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Personajes:
la fachada simbólica de Ernesto Guevara
El Che, un mito visto con ojos extranjeros
Un nuevo libro publicado en Estados Unidos analiza desde una perspectiva original
la juventud del revolucionario argentino
WASHINGTON.- No es novedad que cuando personajes históricos son adoptados
como símbolos por culturas ajenas, estos símbolos tienen más
que ver con la realidad que los reinventa que con la realidad originaria y
la persona de carne y hueso. Cuando aparecen libros que señalan esta
discontinuidad, sus autores la pasan mal. Así lo demuestran dos casos
recientes en los Estados Unidos.: el del antropólogo David Stoll, que
estudió críticamente el testimonio de Rigoberta Menchú
(merece artículo aparte) y el del magnífico y casi invisible
libro de Patrick Symmes sobre Ernesto "Che" Guevara (1).
.
El libro de Symmes tiene su origen en el mito del Che, en el deseo de un joven
norteamericano de peregrinar a las fuentes, desandando la ruta que Ernesto
Guevara de la Serna y Alberto Granados hicieron en motocicleta por la Patagonia,
Chile y el Perú en los años cincuenta. Guevara, que tenía
entonces 22 y acababa de recibirse de médico, anotó sus experiencias
en un diario. Varios años después, cuando era un hombre nuevo,
es decir, el Che -la leyenda de una revolución inflexible y su rostro
emblemático-, esos escritos se hicieron públicos, evidencia
del rito de pasaje que transformó a un burgués argentino en
un hombre de acción. Armado de estos diarios, de un mapa y a bordo
de una motocicleta, Patrick Symmes se propuso navegar hasta el punto de origen,
y recrearlo. Por suerte para los lectores, Symmes es un verdadero escritor
(la prosa de Guevara es pesada y opaca), y un viajero más reflexivo
y observador que su guía.
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"No
pertenecemos a este lugar... Todos nosotros somos comedidos, extraños,
y nos creemos dueños de la verdad... de izquierda o de derecha, agentes
de la CIA, diplomáticos cubanos, periodistas, peregrinos y turistas,
todos los que llegamos aquí somos soldados de una causa, e imponemos
nuestros deseos a gente que necesita buenas lluvias y baterías que
funcionen."
Symmes,
en el pueblo boliviano de La Higuera
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Desde
luego, los lectores y Symmes conocen el arco total de la historia, los detalles
de la muerte que el Che buscó y encontró por fin en Bolivia.
.
También saben que su revolución nunca prendió. Esta doble
visión del principio y del fin coexisten en el viaje y en el libro, porque
el camino le depara a Symmes encuentros con lo que el Che dejó detrás.
.
Ex revolucionarios que han bajado el tono, para sobrevivir; "senderistas"
en el Perú, encarcelados y violentos, más aislados del mundo por
su fanatismo que por el infierno de la prisión, y dos viejas indígenas
en una villa miseria de Lima, limpiando pacientemente unos cacharros, mientras
leen en voz alta un panfleto de Sendero Luminoso, ya que el no hacerlo, resistirse
a la revolución, es castigado con la muerte.
.
En las alturas andinas, el camino le depara a Symmes un encuentro con "el
más puro ejemplo de vida indígena" que haya experimentado
jamás. Pobres y llevando sus vidas "de acuerdo con su cultura e
historia" éstos son los soldados que el revolucionario argentino
no pudo reclutar. Los campesinos peruanos, los mineros de Bolivia, no lo siguieron
al Che.
.
La búsqueda de Symmes concluye en el pueblo boliviano de La Higuera,
donde el líder guerrillero fue capturado y muerto. Es un final anticlimático.
"No pertenecemos a este lugar", escribe el joven norteamericano. "Todos
nosotros somos comedidos, extraños, y nos creemos dueños de la
verdad... de izquierda o de derecha, agentes de la CIA, diplomáticos
cubanos, periodistas, peregrinos y turistas, todos los que llegamos aquí
somos soldados de una causa, e imponemos nuestros deseos a gente que necesita
buenas lluvias y baterías que funcionen." En el vecino pueblo de
Vallegrande, un grafito explosivo anuncia, en mal castellano, "Guevara,
estás más vivo que nunca". Fue escrito por un extranjero.
.
El quijotismo de Guevara tiene antecedentes claros en la burguesía de
la que provino. Juan Bautista Alberdi se dio cuenta de que en la América
española había dos clases de caudillos. Una clase usaba ponchos,
y la otra fracs.
.
El hombre de poncho es desde luego más atractivo que el hombre de frac.
.
Esteban Echeverría alarmaba a su madre desapareciendo a caballo para
entreverarse en payadas con gauchos. Carlos Pellegrini creía, antes de
la revolución bolchevique, que los trabajadores debían participar
como dueños en las fábricas. Martín Güemes, cuando
llegó a gobernador, ofreció una reforma agraria a los gauchos
de su provincia. Antes de su encuentro con Castro -y la historia de esa relación
no la conocemos bien aún-, Guevara no es tan singular, y es menos intelectual
y original que los personajes nombrados. Lo que llama la atención (y
el libro de Symmes es muy bueno en destacarlo) es la casi total ignorancia que
tiene de las culturas que pretendía liderar. Sus diarios de la campaña
en el Congo y Bolivia demuestran esto con patética claridad.
.
Symmes no es un historiador, y no busca explicaciones en el pasado latinoamericano.
Su libro es una inusual etnografía al revés. Por fin los nativos
y los pobres en nuestras tristes repúblicas son dejados en paz y la vista
gira en cambio hacia los viajeros e intelectuales que construyen fantasías
en su torno. La arquitectura de autoengaño y la culpable, irresponsable
instigación a la violencia que son el hallazgo de esta peregrinación
confrontan a la izquierda norteamericana con un retrato de sí misma que
no es halagüeño. De allí que el excelente libro de Symmes
no haya hecho carrera en las páginas de crítica literaria en este
país. La realidad deseada es preferida a la otra realidad.
.
Es tentador asignarle a Guevara el destino de lobo que Martín Fierro
hizo arquetípico y atractivo para los argentinos (la definición
es de Borges).
.
Pero Guevara tiene poco que ver con nuestra batalla mitológica entre
civilización y barbarie. Adoptado por otras ciudades y por otras gentes,
el Che representa ahora lo que ellos se imaginan de nosotros, nuestra historia,
nuestros héroes. Es el realismo mágico del Norte, eficiente, metódico,
calvinista. No nos conviene.
Por Edgardo Krebs, La Nacion, 20 de Mayo de 2001
(1) David Stoll, Rigoberta Menchu and the Story of all Poor Guatemalans , 1999,
Westview Press, Boulder, Colorado. Patrick Symmes, Chasing Che. A Motorcycle
Journey in Search of the Guevara Legend , 1999, Vintage, New York. |
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