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No
olvidemos lo nuestro
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Este año cuando fui a Calcena, estuve hablando con
algunas personas de las actividades que hacía durante el año.
Les explicaba, que una de mis aficiones es la de ver y a grabar en
vídeo profesiones, que por un motivo u otro se están perdiendo.
Les explicaba, que a pesar de todo, la gente se resiste a dejarlas
perder definitivamente. Así pues, en las fiestas de los pueblos,
en encuentros en ciudades, en ferias, se aprovecha para hacer
demostraciones de las habilidades de los artesanos en la elaboración
de sus productos. Unos solo enseñan como trabajan, otros venden
sus productos, pero todos tienen algo en común, su resistencia a
dejar perder aquel oficio tradicional que ellos representan.
Los oficios y los trabajos que se han realizado durante
toda la vida, a pesar de la dureza que pudieran tener,
hacen que nos sintamos poseedores de una sabiduría, que
guardamos en nuestra memoria y que desaparecerá con nosotros.
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trabajo.
Tuve que mirar a mi alrededor y darme cuenta de que había coches
y antenas de televisión. No había
entrado en
el túnel
del tiempo. Recuerdo haber acompañado
también a un vecino a llevar estiércol a una pieza, con los
serones llenos. Yo
tiraba de la mula y de la yegua, teniendo la sensación de ser
imprescindible para llevar a buen término aquella misión.La olor
de las caballerías y del estiércol seco, las recuerdo con
agrado, igual que cuando llueve y nos llega el olor a tierra
mojada.
Hablando de olores. Cada verano cuando paseo por los
alrededores del pueblo siento, con gran intensidad, los fuertes
aromas de diferentes plantas. Algunas las conozco: el espliego, el
tomillo, el te, ... otras no tengo
ni idea, pero me llega su aroma con la misma
intensidad.A veces pienso en la cantidad de personas que conocen
las plantas porque las han "mamado" desde pequeños. que
saben para que sirven y como se utilizan (remedios caseros,
como
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Un
buen día se encuentran unos amigos o familiares y después de una
buena merienda empiezan a recordar las cosas que hacían cuando
eran jóvenes, cuando andaban de pastor o les tocaba ir a hacer
carbón. Si hay alguna discusión sobre como se construían las
barracas donde habían de pasar la temporada, o sobre como se debía
de colocar la leña para hacer un buen carbón, es entonces cuando
los ojos empiezan a
brillar al recordar aquella
vida que apreciaba las pequeñas cosas. Es en ese momento cuando
el corazón se esponja y nos empezamos a encontrar con nosotros
mismos.
Yo mismo recuerdo, que todas
las mañanas al despertarme, oía el típico ritmo del martillo
del herrero sobre
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condimento,
como ambientador,...) y
que cuando ellos no estén, pasearán por estas tierras otra gente
que no sabrá diferenciar un junco de una aliaga ( Eso aún lo
distingo, pero no gran cosa más). A veces mi madre me dice unas
palabras que me hacen "temblar". La pregunta que surge
inmediatamente es: ¿ qué quiere decir eso? La respuesta es la
que corresponda y la coletilla que sigue "pues esa palabra
está en el diccionario". La verdad es que suele estar; no
siempre exactamente, ¡pero está! . Hay expresiones, dichos,
refranes, leyendas, dichos sobre meteorología local,...Y, ¿quien
lo tiene recopilado? ¿Donde las puedo consultar?.
A mi me gusta andar y pasear por |
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el yunque o sobre el hierro al
rojo vivo que estaba trabajando. Ahora, todavía miro a la puerta
donde estaba la fragua y pienso que tiene que salir el repiqueteo
del herrero y le digo si puedo avivar las brasas tirando arriba y
a bajo del inmenso fuelle.
Pregunté a mi tío si aún había
rebaño de cabras. No se porqué pero me parecía que todo el
mundo tenía que estar pendiente de sus cabras al final de la
jornada. Ordeñarlas y dejarlas reposar, para que por la mañana
muy temprano el cabrero se las volviera a llevar al monte.
Aún vi que algún vecino
trillaba con el trillo tirado por un borrico, giraba la parva, se
secaba el sudor, se volvía a poner
el sombrero de paja y volvía a su |
los alrededores. Cuando consulto los mapas del servicio
catastral o del "ejército" hay algunos lugares cuyo
nombre me es familiar, pero si pregunto a mi tío por donde ir
para llegar a ... entonces si que ya no se ir, aunque haya pasado
un millón de veces.
Bautiza cada rincón, cada piedra, cada barranco, cada
pieza, cada fuente. ¿ Cómo es que tanto conocimiento, tanta
precisión, tanta minuciosidad, tanto vocabulario, para indicar
los lugares, no está recogido en algún lugar?. ¿ No podría
ofrecerse alguien de los que lo emplean para recogerlo y
publicarlo ?. No ha de venir nadie de fuera para enseñarnos el
pueblo, ni sus costumbres, ni sus tradiciones, pero tal vez hace
falta que la gente aprenda a querer lo que era suyo, es suyo y ha
de continuar |
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