DATOS GENERALES
Oseja es una villa de la provincia de Zaragoza perteneciente a la comarca del
Aranda, primera comarca que se ha creado en Aragón (diciembre de 2000). Dista de
Zaragoza, la capital, 100 km. y está situada en las estribaciones más
meridionales del Somontano del Moncayo, en la cuenca del río Aranda.
Como toda la comarca a la que pertenece, se encuentra enclavada en pleno
Sistema Ibérico y forma parte, por historia y parámetros físicos, de la
Celtiberia nuclear.
Oseja forma triángulo con Aranda de Moncayo y Jarque. En la carretera entre
estas poblaciones, el desvío hacia Oseja nace a la izquierda del río Aranda, en
ruta hacia Calcena. Es la zona más escarpada del Somontano del Moncayo.
Sus casas se apiñan encaramándose a un cerro, salvando las dificultades
orográficas del accidentado terreno sobre el que se asienta.
DATOS ESTADÍSTICOS
Altitud: 827 metros
Temperatura media anual: 11,5ºC
Precipitación anual: 550 mm.
Población
1900: 345 habitantes
1950: 271 habitantes
1998: 56 habitantes
Gentilicio: Osejano
Superficie del término municipal: 12,03 Km2
cultivada: 283 Ha
regadío: 18 Ha
forestal: 100 Ha
FESTIVIDADES Y TRADICIONES
Los osejanos se esfuerzan por conservar sus tradiciones y sus fiestas,
regresando a la localidad muchos de los que se fueron, para participar en estas.
El 3 de febrero, o el fin de semana más próximo, se celebra San
Blas, patrón de la localidad.
Jueves Lardero: "palmo" de chorizo o longaniza.
Carnavales: se celebraban hasta los años 50 del pasado siglo.
Domingo de Ramos: la rama bendecida se instala en la casa.
Domingo de Resurrección: Mona de Pascua (torta o pan con chorizo o
longaniza de la localidad).
El 1 de mayo se erigía el mayo en la plaza Mayor. También el 1 de
mayo se bendecían los términos desde la Peña de la Muela.
Corpus: adornamiento floral de las calles.
24 de junio, San Juan: arden las hogueras y se coloca una rama de
higuera en la ventana de la vivienda.
1 de julio: romería a la Virgen de la Sierra.
22 de julio, festividad de Sta. María Magdalena, patrona de la
localidad: se celebraba esta fiesta hasta el s. XIX.
15 y 16 de agosto: fiestas en honor de la Virgen y San Roque.
13 de diciembre, Sta. Lucia: arden las hogueras y se asan patatas,
longaniza y chorizos.
Otra de las costumbres de esta localidad era "pagar la manta": el
forastero que venía a pedir la mano de una osejana tenía que pagar a los quintos
de la localidad la "prenda".
NUESTRA HISTORIA
Del pasado más remoto del que se tiene noticia, según datos arqueológicos, es
la instalación de una serie de castros o poblamientos celtiberos dentro
del actual término de Aranda.
La propia ubicación de la villa de Oseja es un castro celtibero (ss.
IV a II a. de C.). No quedan restos de viviendas, pero sí restos de su muralla
y, por otra parte, el actual emplazamiento forma un anillo concéntrico alrededor
de la Iglesia y de su antiguo castillo.
La Peña de la Muela: yacimiento o castro de la Edad de Hierro I y
II, celtibero, ss. VI - II a. C.
Yacimiento arqueológico L'udon, s. I a. C.: celtibero-romano, con
restos de vía romana y cerámica terra-sigilata.
Asentamiento beréber (s. VIII): en el emplazamiento actual de la
localidad, junto al castillo, tribu de los Awsaya = Ausara = Oseja (por
deformación fonética). La toponimia de sus calles registra el paso de esta
población morisca que se asentó en la localidad, con términos como Zadatorre,
(junto a la torre), Zadarrincón, Jorfilla, Jaraíz...
Necrópolis musulmana próxima a la localidad.
Esta villa tan modesta y pintoresca existía en 1233 bajo el nombre de OSELLA
y fue un señorío de la mitra de Tarazona ya en el s. XIV, a pesar de su lejanía
y difícil intercomunicación con la ciudad del Queiles. Señorío eclesiástico de
aquel obispado hasta 1834, alcanzó en dicha fecha la independencia municipal y
formó su propio Ayuntamiento. Por entonces se juntaban en la villa más de 300
personas, en 1857 figuraban 324 y 345 en 1900. La despoblación se inició a
partir de la guerra civil. En 1950 su población apenas sumaba medio centenar de
personas.
El castillo, llamado también popularmente "Casa del Cura", está
ubicado en la parte más alta del pueblo, sobre un cerrete, junto a la iglesia y
su plaza. Pudo ser erigido y utilizado como torre de vigía durante la guerra de
los dos Pedros (1356-69). A raíz de un decreto de Benedicto XIII, se instaló en
él un hospital para pobres y enfermos, con casa y ropa para este fin. En el año
1991, fecha en que pasó este edificio de ser propiedad episcopal a privada, fue
demolida una ventana gótica de la torre, en alabastro, datada en el s. XIV.
Junto al Ayuntamiento, en el corazón de la calle Mayor, se encuentra una
vivienda privada cuya fachada de ladrillo de estilo barroco-mudéjar,
con arco de medio punto, remata la inscripción "Ave María año 1696". El
pavimento es de cantos de piedra rodada.
La iglesia parroquial, dedicada a San Blas, bajo la advocación de
Sta. María Magdalena, es de estilo barroco-mudéjar, aunque su construcción
primitiva data del s. XIII, románica, obra realizada en mampostería. Cuenta con
una sola nave de crucería, con capillas entre los contrafuertes, cabecera plana
y bóveda de cañón reforzada por arcos tejones y coro, que se alza a los pies. El
crucero contiene una cúpula con pechinas que albergaba una linterna (hoy
desaparecida).
El bellísimo retablo mayor es barroco, del s. XVII. Otros retablos menores
renacentistas: el de Nª Sra. del Rosario (hoy robado) y el de San Blas, con
bajorrelieves, datados ambos en el s. XVI. El retablo más antiguo es el de la
Pasión de Cristo, de fines del s. XIII, hecho sobre tablas, románico-gótico
inicial.
En su exterior hay un breve campanario de dos vanos, con remate moldurado. El
reloj se sitúa bajo uno de los ventanales. Contiene una pequeña espadaña como
remate.
Oseja, después de haber permanecido marginada durante años, al no estar
incluida dentro del mapa geográfico y delimitación del río Aranda ni del río
Isuela, se encuentra actualmente integrada dentro de la comarca del Aranda. No
tiene río, pero sí es rica en manantiales, como la fuente de los Tres
Caños, con refugio, asadores y merendero, fuente del Culebro,
de la Ausilla... Gracias a los terrenos de origen cárstico existentes
en su término, hay más de sesenta bodegas privadas excavadas en la
roca, con vino cosechero de la localidad, aunque ni la vid, ni el olivo, ni los
frutales constituyen la base económica del municipio, con parcelas de 0,5 a 1,5
Has.
Gloria Pérez García