Asociación Amigos del Extremeño   San Pedro de Mérida
El Congreso
Inicio
Programa
1º día/ 1 de octubre
Inauguración
Ponencias
Comunicaciones
Galería de fotos I
2º día/ 2 de octubre
Ponencias
Comunicaciones
Galería fotos II
3º día/ 3 de octubre
Ponencias
Comunicaciones
Galería fotos III
Conclusiones
Contáctenos
Enlaces

II Congreso sobre el Extremeño o Habla Extremeña, 1 de octubre/ ponencia

LA DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA EN EL ÁMBITO
EXTREMEÑO

Juan Martín Hoyos Piñas, I.E.S.O. Solana de los BarrosDesde hace tiempo se vienen presentado ponencias basadas en las recientes polémicas suscitadas por los lingüistas en torno al rótulo “habla” o “hablas extremeñas”, pues, tal y como pudimos demostrar, la disparidad de criterios es enorme y este hecho no ayuda a todos aquellos que se adentran en el estudio lingüístico de la región, estudios que, por otra parte, y pese al avance que están experimentando en los últimos años al amparo de la Universidad extremeña y otras instituciones, nos siguen ofreciendo una información muy provisional. El profesor Antonio Salvador ya ha señalado que, junto a zonas y comarcas cuya habla está siendo bien conocida, la inmensa mayoría de la región sigue necesitada de numerosas investigaciones parciales, que comprendan municipios y zonas más amplias. Todos aguardamos la publicación de ese “Atlas lingüístico de Extremadura”, dirigido por el recientemente fallecido D. Manuel Alvar, pues esperamos que dicho volumen aclare muchas cosas y cambie notoriamente la situación.

Con esta comunicación damos un paso más y superamos ya la mencionada polémica en aquella disertación, en la cual optamos por defender la tesis de que, de momento, es inviable sostener una tesis uniforme y homogénea al amparo de los datos obtenidos por los dialectólogos en la autonomía. De esta forma, nos enfrentamos a las preguntas inevitables: si debemos hablar de “hablas extremeñas” o “hablas del extremeño”, ¿cuántas de estas hay? Y, si como es lógico y esperable, cada una de estas hablas se centra en una determinada área, ¿cuántas áreas o zonas lingüísticas existen hoy en Extremadura?

Para llevar a cabo nuestra propuesta, hemos seguido un criterio fonológico pues es éste, probablemente, sea el más decisivo para establecer en cuántas zonas se divide Extremadura en función de tales rasgos lingüísticos, sin olvidar, por supuesto, rasgos morfosintácticos y el léxico, apartado éste que, probablemente, sea el de menos ayuda ya que es en este capítulo donde más homogeneidad encuentra este conjunto de hablas. Además, y como ya indicara la profesora M. Ángeles Álvarez, “la imagen primera que proyecta un mapa lingüístico de la región es la de atomización de fenómenos, pues muchos rasgos parecen quedar reducidos a <islas>; quizá ello (…) obedezca al estado imperfecto y fragmentado de nuestros conocimientos actuales”.

Algunos investigadores se preguntan hoy por qué en Extremadura no existe un “dialecto extremeño”, si entendemos por dialecto (concepto que posee decenas de definiciones en decenas de manuales de lingüística) “un sistema de signos desgajado de una lengua común, viva o desaparecida, normalmente con una concreta limitación geográfica, pero sin una fuerte diferenciación frente a otros de origen común”, dada por Alvar en 1986. Sin embargo, es cierto que los extremeños son caracterizados en el resto de la península por su peculiar forma de hablar, pero, en primer lugar, no existe entre ellos, por lo general, la conciencia lingüística de este hecho y, por otra parte, tal “forma de hablar”, ¿puede configurar una unidad o simplemente estamos ante una gran diversidad de hablas repartidas por la región que fue provocada por razones históricas?. Además, resulta muy problemático todavía, por falta de estudios específicos por áreas y comarcas, relacionar hechos históricos con fenómenos lingüísticos en la comunidad extremeña.

También se han realizado ya diversos estudios con el ánimo de establecer una división de la región en áreas lingüísticas. Las fuentes son siempre los datos del ALPI y otras encuestas. El problema es que tales estudios y encuestas son ya muy antiguos y se sigue recurriendo a Cummins para analizar el habla de Coria, o incluso, al estudio de Espinosa, realizado en el siglo XIX, para extraer datos del habla del suroeste de Badajoz. Además, tampoco el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica ofrece una información muy abundante: de la provincia de Cáceres sólo hay información de ocho puntos periféricos (Valverde del Fresno, Eljas, Pinofranqueado, Jarandilla de la Vera, Madroñera, Aliseda y Ceclavín), y diez de la provincia de Badajoz (Alburquerque, Campanario, Hornachos, Ahillones, Calera de León, Valencia de Monbuey, Valle de Santa Ana, Fuente del Maestre, Almendral y Talavera la Real). Quedan, pues, demasiados espacios carentes de toda información y para los cuales nos ha sido preciso acudir a diversas monografías publicadas en los últimos años. Aunque, a pesar de la precariedad de los datos del ALPI, todos los investigadores han creído oportuno también acudir a ellos, y así lo hemos hecho nosotros ahora, junto con los datos aportados por nuestras propias encuestas realizadas en estos últimos cuatro años en todo el este de Cáceres, y los de las citadas monografías.

Una vez recogidos todos estos datos, pasamos ya a intentar establecer cuántas áreas lingüísticas pueden clasificarse hoy en Extremadura, teniendo en cuenta en primer lugar que existen dos grandes zonas de influencia en el habla de la región por motivo de la Reconquista de los territorios musulmanes, ya que ésta se efectuó en varias etapas y provocó que Extremadura fuese tierra fronteriza durante siglos: por un lado, y en el norte y provincia de Cáceres, el dominio leonés quien, probablemente, haya sido el más influyente en todos los niveles (fonético, morfosintáctico y léxico); en el centro y sur de Badajoz el dominio andaluz está hoy más presente sobre todo en el apartado fonético, donde poco o nada tiene que ver con el norte de la región.

Las zonas o áreas lingüísticas en el dominio leonés.
Las hablas extremeñas que se enmarcan en esta zona se remontan hasta la reconquista de la parte noroccidental de Extremadura por la corona de León. También la presencia masiva de gallegos y asturleoneses en su colonización marcó el habla dialectal no sólo de esos territorios, sino de otras áreas situadas más allá de la fronteriza “ruta de la plata”, que fueron colonizados por leoneses en una segunda fase más tardía de la repoblación. Veamos cuántas áreas pueden establecerse en función de los rasgos fonéticos que caracterizan el habla de sus hablantes.

Área noroeste y central de la provincia de Cáceres.
Se caracteriza esta zona por una abundante presencia de rasgos asturleoneses, dejados aquí por los últimos repobladores medievales. Podría subdividirse en otras tres subáreas, tales como: subárea de Las Hurdes, Subárea de Coria y Subárea de Plasencia, Campo Arañuelo y centro de la provincia de Cáceres, siendo la primera la que conserva un alto influjo del dialecto leonés y, por ello, uno de los más ricos parajes idiomáticos que conservamos en la península.

Subárea de Las Hurdes y Sierra de Gata.
La denominados así por su estrecha relación y cercanía con esta comarca. En ella se conserva uno de los “islotes lingüísticos” que más atención mereció por parte Menéndez Pidal y de los dialectólogos durante las últimas décadas. Tres son los municipios, muy próximos geográficamente a la provincia de Salamanca, que conservan un dialecto que no pocos lingüistas han denominado Fala del Val de Xálima, o también, “Habla del Valle de Jálama”, por ubicarse en este lugar: Valverde del Fresno, Eljas (mencionados antes por aparecer en el ALPI) y San Martín de Trevejo. Entre las muchas teorías que han clasificado este habla que se conserva hoy en nuestra región incluso, y esto es importantísimo para su conservación, entre los hablantes más jóvenes, es la de que se trata de una variante dialectal del portugués moderno o del galaico - portugués arcaico. Incluso hacen extensiva esta variante a todas las poblaciones de Extremadura, tales como Olivenza, Herrera de Alcántara, Valencia de Alcántara o La Codosera. No obstante, una vez recopilados los resultados de las encuestas en estas poblaciones llegamos a la firme conclusión de que, tal vez, deba clasificarse a estos enclaves como parte de otras hablas, aunque al ser zonas fronterizas como es el caso del área que nos ocupa, es indudable que comparten diversos rasgos fonéticos y morfosintácticos.

Es indudable que el aporte de la lengua portuguesa a las hablas extremeñas ha sido grande y lo sigue siendo. Esta influencia se deja notar incluso en zonas centrales, sobre todo en el apartado del léxico. Pero es en la Fala del Val de Xálima donde más se ha dejado notar.

u prestigio entre la población es enorme, sobre todo porque existe una literatura y unos interesantes textos orales que se han transmitido durante siglos. El último gran paso ha sido la elaboración de gramáticas para fijar sus estructuras fonéticas, morfológicas y sintácticas, y la aparición de libros y revistas para todo tipo de públicos. En estos momentos, podemos afirmar que la fala está adquiriendo un prestigio y un estigma positivo que le ha llevado a ser reconocida, por la propia Junta de Extremadura, como un “bien de interés cultural” que todos estamos obligados a cuidar.

De entre los leonesismos que el lenguaje de A Fala presenta en común con los de esta zona noroeste son:
- Inflexión de las vocales -e, -o en -i, -u, que ocurre en casi toda la Extremadura leonesa: noite > noiti ; fonte > fonti.
- La pérdida de la -d- intervocálica, un fenómeno propio de Extremadura y de la mayor parte de las hablas meridionales de la península: universidad > universai ; medu > meu.
- Tendencia a cambiar la r por la l en el habla extremeña del noroeste y también en el este y centro de Cáceres, principalmente del infinitivo de los verbos: comel, falal, chovel, unil, etc.
- La desaparición de la -z al final de palabra que es corriente también en todo el dominio cacereño y muy especialmente en el habla del Valle de Jálama: cruz > cru, luz > lu, vez > ve, etc.

Es inevitable aplicar el rótulo de “dialecto” a la Fala del Val de Xálima, pues ya en 1848, en el diccionario de Pascual Madoz, se recoge la siguiente definición: “los habitantes de Eljas usan un dialecto particular, como los de Valverde y San Martín, que consiste en una mezcla de portugués, castellano antiguo y expresiones que ellos sólo comprenden”. Su base es fundamentalmente portuguesa y leonesa, aunque la no diptongación de e , o es más que suficiente para no considerar esta fala como astur - leonesa y situarla dentro del grupo de las hablas gallego - portuguesas.

Subárea de Plasencia, Campo Arañuelo y centro de Cáceres.
Dos hechos destacan en este apartado: la fuerte influencia del habla castellana y un segundo “islote” lingüístico que merece nuestra atención, el que comprende al habla chinata.

Respecto al primer punto, resaltar dos aspectos: en primer lugar, recordar que esta zona comprende el cuadrante nororiental, estando delimitada por la “ruta de la plata” (occidente), por las estribaciones del sistema central (al norte) y el río Tajo (al sur). El habla de esta zona contrasta con la de las hablas en las que existe una mayor pervivencia de los rasgos fonéticos leoneses debido a la fuerte castellanización a que estuvieron sujetas las poblaciones de pie de monte y ribereñas, así como la comarca de Campo Arañuelo (Navalmoral de la Mata y La Vera), que fue repoblada más tardiamente (S XVI). El elemento que ofrece más argumentos para incluir a esta zona en el dominio leonés es el léxico: vocablos muy utilizados como harapal, interquedente, talandango, o biznago se registran también en monografías léxicas del norte de León y con idénticas acepciones.

El segundo aspecto a destacar se basa en la poca estima social que conserva esta modalidad en la zona, y muy especialmente en las grandes poblaciones de estas comarcas, aparte de todo aquello que se denomine “extremeño”. Así pues, el habla extremeña ha estado siempre infravalorada con relación a la lengua estándar y la población se empeña en imitar el castellano normativo de Madrid. La infravaloración es palpable también en los medios de comunicación, e incluso el mismo factor de la adquisición de una cultura universitaria ha influido en muchos casos en el abandono del uso del habla popular.

Respecto al “islote” lingüístico, cuya modalidad hemos denominado “chinata”, se reduce al término municipal de Malpartida de Plasencia, localidad que dista 11 km. de Plasencia y 49 de Navalmoral, y donde su interés radica en dos fenómenos:
- El ceceo, fenómeno al que ya se refirió el maestro extremeño Gonzalo Korreas en su Ortografía Kastellana, Nueba y “Perfeta”, en 1630, con estas palabras: “este vizio afetan por kuriosidad, no sino nezedad, en la Fuente del Maestre en Estremadura, i en Malpartida una legua de Plasenzia, lugares mui kortos i bien distantes. I son por ello rreidos de los konvezinos: porke hablando kieren mas parezer henbras, ó serpientes, ke onbres: o ke palos”. En 1954, Diego Catalán publicó los ya muy famosos escritos de Gregoria Canelo, una chinato - parlante donde se recogía con notoriedad este fenómeno, el cual adquiría así el rango de rasgo exclusivo.

- Se mantiene, básicamente, la distinción del sistema medieval español entre el fonema alveolar africado sordo [‡] frente a su correspondiente sonoro [z], o también [d] en ortografía moderna; y también entre la [s] sorda (ss) frente a la [s] sonora (s). Si bien hoy en día esta distinción está casi desaparecida, es creíble que en otro tiempo ésta existía y conservarían estos sonidos conforme a su etimología, y las excepciones que se recogen a estos hechos se basarían en la aparición del sonido sordo moderno en lugar del esperable sonoro antiguo, lo que cabe explicar por influjo del español común. Estos arcaísmos se han registrado también en algunas localidades del centro de la provincia de Cáceres, tales como Garrovillas, Coria, y en las vegas bajas del Alagón.

1.2. Área de Las Villuercas, Siberia extremeña y norte de la provincia de Badajoz.

Estaríamos, especialmente en la comarca de Las Villuercas, delimitada por las tierras de la Jara manchega al norte y por las de Ciudad - Real al sur, ante la, probablemente, zona más desconocida por los investigadores hasta la fecha, y la más sujeta a influjos castellanos por su proximidad a esta región. El léxico atestigua su afinidad incluso con hablas de las comarcas de la provincia de Cuenca. Sin embargo, y vistos los resultados de las encuestas que realizamos allí, la primera conclusión es que su base es profundamente leonesa, con rasgos fonéticos astur - leoneses, por eso las incluimos en el ámbito leonés, hecho que no coincide con algunos mapas lingüísticos de la región. Dichos rasgos son, principalmente, estos:
- El tratamiento de la F- latina en dos vertientes: aspiración leonesa oriental y castellana, pero convertida en fricativa velar sorda [x]: jarapal, jigo, jurgonazo, jormiga, etc. Este rasgo pervive en la población adulta. La segunda variante, más extendida, es la conservación de esa f-, rasgo del leonés occidental: farraguas, fusca, etc.
- Las vacilaciones en el timbre de las vocales átonas, especialmente en posición pretónica, siendo, o bien asimilaciones o bien disimilaciones: ancina, indición, entomido, etc.
- Diptongación de o y e breves átonas en ué , por analogía con las vocales tónicas: cuentero, juegar.
- Uno de los rasgos considerados por los lingüistas como típicamente leonés, y extendido en esta zona es la epéntesis de yod en la terminación de una palabra: matancia, jerigoncia, etc.
Rasgos propios de la zona son:
- La no concordancia entre el relativo y el verbo: a ver cuál son.
- El genitivo partitivo: Dame una poca de agua, incluso contraído con la vocal posterior: quiero dirme voluntario.
- Se han señalado rasgos compartidos incluso con las hablas riojanas, como el imperativo terminado en -le y -lo : traeile, cogeilo, etc.
Estos rasgos son más frecuentes en Las Villuercas y la Siberia Extremeña, perdiéndose progresivamente según nos adentramos en las comarcas pacenses. No obstante, el conocimiento de éstas es más profundo merced a los trabajos realizados en poblaciones como Madroñera, Mérida o Arroyo de San Serván.
De nuevo, y como ocurría en el área del noroeste y centro de Cáceres, es en el léxico donde mejor se observa la afinidad de estas hablas con las hablas astur - leonesas, zamoranas y salmantinas.

Zona fronteriza con Portugal.

La frontera que se estableció entre el reino castellano - leonés y Portugal ha seguido vigente hasta hoy y, por ello, Extremadura cuenta con una extensa línea que la separa del país vecino, y en torno a la cual se han establecido, en algunos estudios, cuatro áreas: el Valle de Jálama, visto antes y que nosotros hemos incluido en la zona de influencia leonesa; Herrera de Alcántara, Cedillo y la franja fronteriza de Valencia de Alcántara y La Codosera, y la población de Olivenza. Aunque aún poco, esta zona está más explorada y se han obtenido ya óptimos resultados. De hecho, y tal como apuntamos antes, dichas poblaciones aparecen en el ALPI.

Al estar sujetos a la lógica del límite de páginas, no nos centraremos en destacar rasgos concretos sino en dejar claras las siguientes reseñas:
- El habla de Herrera prácticamente se ha perdido según algunos investigadores, y fue caracterizada como un “portugués arcaico” con una fuerte influencia del castellano. Este arcaísmo se ha fundamentado en “el aislamiento de la localidad con respecto a las poblaciones portuguesas vecinas, lo que impidió que llegasen a esta modalidad dialectal las evoluciones posteriores del portugués”.
- En las otras poblaciones el influjo portugués es más que sobresaliente, especialmente en Olivenza, antiguo enclave luso donde hoy existe una auténtica variedad de la lengua de Pessoa en los hablantes más adultos. En Valencia de Alcántara también existe un precario bilingüismo gracias al intercambio de mercancías entre comerciantes portugueses y los habitantes de esta comarca.

Zona de influencia andaluza.

Abarca todo el centro, sur y sureste de la provincia de Badajoz, donde la influencia meridional andaluza es más que indiscutible. Sin embargo, existen datos en la toponimia de la zona que recuerdan a los repobladores leoneses: Calera de León, Segura de León, Fuentes de León.

El sur de Badajoz y el norte de Huelva y Sevilla forman un área lingüística caracterizada por la convivencia de elementos portugueses, andaluces y, mínimamente, leoneses. La presencia del portugués se atestigua especialmente en el léxico tal y como se ha señalado en algunos estudios. Los rasgos típicamente andaluces que comparten estas comarcas extremeñas son:
- La aspiración de la [s] en posición implosiva y final. Cuando ocurre en posición final, se produce un alargamiento en la vocal final, pasando a ser este alargamiento el morfema de plural, especialmente en las comarcas de Tentudía y la Campiña Sur. La [s] apical es también latente en estas comarcas, rasgo que ya señaló Alvar.
- El yeísmo en los términos colindantes de Fregenal de la Sierra, basado en la distinción de los fonemas [l] y [y].
- Importante es también el rasgo morfológico del empleo, en las poblaciones limítrofes, del sufijo típicamente andaluz -ito,a frente al leonés, y muy extendido en todo el resto de Extremadura, -ino,a.
Un “islote” lingüístico, enclavado en el sur de la provincia pacense y que merece toda nuestra atención es la localidad de Fuente del Maestre, donde se muestra un seseo que ya Gonzalo Korreas señaló en 1630, que no responde a ninguna de las variantes de la comunidad andaluza, y que se produce merced a la distinción entre [s] y [q].

Como conclusión a esta disertación, la cual concluimos aquí por las clásicas y obvias razones de tiempo y espacio, hemos pretendido trazar, de forma muy general y sencilla, un resumen de las diferentes modalidades lingüísticas que podemos encontrar hoy en la región. Con semejante mosaico, y a la luz de los precarios estudios acerca de la realidad lingüística de la región, convendremos aquí que no es factible hablar ni de unas “hablas extremeñas” ni de una única “habla extremeña”. Eso sí, es factible establecer, y algunos investigadores como Pablo Gonzálvez González ya lo están haciendo, factores de cohesión de un “habla extremeña” a partir del análisis del léxico que las diferentes áreas mencionadas aquí tienen en común, trabajo éste que haría inclinar la balanza en favor de la primera tesis.