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Si
venís a verme, que sea de tarde, porque a la mañana trabajo...
Si es cierto que las voces pueden sonreír, la de Oscar Poltronieri reía
el jueves pasado, a través del teléfono. Clarín intentaba saber cuál había
sido la repercusión provocada por la primera parte de "Malvinas 20 años
después", una serie de seis notas elaborada por el Equipo de Investigación
de este diario. En aquella nota, publicada el 2 de abril, se revelaba
que Poltronieri, un ex soldado que se había batido contra los ingleses
con un valor impresionante y que luce la más alta condecoración que la
Argentina dio a un civil, vivía en la pobreza y sin trabajo.
La primera frase que Poltronieri dijo el jueves desbordaba orgullo: tenía
trabajo. El mismo 2 de abril, pocas horas después de publicada la nota
en Clarín, el presidente Eduardo Duhalde se acercó a saludarlo en Palermo,
poco después de que Poltronieri desfilara con sus viejos camaradas durante
el acto por el aniversario de la recuperación de las islas. Después, el
coronel Héctor Pérez Torello, jefe del Departamento de Veteranos de Guerra
del Ejército, le puso en las manos un sobre: el Ejército lo contrataba
como personal civil en el Hospital de Campo de Mayo. Al día siguiente,
Poltronieri empezó a trabajar. El viernes recibió a Clarín en su muy modesta
casa de General Rodríguez. Una casa que no es la que le adjudicaron en
1994 y que encierra una historia sórdida que recién ahora asoma a la luz.
—En el 94 —contó el ex soldado— a mí me adjudicaron una casa más grande
y mejor que ésta. Pero me pidieron que hasta que estuviera terminada,
por un año, viviera acá. Al año vinieron un par de personas, una creo
que era una inspectora de Obras Públicas de la municipalidad de aquí,
que me dijeron que tenía que pagar no sé cuánto y me hicieron firmar un
papel en blanco. Resulta que después en ese papel apareció como que yo
renunciaba a la casa que me correspondía.
La investigación de la irregularidad, y el eventual descubrimiento de
un delito, está en manos ahora de la intendencia de General Rodríguez,
que reclama a Poltronieri el pago de tres mil pesos en concepto de deudas
por servicios. Según las fuentes consultadas por este diario, la casa
que debió ser de Poltronieri le fue adjudicada a un ex concejal de General
Rodríguez.
Pero la semana del ex soldado no estuvo sólo coronada por un trabajo nuevo
y las desventuras de su casa sin techar.
—El mismo día dos, a las cuatro de la mañana, me llamaron de una radio
local. Después llegaron a la mañana temprano los de Canal 9. Y después
los del 11, que transmitieron en directo. Yo no entendía nada. Me mandó
buscar Georgina y nos llevó al programa con Melina (Georgina
es la animadora de televisión Georgina Barbarossa; Melina es la hija de
Poltronieri, de 10 años) y le regaló a la nena una
cafetera y un exprimidor eléctrico. También fui a lo de Mauro Viale. Pero
lo más importante de ese día fue el desfile en el Regimiento de Patricios.
Me encontré con algunos viejos compañeros, porque otros se habían ido
al acto de Ushuaia. Qué querés que te diga, para mí volver a desfilar
con ellos fue una alegría de san puta, perdoná que te lo diga así. Allí,
Marcelo Sánchez, que es un veterano que trabaja en el IOMA de La Plata,
le habló a Ruckauf de mi problema y nos dijeron que iban a mandar una
carta al intendente de General Rodríguez. Y después el presidente Duhalde
le dio un beso a Melina y me dijo que todo lo mío se iba a solucionar,
el problema de la casa y todo eso. Le hicieron mucha propaganda a Melina.
En el espectáculo artístico que siguió al desfile, en el Campo de Polo,
le dejaron sacarse una foto con Soledad: ella es fanática de Soledad.
Poltronieri tiene cuatro hijos. Además de Melina, están Jonatan Oscar,
el mayor (11) Lucas Hernán (7) y Matías Sebastián (4). Todos boquenses.
Enterados de la pasión, Patricio Colombo Mosetti y Luis Juarroz, de Relaciones
Públicas de Boca, invitaron a la familia entera al partido de ayer en
la Bombonera.
Me llamó también un señor italiano, Roberto Marchetti, que estaba acá
haciendo un programa para la televisión de allá sobre la gente que da
de comer a los chicos carenciados. Sé que está tratando de comunicarse
conmigo una familia de Los Angeles, que se llaman Karen y Roberto Gorostieta,
porque quieren ayudarme; vinieron también un hombre y una mujer desde
Congreso, porque querían conocerme. Y del Campo de Polo me trajo un señor
que dijo que me admiraba. Quedamos en comer un asado un domingo de estos.
El jueves, Poltronieri recibió otra medalla. Se la entregó Elena Cordone,
su maestra de primer grado. Poltronieri era analfabeto cuando combatió
en Malvinas. Al regresar, estudió sus primeras letras en las aulas para
adultos abiertas entonces por "La Serenísima". En pocos días, Poltronieri
ha recibido el calor que no recibió en veinte años. Aun así, parece todavía
vigilar las espaldas de sus compañeros.
Yo agradezco mucho que me ayuden, ¿sabés? Pero no soy el único veterano.
Esto ponelo así, te lo pido. Hay muchos muchachos que necesitan trabajo,
que tienen problemas, a los que les dieron la espalda. Y sería bueno hacer
algo por todos.

CON EL PRESIDENTE.
AYER, CON DOS DE SUS HIJOS Y CON MACRI EN EL ESTADIO DE BOCA. (Foto: Gustavo
Ortiz/AGEA)
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