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dor,
fueron siempre objeto del mayor cuidado y al mismo tiempo los más
privilegiados. Sus productos, en general hortalizas, estaban
excluidos del pago de diezmos a la iglesia en los pueblos de
cristianos y en los de población musulmana se pagaba al señor sólo
un «treudo», es decir una cantidad fija, sin que tuviesen que
entregar el 1/6 y 1/8 de la cosecha como era normal, tratándose
de los productos de la huerta. Las causas de estas ventajas económicas
en el cultivo de los huertos era su finalidad casi totalmente
casera, de consumo privado de la familia que lo cultivaba.
Su
emplazamiento no ha variado. Como ahora, la mayoría han estado
siempre situados cerca de las casas del pueblo.
Los cultivos de la huerta:
La huerta se cultivaba siempre sin interrupción año tras año.
Ignoro cuando comienza el ritmo cáñamo-lino-cereal, pero desde
luego es muy antiguo, es anterior a la conquista cristiana del
siglo XII, pero ignoro cuando habrá que remontarse más para
encontrar su origen. Duró hasta finales del siglo XIX. Primero
desapareció el lino, con lo que quedó ya roto el ciclo y poco
después el cáñamo, pues la invasión de los tejidos catalanes
de algodón arruinó los tejidos regionales de lino y cáñamo.
Con ello se rompió un ciclo que duró más de un milenio y sólo
quedó el cereal que comenzó a alternar con los nuevos cultivos
que se adueñaron de la huerta: la remolacha, la patata, el maíz,
la alfalfa, etc.
Los
cultivos de orillada: son
las tierras pobres cascajosas que se extienden en la periferia de
la huerta. Aunque la extensión regada ha variado poco desde la
llegada de los cristianos, la parte destinada a olivo y vid en
este regadío eventual, ha sido diferente a través de los siglos,
en toda la región, aunque en el Somontano
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aparece
como cosa totalmente nueva el cultivo de la vid en los siglos XIII
y XIV. El cultivo del olivar se da en Trasobares y algo en
Tabuenca.
El
monte o
secano: existía en toda la zona y su función principal era la
ganadera. En el Somontano Sur están Talamantes y Añón,
pertenecientes al Huecha y Purujosa, Calcena y Trasobares a la
cuenca del Isuela, ya casi pueblos de montaña. En todos ellos
aparece un predominio absoluto del erial-matorral-bosque, y una
pequeña faja de cereal secano que se ensancha a medida que se
desciende valle a bajo en el Isuela. En Trasobares el pueblo está
situado más al sur, aparece una pequeña extensión de olivar.
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CALCENA:
4.000
cabezas lanar y cabrío.
1.000
cabezas de cerda.
1.100
cabezas de ganado mayor.
TRASOBARES:
2.420
cabezas lanar y cabrío.
TALAMANTES:
2.757
cabezas
de ganado lanar.
1.000
cabezas de cerda.
TABUENCA:
8.000
cabezas de lanar y cabrío.
Un
auge ganadero lo proporcionó, en algunos pueblos del Somontano y
de la montaña, la tala feroz de todos los bosques del Moncayo y
sus estribaciones.
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DISTRIBUCION
DE CULTIVOS EN CADA MUNICIPIO
CEREAL
ERIAL
MUNICIPIOS
HUERTA
SECANO
VINA
OLIVAR
MONTE
PURUJOSA
0,3%
7,5%
0,5%
---
91,7%
CALCENA
0,8%
10,2%
5,5%
---
83,5%
TRASOBARES
1,0%
22,5%
3,5%
0,5%
72,5%
TALAMANTES
4,0%
16,5%
2,0%
---
81,0%
TABUENCA
0,5%
2,7%
10,5%
1,0%
61,0%
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En
lo que se refiere al efectivo ganadero debo citar a Calcena, uno
de los pueblos más ganaderos después de Tabuenca, con el bosque
más extenso de encinas para alimentar ganado de cerda y con
dehesas boyales, tenía unas 4.000 cabezas de ganado lanar y cabrío,
cerca de 1.000 cerdos como Talamantes con cuyo término limita y más
de 1.100 cabezas de ganado mayor. Por tanto la distribución de
ganado en el Somontano Sur era la siguiente:
PURUJOSA:
600
cabezas del pueblo.
3.000
cabezas forastero (verano)
100
cabezas bovino.
300 cabezas de cerda.
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Extensos bosques encinares, robledales, enebros, pinares, etc., de
Talamantes, Purujosa, Calcena, Trasobares... se talaron en poco
tiempo para hacer carbón. Desapareciendo definitivamente los rebaños
de cerdos, pero el ganado lanar pudo tener unos pastos exuberantes
los primeros años. Luego, los arrastres de la lluvia fueron
esterilizando estas tierras hasta convertirlas en unos pastos de
mediana calidad. El golpe final lo dio la gran roturación del
primer tercio de nuestro siglo, sobre todo durante los años que
siguen a la primera guerra mundial, a partir de 1917. Con esta última
roturación, con la casi desaparición de la remolacha en el regadío
que
continúa
en el eco 16 página 14 |