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Si quieres conocer más a fondo nuestro pueblo, visita la edición electrónica de Albácora, la revista de Benajarafe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El área que ocupa Benajarafe fue poblada desde el Paleolítico, como lo prueban los restos, grabados y pinturas hallados en cuevas cercanas, como las del Cantal o Nerja.

También abundan en la zona restos fenicios (Málaga, Mezquitilla...) y muy cerca de nuestra localidad sitúan los historiadores la ciudad griega de Mainake, cuyo emplazamiento es buscado todavía.

De la época musulmana data el nombre de nuestra localidad, asunto que ha levantado cierta polémica. La interpretación más extendida lo hace proceder del árabe Ben-Al-Sharif, que significa Hijo de la Altura, definición que describe perfectamente la topografía de nuestro pueblo.

En 1483 tuvo lugar por estas tierras la célebre batalla de la Axarquía, última victoria musulmana en tierras andalusíes y cuyas escaramuzas se extendieron desde nuestras playas hasta los montes de Málaga.

 

De esa época data la construcción más característica de Benajarafe, la Torre Moya (torre gorda), que aparece ya mencionada en documentos de finales del siglo XV, y que recibe este nombre por ser la mayor de toda la costa oriental malagueña.

En la fotografía superior, la vemos desde la playa, evidenciando el acantilado desde el que domina varios kilómetros de costa. La chimenea corresponde a un horno construido a principios de siglo a nivel de la carretera.

Su función, propia de otros tiempos en los que el mar era fuente de peligros y no de placer, era avisar a la población de la llegada de los temibles piratas que a lo largo de los siglos asolaron estas tierras procedentes de los más distantes lugares.

Para dar la alarma, se empleaban las fogatas, con humo durante el día y con fuego al caer la noche.

Actualmente sirve de vivienda a dos familias, aunque existe el proyecto de restaurarla y hacerla accesible.

Símbolo de nuestro pueblo, aparece en su escudo y da nombre al equipo de fútbol local.

En ella vivió y escribió el célebre poeta Salvador Rueda (sobre estas líneas), nacido en la vecina Benaque.

Desde la Torre Moya, escribía en 1903 a un vecino de Benajarafe:

"... también habré de decirte

que en la torre abandonada

cierto señor se ha metido

como Pedro por su casa.

Encaramado en la torre

horas enteras se pasa

viendo las nubes que vuelan,

viendo las alas que pasan

mirando al sol que se acuesta,

mirando vestirse al alba

y a la torre enrojecerse

y pulirse a la mañana.

Tiene debajo de un barco

prisionera una cigarra

y canta para que se oiga

su canción que es una llama,

y tiene un camaleón

en un círculo de caña

cambiándose de colores

como una luz de bengala."

En esta décima, también inédita, habla Salvador Rueda de su vida en la torre:

"Vivo ocho casas a la par,

pues fija en alto peñón

mi casa es un torreón

a la vez que un palomar.

Balcón que domina el mar,

retiro para escribir,

iglesia para sentir,

atalaya para ver,

cárcel para padecer

y tumba para morir."

Otra construcción que dejaron tiempos pasados es la estación del tren. Corresponde al ferrocarril de vía estrecha que, entre los años 20 y 60 de nuestro siglo, recorrió toda la costa oriental, desde Málaga hasta Zafarralla, penetrando ya  hacia el interior.

Este tren, movido primero por carbón y más tarde por fuel, tuvo un papel determinante en el desarrollo de la zona, hasta que las autoridades creyeron llegado el momento de desmontar sus líneas.

Del error cometido, da idea el hecho de que hoy se pretende reeditar aquel proyecto, popularmente conocido como la "cochinilla", por el color verde de sus vagones.

Para esa época, Benajarafe continuaba siendo fundamentalmente un pueblo agrícola y pescador, en el que una de las diversiones favoritas de los escasos veraneantes era acudir a ver sacar el copo (red que se arroja desde una barca y se cierra y saca tirando de dos cabos desde la orilla) y a comprar, en la misma playa, el pescaíto no ya fresco, sino vivo.

Esta antigua fotografía pone de manifiesto la perfecta conjunción de tierra y mar que caracteriza a nuestro pueblo.

Los mismos bueyes que abren la tierra para la sementera, varan la barca al regreso de la faena.


© Asociación de Vecinos Monteymar       Apartado de correos nº 100       29790-Benajarafe (Málaga, España)