El animal era conducido desde la "corte" o pocilga al lugar donde sería sacrificado, en varias ocasiones se le tapaba la cabeza con un cesto y se le conducía andando hacia atrás. Llegado el momento, el matarife clava en la parte inferior de la cabeza el gancho con el que arrastra al animal al gamellón ( éste bocabajo ) o banco de matar y lo tumba lateralmente ( del lado derecho) con la ayuda de la cuadrilla. Para una mejor inmovilización, se le pone una traba en las manos a la pata trasera.
gamellón
gamellón vuelto
agarre co el gancho
tumbado sobre gamellón
sobre un banco
detalle traba
Tumbado así de lado, el matarife estira la cabeza con el gancho - que sujeta con el muslo - y busca el punto de degüello, es aquí donde el matarife demuestra su certeza ( ha de cortar el paquete vascular y evitar cortar la tráquea y el esófago ). Con precisión clava el cuchillo y comienza a brotar la sangre, ésta es recogida por el "ama de la casa" en una terriza con sopas de pan ( 3 hogazas cortadas el día anterior, descartando los coscurros y tapadas con un paño húmedo) y remueve constantemente con un cucharón de madera mientras dura la sangría, descartando los coágulos finales.
sopas de pan
atinar con el cuchillo
degolladura
degolladura
recogida de sangre
sopas con la sangre