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Cartel de la obra
La zapatera prodigiosa, de Federico García Lorca Quinto montaje del grupo, estrenada el 14 de junio de 1998 con motivo del centenario del nacimiento del poeta. Se hizo una segunda representación para los niños del Colegio el 17 de junio. Es, tal vez, el más inolvidable de los trabajos que hemos hecho. Esta
obra supuso para nosotros el comienzo de un cambio importante en el
trabajo del grupo En
primer lugar, se decidió montar "La zapatera prodigiosa»
exclusivamente con niños y jóvenes, dejando a los adultos la ingrata
labor que se desarrolla tras el escenario. De
otra parte, existía un problema económico, ya que los escasos ingresos
obtenidos en aquellas ocasiones -las menos- en que se cobró la entrada,
no alcanzaban para los gastos de montaje (vestuario, escenario,
maquillaje, iluminación, sonido, etc.) y para pagar a la directora del
grupo, Ana Jiménez, por lo que se decidió trabajar sin director,
organizando el trabajo colectivamente y tomando las decisiones en
asamblea. Estos cambios, que
pusieron sin duda más difícil la labor a realizar, tuvieron un
resultado muy satisfactorio, por lo que el grupo decidió continuar con
este método de trabajo y organización en el futuro. Pero,
a la dificultad de trabajar con actores infantiles y sin la competente
dirección de Ana, se sumó el fallecimiento, dos días antes del
estreno de la obra, de nuestro querido compañero Miguel Aguilar Torres. ¿Que
decir de Miguel? Era el alma de nuestro grupo, el maestro que nos enseñaba
cuantas veces fuese preciso, la forma de movernos, de entonar o mostrar
una emoción. Sin su participación, «La zapatera» no habría sido lo
que vimos sobre el escenario. Ante aquélla
terrible circunstancia, nos planteamos el aplazamiento del estreno.
Durante horas, en asamblea, los componentes del grupo debatimos la
actitud a tomar. Y al final, unánimemente, pues todos nos adherimos con
generosidad a la decisión mayoritaria, decidimos que el mejor homenaje
que podíamos rendir a nuestro compañero era representar la obra.
Pensamos que, si la posponíamos, ya no sería la que él nos había
ayudado a montar. Y que, si él hubiese estado allí, habría decidido
seguir adelante: «El espectáculo
debe continuar, no os
detengáis ni os cortéis nunca", nos decía... Y aquélla
noche del 14 de junio de 1998, embargados por la emoción de su pérdida,
envueltos en su presencia y apoyados en sus consejos, salimos a
escena dispuestos a hacer de nuestro trabajo el mejor homenaje que podíamos
rendirle, el que a él más le habría gustado. Porque, para Miguel, había
pocas cosas más queridas que las tablas de un teatro. Nunca te olvidaremos,
compañero. © Grupo de Teatro Benaxaraf Apartado de correos nº 100 29790-Benajarafe (Málaga, España) |