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Los
gobiernos cambian. Diferentes funcionarios llegan. Pero la historia en
el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas sigue siendo básicamente
la misma. Ayer, el foro aprobó por consenso y por 14 vez una resolución
instando a la Argentina y Gran Bretaña a negociar su disputa por la soberanía
de las islas Malvinas. El canciller Ruckauf debutó ante el organismo,
casi como un acto de patriotismo en tiempos de crisis.
Además, como adelantó Clarín, el ministro aprovechó para comunicarle
a Kofi Annan, el secretario general de la ONU, que la Argentina podría
reducir sus efectivos en las operaciones de mantenimiento de la paz si
la situación económica sigue siendo tan mala. No obstante, le transmitió
el mensaje de que, por ahora, la decisión política del gobierno de Eduardo
Duhalde sigue siendo mantener la presencia nacional en todas las misiones
posibles.
La ONU acompaña desde hace 20 años el reclamo argentino por Malvinas,
si se suman las veces que lo hizo la Asamblea General. Esta vez, sin dramatismo
ni la teatralidad que solía tener durante la gestión del ex canciller
Guido Di Tella, aunque, como entonces, todos los diplomáticos de alto
rango en Nueva York, y sus esposas, tuvieron que concurrir, como si fuera
un acto del 25 de Mayo.
Pero esta vez no hubo un saludo con los kelpers, y no porque las partes
no quisieran. Es más: dos funcionarios de la misión argentina guardaron
lugar pacientemente sentados en un silloncito de afuera de la sala donde
se debatía la cuestión. El apretón de manos no se produjo simplemente
por la confusión que se registró a la salida de la votación.
"Sentí que era importante mantener la bandera en alto (de las Malvinas)
en este momento. Seguramente, para todos los demás que son habitués en
esto fue una rutina", indicó luego Ruckauf.
Tanto los kelpers como los argentinos saben que el Comité de Descolonización
es un acto simbólico, que sólo se hace para mantener presente el
tema en la comunidad internacional, y nada más. Por lo menos, la representante
isleña, Norma Edwards, tuvo la delicadeza diplomática de no mencionar
la situación económica en la Argentina en su discurso.
Edwards le contó a Clarín que los caóticos eventos que precipitaron
la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, en diciembre, le hicieron
acordar a las protestas contra la dictadura que precedieron la invasión
de las islas. Sin embargo, según ella, nadie tuvo miedo de que un evento
así se repitiera. "No tendría sentido en el siglo XXI que nos matáramos
otra vez".
En su discurso, carente de palabras rimbombantes, Ruckauf dijo que en
el tema de las Malvinas "no hay diferencias políticas en mi país". Justamente
por eso, estaba presente en el comité el diputado radical Marcelo Stubrin,
quien hace tres años no venía a este comité. También estaba el senador
fueguino Mario Daniele, que intercambió con Edwards impresiones sobre
cuán malo vino este invierno en el Sur.
Terminada la cuestión Malvinas, Ruckauf subió al piso 38 para hablar con
Annan, quien enseguida sacó el tema del default. Según el ministro,
el africano "comprendía que hay una situación delicada, y que las situaciones
de carácter económico tienen consecuencias políticas".
Sin embargo, Ruckauf le dijo que la Argentina ha tomado "la decisión política"
de continuar siendo un país contribuyente de tropas. En ese sentido,
el ministro señaló que la Cancillería con el Ministerio de Defensa está
elaborando un plan para presentarle a Duhalde en diez días sobre el tema.
"La idea es tratar de mantener la mayor cantidad posible de efectivos",
dijo.
La Argentina tiene 635 efectivos en diez de las dieciséis misiones de
la ONU, y es el país número 21 en la lista de contribuyentes. Ruckauf
admitió que podría haber reducciones en la misión en Chipre, que
es donde hay más tropas nacionales.
Clarin,
Jueves
20 de junio de 2002
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