esto
salió en los periódicos y a los gobiernos de entonces no les
interesaba tal publicidad por lo que desde el "Consejo
General de Emigración" mandaron a una persona para que
"...estudie las necesidades del vecindario...". El
informe que emitió a sus superiores decía, "...en Calcena
reina la más espantosa miseria. Los viñedos que constituían la
principal riqueza, están totalmente arruinados. Los braceros del
campo carecen en absoluto de trabajo, no hallando medio alguno de
subvenir a las más apremiantes necesidades de la vida."
Del
suceso se hicieron eco los políticos, la prensa madrileña y
regional. Vecinos de Agón, Fréscano,
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Está
claro que el pueblo no emigró. El Ministerio de Fomento prometió
iniciar algunas obras públicas, por lo que ante la posibilidad de
empezar a ganar un jornal, los indecisos se echaron atrás.
Inicialmente, y con 22.000 pts se propuso realizar una repoblación
forestal. Pero los montes a trabajar quedaban muy lejos del
pueblo. Los calceneros organizaron manifestaciones de protesta que
se solucionaron mandando a la Guardia Civil de Tabuenca. Para
evitar que el descontento fuera a más se destinaron algunos miles
más de pesetas para obras en la carretera.
Con
el paso de los días, dejaron de aparecer noticias del pueblo en
la prensa y lo que sí parece es que no se fueron. Porque sino ¿qué
pintamos aquí?.
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Calcena, un pueblo que quiso irse al completo. Crónica de una
emigración abortada. Luis Serrano Pardo. Trébede.
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