Lo que más llama la atención en su interior es la magnífica
armadura mudéjar ochavada que cubre la capilla mayor y que todavía
conserva su policromía. Así nos la describe José Ángel
Márquez Muñóz, cronista de Almazán.
"Sobre los apoyos va pintada la decoración
de sogueados y dientes de sierra, junto con series de escudos de la familia
Hurtado de Mendoza que sufragarían parte de la obra, o quizá
su totalidad. De cada uno de los paños del octógono parten
maderos ( alfardas) que se cruzan, formando complicada lacería, sin
pasar por el centro, dejando en la cúspide un hueco octogonal con
una piña colgante, y formando una estrella de ocho puntas. Su fecha
se hallará próxima a los finales del siglo XV".
En su interior también
existen diversas tallas y pinturas de interés, entre la que destaca
sin duda la de la Virgen de la Carrera. |