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SE
REALIZO EN EL CAMPO DE POLO EL TRADICIONAL ENCUENTRO DE BANDAS MILITARES
Con
sus dos tribunas repletas de público, el Campo Argentino de Polo, en el barrio
de Palermo, vibró ayer durante dos horas al ritmo de himnos y marchas, en
el 5° Festival de Bandas Militares organizado por el Ejército para conmemorar
la Semana de Mayo de 1810.
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Ni la
lluvia ni el frío frenaron la participación de las 19 bandas del Ejército,
la Armada, la Fuerza Aérea, la Prefectura Naval y la Policía Federal, que
interpretaron un completo repertorio militar. El espectáculo, con entrada
libre y gratuita, entusiasmó también a varias de las familias que llegaron
con chicos, y siguieron el festival tarareando las letras de las marchas,
y aplaudiendo a los casi 2.000 músicos que integran las orquestas.
La fiesta comenzó a las 15, cuando las bandas militares se animaron con las
estrofas de "Color esperanza", de Diego Torres, y minutos después sorprendieron
con las notas de "La Cumparsita" y la marcha de la Opera "Aída", de Verdi.
Este momento gustó.
Pero mucho más atrajo el simulacro de combate del Regimiento de Infantería
N° 1 de Patricios. La cancha de polo se llenó de hombres vestidos con uniformes
rojos y trajes de la época, listos para representar la batalla que durante
las Invasiones Inglesas de 1806 se libró por la reconquista de Buenos Aires.
El tradicional espectáculo fue muy aplaudido. Sobre todo, por el jefe del
Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, y su esposa, que presenciaron
el festival desde el palco oficial.
"A nuestros héroes, a nuestros caídos, y a los que volvieron luego de defender
la soberanía". Con estas palabras, comenzó un largo homenaje a los soldados
muertos hace 20 años durante la guerra de las Islas Malvinas. En las tribunas,
muchos hombres y mujeres se pusieron de pie, y así estuvieron hasta que terminó
el acto.
Fuertes cañonazos intentaron reproducir los sonidos de la guerra verdadera,
mientras una locutora leía y guiaba el homenaje: "Fue un combate encarnizado.
Hay que tener conciencia y fe de que volverá a flamear nuestra enseña patria
en las islas... Honor a los bravos que lucharon en Malvinas". Sonaron tres
salvas por los caídos, y después hubo minutos de silencio. "Silencio de los
muertos, hoy ángeles guardianes que nunca volverán de las islas". Siguieron
lentas campanadas y el público atento. "Sin dudar que aquel que fuera y es
un sueño se haga alguna vez realidad. Este fue el homenaje del pueblo a los
héroes de Malvinas". Trompetas solemnes para los muertos durante la guerra.
"Que resurja la esperanza con temple y con tesón. Las islas siempre esperan.
El tiempo no pasó", concluyó el homenaje la voz en off.
No faltó nada para el cierre. Una estrofa del "Himno a la alegría", de Beethoven,
el "Himno de las Malvinas", que Brinzoni cantó desde el palco oficial. Comenzaba
un espectáculo de fuegos artificiales, estallaban en el aire pequeños paracaídas
celestes y blancos, y volaban por todos lados papelitos también celestes y
blancos. Los militares y el público también alentaron a la Selección argentina
de fútbol que compite en el Mundial de Corea-Japón. Las tribunas a pleno:
"Vamos, vamos, Argentina. Vamos, vamos a ganar, que esta barra bullanguera
no te deja de alentar".
Clarin
3 de junio de 2002
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