Congreso sobre el Extremeño o Habla Extremeña, 2 de octubre/ comunicaciones
CRITICA A LA PRIMERA GRAMÁTICA EHTREMEÑA
Pablo Gonzálvez, autor de la 1ª Gramática Extremeña
Cómo surgió la idea de la Gramática
Un día, cuando trabajaba en el diccionario, llegó Pedro Cañada. Hablamos largo rato. Me propuso que escribiera una Gramática sobre el Extremeño. Personalmente había previsto escribir algo, pero lo había supeditado a la terminación del diccionario y, en ningún caso había pensado en escribir una gramática.
Pedro, cuando se lo propone, es insistente y persuasivo. Consiguió convencerme. Aparqué el diccionario y comencé la Gramática.
Entre el material recogido para el diccionario, apareció gran número de notas que había escrito.
Antes de hacer nada definitivo, ordené papeles y fijé metas: estudiar la fonética y la morfo-sintaxis, de los usos que había recogido. Había que reducir a reglas toda la casuística que tenía a mano. El léxico lo recogía en otro lugar.
Entre los fines fijados, me propuse ser aséptico a todo lo que se había dicho hasta entonces. No quería dejarme influir por nada ni por nadie. Prescindí de todo libro, de todo modelo.
Establecí un índice de lo que debía ser el libro y lo estructuré en forma de capítulos que subdividí en partes que luego rellené. Un arduo trabajo: papeles, cintas, apuntes, conversaciones, etc. Cuando me parecía todo ordenado, entraron en liza mis hijas. Ellas fueron las primeras en criticar mi obra: “lo había relacionado casi todo con el comportamiento del castellano, pero faltaba el estudio del origen: “Falta el latín y tú en eso tienes buenos conocimientos”- me decían; pero yo no me había propuesto escribir una gramática histórica, sino de usos. No tenía ninguna disposición a aparcar el diccionario durante mucho tiempo.
-Una gramática histórica -les dije-, me obliga a tener que bucear en la etimología, el leonés, el mozárabe, en las lengua fronterizas; a tener que hacer un estudio completo del comportamiento de las vocales, de las consonantes y de los grupos de ambos.
No estaba dispuesto a distraer mi tiempo más allá de lo que había empeñado. Desde el principio, había evitado esa orientación y no tenía la menor intención de volver a empezar; no obstante estudié sus sugerencias. Volví a repasar el contenido. Me faltaban piezas. Pensé: El castellano tiene Gramática desde Nebrija; varios tipos de diccionarios; se conocen sus usos y las transformaciones por las que ha pasado y además, posee una abundante literatura. Así y todo, su gramática histórica es relativamente reciente. Si mal no recuerdo, fue Ramón Menéndez Pidal quien en 1904, acomete la edición de su Manual de Gramática Histórica Española. El extremeño, por el contrario, carece de todo, si exceptuamos lo escrito por Gabriel y Galán, Chamizo y poco más. ¿Cómo se les habría ocurrido a mis hijas tan descabellada aventura?.
Aparqué el trabajo y reflexioné sobre él. Había muchas dificultades que vencer y poca materia estudiada. En unas parte se decía: plau, plada, plaza, flauta; en otras prau, praza, prada, prazuela, frauta. Había recogido: ‘ihtanti’, ‘intri’, ‘inti’, ‘ínteri’ y Gabriel y Galán “instanti”; ‘atrás’ se decía “atráh” y “alatráh”; ‘decir’, se decía: idil, decil, icil y así sucesivamente. Llegué a la conclusión de que aquello no podía salir bien, sin conocer qué pasaba y el porqué de esa casuística.
Sometí mi trabajo a una autocrítica profunda y tomé una resolución: Había que seguir el camino comenzado, aunque de paso se fuera tratando lo que se encontrara. Nada de Gramática histórica; nada de tratar algo que no tuviera debidamente documentado. Comuniqué a mis hijas mis propias observaciones y la resolución tomada y me puse manos a la obra.
Apunté más arriba que no quería influencias de nadie y que la gramática fuera aséptica; sin embargo no pude evitar que alguna vez, pocas, introdujeran, en algunos aspectos, sus propios criterios y se tuvieran en cuenta algunas de sus manifestaciones. Por eso, también ellas son coautoras de esa Primera Gramática Ehtremeña.
Primera crítica extrafamiliar
La Gramática se publicó en mayo de 1995. Poco después se puso en el mercado y, enseguida recibimos la enhorabuena de “HUEYEBRA KAHTÜA”, por la aparición de nuestra gramática, aunque, con una protesta por nuestra afirmación que aparece en la introducción, cuando decimos: “...hemos elegido para escribir esta gramática, las formas empleadas al norte del Tajo, por ser éstas las nuestras, las más extremeñizadas”.
Los de “Hueyebra Kastúa”, cogieron con mucho entusiasmo la publicación de nuestra Gramática. Pronto se apagaron. No fueron capaces de conseguir la presentación del Libro en Mérida. Sospecho que hubo algún parón por parte de la oficialidad A pesar de ello, se hizo la presentación en el Salón de Actos de la Asamblea de Extremadura, a las 11 de la mañana de un 27 de octubre de 1995, el mismo año de su publicación.
El comportamiento de “Huéyebra Kastúa”, fue considerada por nosotros más como una expresión de gozo que de censura.
Segunda Crítica
Don Gregorio Salvador, de la Real Academia Española, publica en el ABC, del 18 de diciembre de 1998, un artículo titulado “Lenguas Imaginarias” en el que, entre otras cosas, copia al pie de la letra un párrafo de nuestra Gramática y pretende hacer cierta mofa de ella, sin atreverse a descalificaciones generales ni puntuales, sino más bien se lamenta jocosamente, o al menos a mi me lo parece así, de que se esté incrementando el uso de dialectos, como el bable, el extremeño o el canario. A ese señor se le respondió correcta y adecuadamente, enviándose una carta al mismo periódico que no me consta publicaron y al mismo Señor Salvador, a la Real Academia de la Lengua, que no tuvo la amabilidad de contestar a pesar de los términos de comedimiento en que se hizo.
Tercera crítica
Esta nos viene por parte de don Gustavo Bueno Sánchez quien escribe en el “Cartoblepas”. número 2 . abril 2002, en un artículo político titulado “Babel redivivo o divide y vencerás” en el cual quiere hacer ver que en “uno de los lugares donde más inquina existe contra la lengua española es la propia España” y habla también del Bable y del extremeño. De éste con las siguientes palabras “ ... el castúo se transformó en extremeño ficción – cita al pie de la letra un párrafo de nuestra Gramática- el terminu cahtúo eh máh local y particulal qu’ el d’ Ehtremeñu qu’ eh máh universal, puehtu que con él se comprendi la rehión entera y al abla propia d’ ella, pol esu bemuh hucheáu a la muegra gramática: Gramática Ehtrtemeña”.
No le he contestado. Me parece muy libre de defender sus ideas. A él le parece mal que proliferen las lenguas. A mi, por el contrario, me parece que todo lo que sea defender la cultura es bueno. Simplemente tenemos criterios diferentes., aunque sí le añadiría que no veo por qué se ha de tener inquina a una lengua, como la española, que es patrimonio común de todos y que todos hablamos.
Cuarta crítica
Esta crítica (no puede ser tenida como tal) nos viene por parte de don José Antonio Gonzáles Salgado que, en la parte de su tesis titulada Notas Sobre Cartografía Lingüística Extremeña, publicada en internet, dice: “... el extremeño se debe considerar un habla regional castellana en la que se distinguen dos subvariedades: la de la Alta Extremadura (habla regional castellana de impronta leonesa) y la de la Baja Extremadura (habla regional castellana de impronta meridional). Considerar que el extremeño es un dialecto, un habla regional o, como parece que quieren otros, una lengua (recordemos la Primera Gramática Ehtremeña publicada hace unos años) no es una cuestión primordial...” Gonzalez Salgado, parece que desea atribuirnos un juicio que no nos pertenece. En ninguna parte de nuestra Gramática ni en ningún otro lugar, hemos expresado el deseo de querer convertir el dialecto en lengua. Tampoco lo hemos manifestado nunca en ninguna otra parte. Sólo hemos defendido que el extremeño es un dialecto.
Una atribución, así, es arbitraria y no da seriedad a su tesis doctoral, siendo, para nosotros, un punto más a nuestro favor, de los muchos que le hemos manifestado, para mantener nuestro criterio, en el sentido de que su tesis no debe ser considerada con el carácter de científica que el autor pretende, como vimos ayer.
José Antonio González Salgado, es amigo, ha realizado un gran esfuerzo en su tesis doctoral, lo que no excluye que, alguno de sus informantes no haya sido el apropiado para realizarla y el significado de muchos de sus términos no estén acordes con la realidad significada.
Una crítica sin nombre
Poco después del Primer Congreso de Extremeño de Calzadilla, me acerqué a Coria a hacer ciertas compras. Miraba un escaparate, cuando me saluda un chico de unos 25 a 30 años. No sé de donde salió ni por donde vino.
-¿Es usted don Pablo?
- Sí. -le contesto-.
- Le felicito por su Gramática.
- Gracias.
- Lo que pasa es que no estoy de acuerdo en algo.
- ¡Ah, no? ¿y eso...?
- Verá. No estoy de acuerdo con la clasificación que hace de los pronombres en cerrados y abiertos.
- ¿Por qué?
- Porque las lenguas siempre tienden a la economía y no repiten paradigmas.- Supongo que debía ser estudiante de Filología o licenciado-.
- ¿Eres extremeño? –continué.
- ¡Claro!
- Entonces sabrás que el extremeño siempre cierra las vocales -o, -e, átonas finales de palabra ¿No?. También sabrás que al unirse los pronombres enclíticamente a los verbos, sus vocales quedan en posición átona. ¿No es cierto?
- ¡¡¡ Ahí va...!!! –grito sorprendido- ¡Eso no me lo esperaba yo!
Echó a correr.
-¿Cómo te llamas?. -Le grité. No hubo respuesta. Solamente se volvió y me respondió:
¡Gracias!- dándome con la mano.
Un poco más abajo, le esperaba una joven que debía ser su mujer o su novia.
Nuestra crítica
La Gramática fue escrita en castellano y por convencimiento de Pedro Cañada, accedimos a traducirla al extremeño que quedó en muchos puntos ininteligibles a consecuencia de los términos empleados, por lo que hubimos de castellanizarla, para hacerla más asequible. Así perdió parte de su naturaleza dialectal primitiva.
En castellano, no hubiera dado a los demás un amplio vocabulario, pero hubiera llegado mejor al conocimiento de quienes la han leído. En extremeño, podrá tener alguna dificultad en ser entendida, pero hemos hecho literatura extremeña.
En principio, creemos que no debimos acceder a la pretensión de Pedro Cañada de escribirla y estamos convencidos de que tuvimos que retrasar su publicación hasta la elaboración completa de nuestro diccionario.
No debimos acceder, porque se olvidaron cosas que deberían haber figurado. Quizás se podían haber ampliado ciertos puntos poco desarrollados; otros reducirlos, por tener menos importancia; alguno, podríamos haberlo suprimido por ser quizás innecesario y, sobre todo, deberían figurar algunos olvidos.
A pesar del esfuerzo del editor por ser fiel al dialecto, al desconocerlo, tuvo serias dificultades a la hora de imprimir, sobre todo la parte fonética, que hubo de copiar a mano, palabra por palabra, de lo que previamente le habíamos trascrito. A veces desplazó algo los signos del lugar donde deberían ir, desvirtuando así, en algún término la parte de fonética. A veces, muy pocas se ha suprimido alguno y otras se ha trascrito un signo por otro. A pesar de estas deficiencias, creo que la Gramática ha
cumplido su función y ha merecido la pena.
Deberíamos haber explicitado de manera especial que en la Gramática se intenta recoger las formas y usos de los distintos pueblo en general, de ahí que se haya recurrido, en algunos casos, a emplear distintos formas para un significado, lo que explica la variedad de infinitivos o de formas en algunos verbos, en alguna preposición (dence, denci o deci, ence, enci, ‘desde’), etc.
Quizás hubiéramos alterado algo el orden al tratar alguna materia o, en algún caso, la hubiéramos cambiado de lugar.
Lamentamos que, por falta de material adecuado, no pudimos afrontar un estudio histórico y completo del extremeño.
A parte de otros defectos que pueda tener, hay una errata que debería haber escandalizado a los especialistas, pero no han dicho nada. Me da la impresión de que no le han hincado el diente.
Se trata del gráfico de la página 138 que, estudia el comportamiento de las consonantes, sonoras, sordas y aspiradas, cuando le precede otra consonante aspirada, en el que se repite la ‘d’ entre las consonantes sonoras, figurando su recuento como (b, d, d) en lugar de (b, d, g), como sería lo correcto.
Quizás deberíamos haber representado de manera intuitiva el comportamiento de las demás consonantes (x, z, t, c, etc.), con relación a la aspiración, pero no lo hicimos.
Hay otras erratas de menos monta. Alguna de tipo fonético, otras de tipo léxico como “comportamientu” en lugar de “portamientu” o ‘bibranti’ en lugar de ‘bribanti” y otras, parecidas.
En los conceptos ‘diptongo’, ‘triptongo’, hemos introducido los términos ‘monotímbrico’, ‘ditímbrico’, aplicados a los diptongos y los hemos analizado no sólo bajo el punto de vista de las oposiciones fuerte/débil, sino también, bajo el punto de vista de su timbre. Casos: íi, ií, úu, uú: ríin, diíta, rociítu, friínu; alúu, múu, etc.
Sin embargo el primer cuadro clasificatorio de las vocales y los diptongos de la página 92, no quedó completo. En su parte inferior, debería haber un apartado que dijera: “dihtonguh” abarcando a: au, eu, ou, decrecientih,
En los dos últimos apartados del cuadro de la página 103, debería decir ‘bribanti’ en lugar de ‘bibranti’.
Con respecto a la sufijación de nombres y de adjetivos, de haber escrito hoy, la Gramática la hubiéramos hecho más extensa.
En los pronombres posesivos debería haber aclarado que prescindí de los pronombres: ‘nuehtru, -tra, -truh, -trah’, por considerarlos suplantadores del autóctono: muehtuu, -tra, -truh, -trah.
En los indefinidos compuestos deberíamos haber hablado de algotru, -tra, empleado en Santa Cruz de Paniagua y que el DRAE trae como de Andalucía y de América.
Se olvidaron por poner algunos numerales y en especial los equivalentes extremeños de los latinos ‘semel’, ‘bis’, ‘ter’ en la zona de Coria y en la Sierra de Gata.
Con relación al verbo, olvidamos algo tan fundamental como decir que, a algunos, se le dan varias formas al infinitivo y se aportan varias formas verbales con el ánimo de recoger la casuística existente.
Hoy pensamos que a los verbos deberíamos haberle dedicado más tiempo y dado un tratamiento único.
Olvidamos decir que el verbo ‘bichal’, además de emplearse como verbo comodín, su significado principal era “hacer” . También olvidamos hablar del verbo ‘defichal’ que tiene el significado de ‘deshacer’ y se refiere a otro cualquier verbo con sentido contrario a él. Si hablamos de amanecer, defichal significará atardecer; si de ‘beber’, significará ‘orinar’. etc.
En este momento en que hago una crítica a la Primera Gramática Ehtremeña, no me sustraigo a la tentación, de manifestar el porqué, de tanta forma en algunos paradigmas o tiempos y personas verbales. La respuesta es obvia: Pretendí dejar constancia de los términos empleados por el pueblo en algunos paradigmas. Es el caso de los pronombres abiertos y cerrados de uso corriente: lo, loh, le, leh, / lu, luh, li, lih; etc.; para un simple infinitivo: “idil, icil, decil” o para un simple tiempo: “diga, o iga; digah o igah; diga o iga; digamuh o igamuh; digáih o igáih; digan o igan”.
Por supuesto que nosotros conocemos lo que nos parece correcto. En el caso de los pronombres, lo dijimos en su lugar, en nuestra Gramática; En el caso de los verbos, habría que verlo en congresos y estudiar cada caso para ir perfilando así el autentico extremeño y desechar las “marabahas” castellanas.
A pesar de todo, es la primera obra seria más amplia que existe sobre extremeño; consultada por alguno; guía de algún modo, apara otros; y finalmente, parasitada en algún aspecto, por varios, aunque no nos citen.
Nuestras Objeciones
Hemos hecho nuestra crítica, sobre lo que nos ha parecido más peculiar o sobresaliente, pero aún nos atreveríamos a poner, por nuestra parte, en forma de pregunta, alguna objeción a la obra.
Primera objeción
Dada la amplitud, de la obra y, sobre todo, porque está escrita en extremeño, se me ocurre preguntar ¿No será esta gramática un “invento”?.
Esta objeción se cae por su base, porque cualquiera tiene la posibilidad de rastrear lo que se dice en la obra y sobre todo puede comprobar cómo se expresa el pueblo. La palabra “invento” procede del lat. inventun < invenire ‘encontrar’, ‘hallar’. Si entendemos la palabra ‘invento’ en el sentido etimológico, en cuanto hallazgo de esas reglas latentes en el habla extremeña, estoy de acuerdo en que es un invento. Si lo entendemos en la tercera acepción del DRAE, en cuanto fingimiento de hechos falsos o levantamiento de embustes, lo niego plenamente.
Segunda objeción
¿Cómo es posible que vocales tónicas en castellano dejen de serlo en extremeño?
En castellano las vocales tónicas permanecen inalterables, Pero no ocurre lo mismo, en extremeño que, en algunos casos, desplaza el acento y con él la tonalidad. En castellano se dice: perito, avaro, próstata, época, fuéramos, amábamos, amabais y en extremeño: péritu, ábaru, prohtata epoca, hueramuh, amabamuh, amabáih, etc.
En los dos primeros casos, se desplaza el acento una sílaba al inicio de palabra haciéndose esdrújula, la palabra que es llana en castellano. En el resto, se desplaza el acento una sílaba hacia el final, haciéndose llanas en extremeño, las palabras que son esdrújulas en castellano. Así, vemos que, las sílabas que eran tónicas en castellano dejan de serlo, en extremeño.
Tercera objeción
¿Cómo es posible que vocales tónicas y abiertas en castellano se cierren en extremeño?
Este caso no es extraño en extremeño; es decir, vocales, sobre todo e, o, que son tónicas y abiertas en castellano, son cerradas en extremeño. Eso se produce principalmente, a causa del fenómeno de la composición. En nuestro dialecto, las palabras compuestas se unen como si fueran simples; es decir que si una palabra simple cierra la última vocal por ser -o, -e átonas, también se cerrará en el compuesto, en uno o en ambos componentes: (en Gabriel y Galán: padrinuestro); José María Alcón Olivera: meyudía; en Olegario León: barbilindu); en otros: “campusantu; padrimuehtru”; ahora bien, en extremeño, hay tendencia a hacer las palabras llanas y además se cierra la –o, -e final átona de palabra: “fotu” y “grafu”. Como efecto de las dos leyes, al formar el compuesto, resulta la palabra; “fotugráfu” y no fotógrafo como en castellano. Lo mismo ocurre con kilo, hecto, crono, metro, etc. por ejemplo, en –u: ‘kilu, ehtu, cronu, metru’, etc; por lo que, en función de la tendencia a ser llana, el desplazamiento del acento, y la cerrazón de la -o, final átona, tenemos: kilumetru, ehtumetru, monucromu, etc. con lo que, además de cambiar de tonalidad, se cierran también las vocales que son tónicas en castellano y no son tonterías. Don Rafael García-Plata de Osma, en el libro que le dedican sus nietos Ruta de la Plata 10 Años de poesía en Extremadura, trae un verso en la página 474 que dice: “Con eso del kilométro” (sic), donde se puede apreciar la intencionalidad de don Rafael.
Cuarta objeción
Es evidente que esta gramática excede la casuística de la aspiración que Zamora Vicente trae para el Habla de Mérida ¿Cómo es posible que este Filólogo no haya considerado esos casos? ¿No será porque no existen?
El profesor Zamora Vicente no ex extremeño. En una investigación como la suya, hay que estar supeditado a lo que se diga y se oiga. Muchas veces hay cosas que pasan desaparcibidas. Yo soy nativo y no tengo que estar supeditado a oír, ni a que me lo diga nadie, para conocer como pronuncio y cómo pronuncia el pueblo.
Sobre el uso de la aspiración, el profesor contempla la aspiración en los siguientes casos: los correspondientes a f- inicial latina, la j-, sonidos ge, gi (x) castallana, la –s final de grupo o de sílaba.
Posiblemente el profesor descocía que existen otras consonantes finales de sílaba que se aspiran también en extremeño y no en castellano. Es el caso de la x en: “ehpresión, ehpiral, ehplaná, mihtu’’. Esta consonante se camufla además en la interdental fricativa que le sigue en: “eceenti, ecelencia” e incluso diptonga en el nombre propio: Maisimu. Aspirándose además, las consonantes: t, z, etc. cuando preceden a otra consonante: rihmu ‘ritmo’; ahteca ‘azteca’, Cuhcu ‘Cuzco’, etc.
Quinta objeción
En la gramática, no se tratan los grupos de consonantes palatales. ¿No se conocen?
Cuando se programaron los capítulos y sus respectivos índices se pensó en dar a la gramática un carácter doctrinal, reduciendo a normas lo que se conocía del dialecto, no el comportamiento de las vocales, consonantes o grupos; lo que pasa, es que, cuando se escribió fueron saliendo ciertos casos que se fueron aprovechando. Por otra parte, escribir una gramática de usos del extremeño, no es escribir una gramática histórica, por lo que no se previó esta casuística, que, por otra parte hubiera sido interesante desarrollar, dada la riqueza de términos con diversos comportamiento: labiheru / clabiheru; llanitu / chaninu, Plauchanu / Prauchanu, prau / plau, plaza / praza, prazuela, frauta / flauta”, etc.
Sexta objeción
¿No se habrá dado a la gramática un carácter demasiado localista?
En ningún modo, pues si, para escribir, hemos elegido las formas del norte de la provincia de Cáceres que son las que mejor conocemos, en la normativa se ha tenido en cuenta la casuística general de Extremadura.
Séptima objeción
¿No será excesivo atribuir un carácter literario a un libro que está escrito en un habla rústica y vulgar?
“Rústicus” < “rus, ruris, que significa campo en oposición a urbano. El termino hace referencia a la aldea en oposición a la ciudad, lo que conlleva además la carga significativa de inculto, grosero, tosco.
Rústico además se identifica con “vulgar” y se opone a “culto, literario”. Esos son exactamente los adjetivos que se han aplicado a todas las lenguas en su origen, pasando luego de, rústicas, vulgares e incorrectas, a urbanas, cultas y correctas; por lo que esos calificativos no dicen nada que no se haya atribuido antes a otras lenguas hoy consideradas como literarias, cultas y correctas..
Por otra parte, si recorremos la literatura española, está toda llena de esas lenguas vulgares, como podemos observar en el lenguaje del Arcipreste de Talavera; en el de la vieja alcahueta y los criados de la Celestina; en el Romancero y la lírica del siglo XV; en el lenguaje de El Genio Alegre de los hermanos Quintero, en el de La Tesis de Nancy de Ramón J. Sender, en la Sotileza de Pereda o en Las extremeñas de Gabriel y Galán.
Por otra parte, habría que decir que nadie ha pretendido dar el carácter de literario a la gramática, porque toda ella está escrita en un habla vulgar y trata un habla vulgar. Todo el libro es un vulgarismo. “Vulgar” en este campo, es igual a no literario y se opone a culto. El extremeño ni es literario ni culto. El habla de mi Gramática es el habla de los agricultores, de los pastores, del pueblo llano, del vulgo. No hay lengua de cirerones, de cervantes, o shaquespeare. A pesar de todo, es el habla de nuestro pueblo y en Extremedura, hasta el aire que respiramos es vulgar, pero es nuestro aire y lo amamos, porque es nuestro.
Octava objeción
¿Cómo es posible el empleo de tantas formas verbales?
Quizás hemos pecado de excesivo al poner, algunas veces, a un verbo, varias formas, en nuestro afán de querer hacer presentes todas las empleadas; pero nadie debería escandalizarse de eso, cuando existen los verbos castellanos, “erguir”, “roer” y “placer” entre otros, que tienen también varias formas: irgo, yergo, etc.; roo, roigo o royo; roa, roiga o roya, etc. y plega, plegue o plazca, respectivamente.
Novena objeción
Siendo el infinitivo el nombre del verbo ¿no parece tener muchos nombres, al asignarle varias formas al infinitivo de ciertos verbos?
Quizás hayamos pecado, en este caso de excesivos. Basta observar algunos infinitivos: cernil y cirnil; peil y piíl; huíl y huyil; ceñil y ciñil, idil, icil, dicil; oil, oyel, oyil. Lo hemos hecho así, porque se ha cedido al deseo de querer recoger las formas empleadas en los diferentes pueblos y por los doferentes escritores. Si hubiéramos elegido una forma con exclusión de las demás, hubiéramos elegido la forma cerrada que es, a nuestro juicio, la más dialectal.
Esa diferencia de formas me ha llevado a aceptar, lo que han repetido tantas veces otros autores: que existen varias formas de extremeño y así lo he manifestado yo también en la introducción de la gramática. Hoy tengo ese aserto por muy dudoso y hasta creo, que el extremeño es único. Lo que pasa es que el castellano está presionando de tal manera que está suplantando al extremeño, que se encuentra en distintos grados de desintegración. Una causa más de que se haya producido esa selva de formas escritas que llamamos extremeño, perdiendo al final el rumbo, desconociendo realmente si el extremeño es único o hay varios extremeños. Estas afirmaciones las hago, claro está, teniendo presente que las falas y el olivantino son cosas distintas del castellano y del extremeño.
Para confirmar lo que decimos, veamos a modo de ejemplo, el verbo ‘decir’; primero en su comportamiento histórico y luego en el uso de los escritores a lo que añadiremos, al final, el análisis de un sustantivo compuesto, para que veamos también qué ocurre en él.
Comportamiento histórico de las palabras ‘decir, hacer’
Si observamos el extremeño de nuestros poetas y narradores, nos damos cuenta, como decíamos ayer, que Gabriel y Galán, Chamizo, Juan García y otros, escriben ciertas variables de ‘decir’ en su poemas. Pablo Gonzálvez, Olegario León, José María Alcón, Maximiano y Florencio López Ortigo, Antonio Pérez, Cañada, etc. se expresan, para manifestar la misma idea, con el verbo ‘idil’. Deberíamos reflexionar y observar qué es lo que ocurre con nuestros verbos.
Si comparamos los infinitivos latino, castellano y el que trae Gonzálvez en su Gramática, para el extremeño, tenemos:
latín: ‘dicere’; Castellano: ‘decir’ y lo que no es castellano que, por darle algún nombre, vamos a llamar extremeño: ‘idil. Los autores emplean también “decil”, dicil y icil.
Veamos qué ocurre:
Latín: ‘dícere’
Castellano: ‘decir’. Gonzálvez para extremeño: ‘idil’
Qué ocurre en el cambio latín ‘dicere’ > castellano ‘decir’
Permanece la ‘d’ inicial de dicere’
La ‘í’ tónica latina se abre y se transforma en ‘e’: ‘decere’
Permanece la interdental fricativa sorda c: ‘decere’
La ‘e’ breve latina postónica, se cierra: ‘decire’
Permanece la última consonante ‘r’: ‘decire’
Cae la e final: ‘decir’.
Hay cambio de tonalidad que pasa de la primera sílaba a al última: dícere > ‘decír’
Qué ocurre en el cambio latín ‘dicere’ > extremeño ‘idil’
Cae la ‘d’ inicial: ‘-icere’ (en castellano se mantiene)
Se mantiene la ‘í’ tónica: ‘icere’ ( en castellano se transforma en ‘e’.)
La interdental fricativa sorda ‘c’ se dentaliza y sonoriza en ‘d’: idere (en castellano se mantiene)
La ‘e’ breve latina postónica, se cierra: ‘idire’
La última consonante ‘r’ se lateraliza en ‘l’: idile
Cae la e final como en castellano: idil
Cambia el acento de la primera sílaba a la segunda, como en castellana
Fenomenología castellana del cambio Fenomenología extremeña del cambio
1. Permanencia de ‘d’ inicial. Caída de ‘d’ inicial
2. Apertura y transformación de ‘i’ lat. ‘e’. Permanence la ‘í’ tónica, latina
3. Permanece la interdental fricativa sorda c Se dentaliza y sonoriza: ‘d’
4. Se cierra la ‘e’ breve latina postónica:’i’ Se cierra la ‘e’ breve latina postónica: ‘i’
5. Permanece la última consonante ‘r’ La últ. consonante ‘r’ se lateraliza en ‘l’
6. Cae la e final. Cae la e final
7. Cambia la tonalidad Cambia la tonalidad
Fenómenos castellanos del cambio Fenómenos extremeños del cambio
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1 caída 2 caída
1 cambio de tonalidad 1 cambio de tonalidad
0 transformación de consonantes 2 transformación de consonantes
Hay que tener en cuenta que estas transformaciones u otras parecidas, se dan en otros verbos y que la fenomenología no se da en el orden que hemos elegido y por separado, sino en otro orden y al mismo tiempo.
Otras formas empleadas del infinitivo: ‘Decil / dicil / icil”
Si estudiamos la raíz de estas formas del infinitivo a partir de lo que llamamos castellano y extremeño, observaremos que, en la raíz castellana “dec-“ de ‘decir’, permanecen las dos consonantes etimológicas entre las que se da una apertura de la vocal original; en tanto que, en la extremeña, “id- / i-“ de ‘idil’, es una raíz formada por una vocal originaria más una consonante oclusiva-dental-sonora procedente de una consonante interdental-fricativa-sorda, transformada o como ocurre en el segundo tipo de raíz sólo un ‘i’ original (porque al quedar la d- en posición inicial, cae lo que es muy frecuente en extremeño), que es el fenómeno que se produce cuando se dice: imi; por consiguiente las formas procedentes del ‘dicere’ latino serán de tendencia extremeña o castellana según lleven una u otra raíz.
Por lo que, podremos concluir que en las formas verbales que no lleven las raíces ‘dec’ y ‘id’, sino variaciones de ellas, serán tendencias hacia el castellano ( extremeñizaciones del castellano), en el primer caso (decil, dicil) o hacia el extremeño (castellanizaciones del extremeño), en el segundo (icil).
Hay extremeñización del castallano en: ‘decil’, ‘dicil’, porque llevan las consonantes originarias típicas de la raíz castellana.
Hay castellanización del extremeño ( ‘icil’), porque hay permanencia de la vocal ‘i’ originaria y pérdida de la consonante ‘d’ originaria, además de un retorno a la interdental-fricativa sorda ‘-c-‘.
Existiendo en Malpartida de Plasencia una forma reduplicada: ‘didil’ quizás a mitad de camino entre la forma castellana y la extremeña.
Esto nos lleva a tener que aceptar o que hay varias clases de extremeños: (idil, decil / dicil, icil, didil, porque ‘decir’ es castellano), o que el extremeño es único (En algún caso, con variedad de formas) o que existen formas mal empleadas. Pienso que el extremeño sólo es uno, al menos léxicamente, el que emplea ‘idil’, y que, como hemos visto, ‘decir’ es castellano y ‘decil, dicil, icil’, formas extremeñizadas del castellano o castellanizadas del extremeño y ‘didil’, una forma reduplicada y por lo tanto una excepción.
Esa es precisamente la casuística que tenemos en extremeño. Además existe otro infinitivo vocalizado, que podrá adoptar una u otra forma, ya que en lo que se diferencia de los demás es en la pérdida de la consonante característica del infinitivo que es la ‘l’.
Existe, a mi juicio, pues, un desconocimiento generalizado u olvido por parte de quienes escribimos en extremeño, al hacerlo indiscriminadamente con cualquier tipo de verbo menos con el extremeño y ¿Ello por qué? Porque la invasión del castellano ha ido relegando hasta tal punto lo extremeño que casi ha llegado a suplantarlo.
Tuvimos que afrontar esa casuística de la gramática, porque es el campo que caminan nuestros lectores en el momento de acercarse a una obra extremeña y los escritores a la hora de plasmar sus ideas en nuestro dialecto.
Explicación previa a la variación de formas de algunos verbos en castellano y en extremeño.
El origen remoto de los verbos castellanos y extremeños, de forma general, está en los verbos latinos: En extremeño existen muchos, procedentes ya de términos dialectales: atorranteal < atorranti; anegralal < negral, etc. Los verbos latinos se enunciaban en las formas de presente, de pretérito y de supino (amo, amavi, amatum; dico, dixi, dictum, etc). El paradigma de la conjugación latina tiene tres temas diferentes entre sí y eso se notará, tanto en castellano como en extremeño.
Del tema de presente se formaban los presentes de indicativo, de subjuntivo, imperativo, de infinitivo (dicere > decir), los imperfectos de indicativo y de subjuntivo y los futuros de indicativo y de imperativo, el participio de presente, el gerundio y el gerundivo.
Del tema de perfecto se formaban: el perfecto de indicativo (dixi > dije), el de subjuntivo y el de infinitivo; el futuro perfecto de indicativo y el pluscuampefecto de indicativo y de subjuntivo.
Del tema de supino, se formaban el propio supino (dictum > dicho), el participio pasivo, etc. y el participio de futuro.
La conjugación romance castellana simplifica la casuística de la triple temática latina en un solo tema, el de infinitivo; sin embargo, en algunos verbos españoles, como en el caso de los verbos ‘decir’ y ‘hacer’, entre otros, permanecen aún los tres temas de origen latino: decir, dije, dicho (dicere, dixi, dictum); hacer, hice, hecho (facere, feci, factum). En extremeño ocurre lo mismo, aunque éste tiende a la regularización de formas, sobre todo en el participio (idil > idíu ‘dicho’ ponel > ponñiu ‘puesto), y mira al infinitivo.
Queda claro, pues que, en el verbo ‘decir’, ‘hacer’, etc. y en sus correspondientes extremeños: idil, hadel /jadel, etc. persisten los tres temas latinos que suelen corresponderse con los tiempos primitivos castellano- extremeños. el presente, el pretérito perfecto simple, y el participio, aunque, como hemos visto, los verbos idil, ponel y otros, tienden a hacerlos proceder de la raíz de infinitivo.
Uso de las formas del verbo ‘decir’ en los autores extremeños
Vamos a estudiar el comportamiento del ‘decir’ en Galán; Chamizo, Juan García y en Gonzálvez, especialmente por ser los primeros en representar dos corrientes de maneras de escribir.
José María Gabriel y Galán
En el Cristu Benditu: digo / Igo; Iga, Ice, dije.
En el Varón: ije, dici, ijo, icile, dicis
La embajadora: dicin, ije, dice, icis, digo, dicis, iga, decile
El desahuciado: dicin
Los postres de la merienda: dici, diga, ijo
Cara al cielo: digo, igo, dirás,
La cenéfica: igan, icían, decilo
La Gedihonda: dici, dicin, decilas, imi, dicilti
La fabla del lugal: diga, igo, dijo, he dicho, dijón, dicin, decil, digo
Formas del tema de presente: digo, dicis, dici, dice, dicin, dicilti dirás // decil, decile, decilo, decilas // diga // igo, iga, igan, imi // ice, icile, iciam, icis.
Formas el tema de perfecto: dije, dijo, dijon // ije, ijo,
Formas de supino: (no se han encontrado).
Luis Florencio Chamizo Triguero
La compuerta: dirá
Consejos del tío Perico: ije, icen, iga
El noviajo: icen, ice, igo, iciendo, diréis
El Porqué de la cosa: iciendo, icierte, ices
La nacencia: ijo, decilas, icen
Semana Santa en Guareña: iga, icían,, icen
El fandango extremeño: dijo, igo, ijo
La juerza d’ un queré: icirle,
Formas del tema de presente: iga, igo, // ice, icen, iciendo, icierte, icían, icirle, // decilas,
Formas el tema de perfecto: ije, ijo
Formas de supino: (no se han encontrado).
Juan García García
Hijos Ingratos: dicía, digu, diji, dicin
Y llegó un hombre a Cáceres llamado Francisco de Paniagua: dicin, dijera, dijendu
Los hay como cabras: diji, dijénduti,
En defensa de las suegras: digu, dici, dicil, dicin, dicilti, dijendu,
Reflexiones que hizo un día tía Gabriela a Juan García: dici, digu,
Camilo en el futbol: dici, dicin, dijendu, digas, digu, dici, diji, diga, diju
Dios te libre de las resolanas: dicin, dici, dijerun, diju, dijendu
Envidia santa: dijeran, dicin, dijendu, dicía, dicían,
El casado casaa quiere: dicin, dicía, dicil
De Guadalupe al cielo: dicirlu, dicirli, dijendu
Formas del tema de presente: dicil, dicilti, dicirlu, dicirli, digu, dici, dicin, digas, diga, dicía, dicían.
Formas el tema de perfecto: diji, diju, dijerun, dijera, dijendu, dijénduti,
Formas de supino: (no se han encontrado).
Pablo Gonzálvez González
La campanillá: ihu, idi
Cosah de matacanih: ihu, idili, idin, idil, igu, idirá
El embohiláu: idi, idía, idilti
La sembraora d’ amol: idin
La quehah de la Calra: idilti, ihu
Lah Haenah del Meteriu: ihu, idi, ihi, dili, iju
El Miragru: idili
Antes de comenzar la verificación deseo manifestar que soy el autor del libro Hojas Extremeñas Sueltas de donde se ha sacado la información y hago constar que las formas ‘dili” y ‘iju”, que están en negrita anteriormente son erratas en el libro que debería decir: ili y ihu
Formas del tema de presente: idi, idili, idin, idil, igu, idirá, idía, idilti, ili
Formas el tema de perfecto: ihu, ihi
Formas de supino: (no se han encontrado).
Diversidad de formas:
En El tema de presente
Con relación a las formas de presente y teniendo en cuenta lo que hemos dicho anteriormente habría que considerar varias formas que he llamado:
En Gabriel y Galán:
castellanas: digo, dice, dirás, diga;
extremeñas: igo (terminación abierta), iga, igan, imi
castellanas extremeñizadas modalidad abierta: decil, decile, decilo, decilas; formas castellanas extremeñizadas modalidad cerrada: dicis, dici, dicin, dicilti,
extremeñas castallanizadas: ice: icile, icían, icis.
En Chamizo:
castellanas: decilas, digo
extremeñas: igo, iga
castellanas extremeñizadas modalidad abierta: decilas,
castellanas extremeñizadas modalidad cerrada: No se han encontrado
extremeñas castellanizadas: ice, icen, iciendo, icierte, ices, icían, icirle
En Juan García:
castellanas: No se han encontrado.
extremeñas: No se han encontrado
castellanas extremeñizadas modalidad abierta: No se han encontrado
castellanas extremeñizadas modalidad cerrada: : dicil, dicilti, dicirlu, dicirli, digu, dici, dicin, digas, diga, dicía, dicían.
extremeñas castallanizadas: No se han encontrado
En Pablo Gonzálvez:
castellanas: No se han encontrado
extremeñas: idi, idili, idin, idil, igu, idirá, idía, idilti, ili
castellanas extremeñizadas modalidad abierta: No se han encontrado
castellanas extremeñizadas modalidad cerrada: No se han encontrado
extremeñas castellanizadas: No se han encontrado
Comparación de formas empleadas en el tema de presente:
Galán trae cinco clases de formas: la castellana, extremeña, castellana extremeñizada modalidad abierta, castellana extremeñizada modalidad cerrada y la extremeña castallanizada
Chamizo trae cuatro clases de formas: la castellana, extremeña, castellana extremeñizada modalidad abierta y la extremeña castellanizada.
Juan García trae una forma: la castellana extremeñizada modalidad cerrada
Pablo Gonzálvez trae una forma: la extremeña
Nos daremos cuenta que desde Galán a Gonzálvez hay gran diferencia de usos: Galan trae cincoformas
Chamizo traen cinco, además de cuatro calses de infinitivos como vimos en la ponencia anterior.
Gonzálvez una la que hemos llamado extremeña.
Juan García, trae una: la castellana extremeñizada.
Ahora se darán cuenta por qué pusimos varias formas en el infinitivo, a pesar de que nosotros siempre hemos usado una forma exclusivamente.
De lo expuesto se deduce que se hace necesario poner algún orden.
2. En el tema de perfecto
En Gabriel y Galán:
castellanas: dije, dijo, dijon
extremeñas castellanizadas: ije, ijo
Formas del supino: No se han encontrado.
Formas de futuro castellana: dirás.
En Chamizo:
castellanas: dijo
extremeñas castellanizadas: ije, ijo,
Formas del supino: No se han encontrado.
Formas de futuro: dirá, diréis
En Juan García:
castellanas: dijera
extremeñas castellanizadas: No se han encontrado
castellanas extremeñizadas: diji, diju, dijerun, dijera, dijendu, dijénduti,
Formas del supino: No se han encontrado.
Formas de futuro castellana: dirás.
En Pablo Gonzálvez:
Formas castellanas: No se han encontrado
Formas del tema de perfecto: ihi, ihu
Formas castellanas extremeñizadas: No se han encontrado
Formas del supino: no se han encontrado
Formas de futuro extremeñas: idirá
Comparación de formas en el tema de perfecto y del supino. El futuro
Galán trae para el tema de perfecto dos formas: la castellana y la extremeña castellanizada. No trae forma de supino. El futuro es el extremeño.
Chamizo trae para el tema de perfecto dos formas: la castellana y la extremeña castellanizada. No trae la forma de supino. El futuro es el castellano.
Juan García trae para el tema de perfecto dos formas: la castellana y la castellana extrtemeñizada. No trae forma de supino. El futuro es el castellano.
Pablo Gonzálvez trae una forma para el tema de perfecto: la extremeña; no trae forma de supino. El futuro es el extremeño.
De nuevo comprobamos que el extremeño es una selva. A mi juicio, es imperativo poner orden en este bosque de comportamientos.
Hay que añadir que sólo hemos analizado estos autores para comprobar qué ocurre: No obstante en los demás también hemos extraído alguna casuística aunque no toda por innecesaria, larga y engorrosa, pero hemos sacado algunos casos para ver la tendencia. José María Alcón, los hermanos Lopez Ortigo, Cañada, etc. tienen la misma tendencia que Gonzálvez.
Olegario León Gutiérrez
Romanci de la Payenga: decilu
Las casangomeras: digu, dicin, digu, dicis
José María Alcón Olivera
Requilorios: idil, idi, digu,
Antonio Garrido Correas
El Principinu: icía, dijun
Juan José Camisón
¿Qué tepaj ‘ a ti...?: iji,
El azaol y el ríu: dicía, dicil
Galral Castúu: dicin, dijun, dicil
Gabriel y María: icil-li, dicilti,, icilti, diju,
Antonio Pérez Muñoz
El Ebanheliu sigún San Huan: ihu, ihun, idih, ihi
Maximiano López ortigo:
Carta desde el Escaño: digu, diré, idi, idil, dichu
Florencio López Ortigo
Cosinah del nolti de Cazri: idi, idía
Comportamiento del verbo ‘hacer’
Si nos acercamos al verbo ‘hacer’ para observar su comportamiento en los distintos autores, llegaremos a las mismas conclusiones: Gabriel y Galán y otros hacen este verbo siempre con la raíz ‘jac’ de tipo castellano con ‘h’ aspirada trascrita por ‘j’ y Gonzálvez y otros la raíz ‘had’, extremeña con ‘h’ aspirada, trascrita como ‘h’.
Hemos extraído la casuística en todos, aunque no la hemos analizado por no hacer este acto pesado y también por considerar que se sigue produciendo parecida casuística que la que hemos visto con el verbo ‘decir’, aunque mucho más variada en el caso de Chamizo.
José María Gabriel y Galán
El Cistu Benditu: jizu:, jizun, jacían, jaciendu, jago, jechito, jaciendo, jacelmi, jagas, jalo, jacelmi, jacel, jaciendu, jaciendo, jecha, jaga, jacin
Luis Florencio Chamizo Triguero
Compuerta: jaceglas,
Consejoo de tío Perico: hacegla
El Noviajo: jacen, jaciendo
La Experiencia: jacé, jacegle, hace, jacete
La Nacencia: jaces
El Desconcierto: jacemos, jaciendo, jacen
Juan García García
Lo que va de ayer a hoy: jechu, jacin, jaci, jacían, jacel, jizu
Hijos Ingratos: jici, jagan,, jechu
Y llegó un hombre a Cáceres llamado Francisco de paniagua: jacel, jaci, jacerli, jacelsi, jicierun, jecha, jechu, jicieran, jacin, jaciendu, jacemus
Pablo Gonzálvez González
La Campanillá: hechu, hidu, hadiendu
Cosah de Matacanih: hadi
El Embohiláu: hadía
El desahuiciáu: hadi, hadin
Mairina: hadíah
Lah Quehah de la Calra: hadiendu, hagah
Olegario León Gutiérrez
Romanci de la Payenga: jadi, jacin
Yo no sé cantali a ‘lfonsu, jádilu tu, Pureza: jádilu, hizu
A mi amigu Antoniu Ballesteru: jaciendu
Las Casangomeras: jizu, hacel, hacel, jadeli, jadían, jadeli, jadiendu, jechu, jadel, jacel, jadi
Joseínu: jadía, jacel,, jechu, haci, jizu, jadiénduli
José María Alcón Olivera
Requilorios: jadi, jechu, jagu
Juan Núñez Andrade
Las tentaciones del desierto: jacin, jaci, jizu, jicieran, jecha, jacerle, jaci
Pedro cañada Castillo:
Miragru El Crihtu y el lagartu e Calzaílla: hadi, haga, hechu
Antonio Garrido Correas
El Principinu: jacin, jechu, (jechuras), jadrá
Juan José Camisón
¿Qué te Paj’ a ti?: jaci, jadel, jadel-li
En Torri de Don Miguel: jadel, jici, jizun,
Maximiano López Ortigo:
Carta desde el escaño: jadi
Florencio López Ortigo:
Cosinah del Nolti de Cázri: quejaderih, jadi, jacel
Formación del compuesto
Otros muchos ejemplos podríamos traer a cuento de otros muchos términos, pero sólo vamos a poner un ejemplo más. Esta vez, observando el comportamiento del nombre de Montehermoso en diversos comunicadores.
Extremeño Castellano extremeñizado Castellano
Montirmosu Montermosu Montehermoso
La Primera palabra: “Montirmosu’ es una palabra compuesta de los términos: ‘monte’, cuya ‘e’ debe cerrarse por ser -e átona final de palabra, y de “hermoso” cuya o se cierra por la misma razón que se cierra la e. Por lo que ambas palabras deberían ser: monti y hermosu. (prescindo de insinuar si se aspira la ‘h’ o no, porque al formarse la palabra compuesta se contraen los dos términos originales, por lo que queda: ‘Montirmosu’. De haber permanecido la aspiración debería ser “Montihermosu”. ‘Montirmosu’ lo he oído a personas mayores de la localidad y de fuera de ella. También he oído: “Montermosu”. Esta palabra es la compuesta castellana que ha simplificado las sílabas “eher” en “er” y ha cerrado la o átona final como es costumbre en el extremeño. En la palabra ‘Montehermoso’ se aprecian en ambos componentes castellanos sin ninguna modificación.
¿Cuántos extremeños hay?
A la vista de lo expuesto y teniendo en cuenta la variedad de infinitivos, las formas arcaicas, las plenas y las apocopadas de los verbos que hemos visto; la apertura o cierre de las vocales –o, -e átonas finales y otras muchas variaciones que no hemos comentado, por no extendernos, nos preguntamos ¿Cuántos tipos de extremeños tenemos? Veamos:
Galán trae varias formas de infinitivo; Chamizo trae cuatro; Gonzálvez en su Gramática, nos presenta tres modalidades distintas para el verbo decir; luego existen tres modos de expresar las personas en algunos tiempos de ciertos verbos: ‘tiíni, tieni, tie; tiínin, tienin, tien; pon, poni, ha, bie, bieni; quie, quieri; quien, quierin; bien, bienin, etc.. Sumando sólo estas variedades ¿tenemos varias clases de Extremeño? Gabriel y Galán trae en el verso 12º de “El Embargo”, para el infinitivo+ pronombre enclítico, la forma arcaica “vendello”, Camisón trae usalal-lu, etc.
Si a todo esto sumamos esas variedades marginales, de influencia, portuguesa, andaluza, española, etc. ¿Cuántos extremeños hay en definitiva? ¿seis, ocho, doce...? ¿No les parece un disparate, una temeridad que hubiésemos tratado en nuestra Gramática toda la casuística de consonantes y de grupos consonánticos sin haber fijado y resuelto el modelo a seguir en la conjugación en los verbos y en otros paradigmas?
Sinceramente pienso que, si en otras ocasiones, he afirmado la existencia de varios tipos de extremeño, dejándome llevar por la autoridad de ciertos técnicos, a pesar de mis dudas, hoy tengo cada vez más claro que sólo hay un extremeño, mal estudiado, mal comprendido y mal escrito y que muchos, por el deseo de singularizarse, han hecho de él, un adefesio. Quiero constatar que la variedad de formas de las que hemos hablado antes no son sino manifestaciones cada vez más castellanizadas por el olvido que se está haciendo del auténtico extremeño.
Pero aún queda la pregunta: ¿Quién debe concretar esa selva de modalidades visible en la conjugación de algunos verbos? Sólo los auténticos conocedores del dialecto y no los aprendices. Adelanto mi opinión: deberíamos aceptar exclusivamente el extremeño de verdad, el originario, el más puro, el menos influido por el castellano y dejarnos en paz de extravagancias castellanizaciones, extremeñizaciones, etc.
Creo pues, necesario volver al extremeño único, de siempre, desoyendo las voces, que propagan, por su desconocimiento, que se pierde riqueza; al contrario, la auténtica riqueza consiste en presentar el extremeño en lo que es, no en una feria de muestras, o en un “espaninglis” a causa de la presión oficialista, o de los distintos modelos que eligen los escritores a la hora de escribir.
Finalmente pienso que, dada mi edad, a pocos Congresos de Extremeño podré ya asistir, por eso no quisiera dejar pasar esta ocasión en que me dirijo a un grupo tan selecto de intelectuales, para decir que siempre he investigado en la humildad. Sé que nadie estamos libres de errores. Con un título que nos respalde, nuestra opiniones, nuestros desaciertos serán considerados menores; pero no dejarán de ser más pequeños.
Los doctos poseen la técnica, el método; nosotros, la materia prima y también desde ella podemos apreciar los errores y decir lo que está bien y lo que no está. Yo sé aceptar mis propios errores y me gustaría que al señalar los ajenos, no se me considerara un atrevido, un pedante, un pretencioso. Estamos buscando la verdad dialectal y científica y me considero en la obligación de señalar lo que no considero correcto. En este sentido, pido disculpas anticipadas, a quines se puedan sentir afectados u ofendidos, por cualquiera de mis ponencias. Muchas gracias.
San Pedro de Mérida 2 de octubre del 2004.
Pablo Gonzálvez González
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GONZÁLEZ SALGADO, JOSÉ ANTONIO. Vocabulario Tradicional de Extremadura Léxico de la Agricultura y la Ganadría. Editora Regional de Extremadura.Badajoz.1983.
GONZÁLVEZ GONZÁLEZ, PABLO; MARÍA JOSÉ Y TRINIDAD GONZÁLVEZ DOMÍNGUEZ. Primera Gramática Extremeña. Gradex S.A.L. CC.1995.
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LOPEZ ORTIGO, FLORENCIO. Cosinah del Nolti de Cazri. La Comarca de la Vera. Revista. Publicación trimestral de la Asociación Socio Cultural Obispo Manzano. Nº. 2.Julio-Agosto-Septiembre. 2003. Gráficas Romero
LÓPEZ ORTIGO, MAXIMIANO. Comunicación: Carta desde el Escaño a un amigo emigrante. Congreso sobre el Habla en Extremadura. Calzadilla. Cáceres
PÉREZ MUÑOZ, ANTONIO. El Ebanheliu Sigún San Huán. Gradex.S.A.L. Cáceres. 2002
Índice
Cómo surgió la idea de la Primera Gramática
Primera crítica extrefamiliar
Segunda crítica
Tercera crítica
Cuarta crítica
Un crítica sin nombre
Nuestra crítica
Nuestras Objeciones:
Primera objeción
Segunda objeción
Tercera objeción
Cuarta objeción
Quinta objeción
Sexta objeción
Séptima objeción
Octava objeción
Novena objeción
Comportamiento histórico de las palabras “decir” y “hacer”
Otras formas empleadas del infinitivo: Decil / dicil / icil
Explicación previa a la variación de formas de algunos verbos en castellano y en extremeño
Uso de las formas del verbo decir en los autores extremeños
Formación del compuesto
¿Cuántos extremeños hay?
Bibliografía
Índice