LOS DIABLOS DE LUZON
Un
grupo ataviado con negras vestimentas, cencerros y grandes cuernos recorren las
calles del pueblo uniéndose a los participantes del carnaval acosando y
tiznando con hollín a todas las personas que se encuentran a su paso.
Los diablos de Luzón
son considerados como uno de los mejores patrimonios histórico culturales de la
provincia de Guadalajara, y reconocido como el mejor carnaval de toda la
Alcarria, por lo que han sido considerados Fiesta de interés turístico
provincial, no existiendo constancia escrita de una fiesta etnográfica más
vistosa en todo Guadalajara, constituyendo una ancestral tradición revivida por
la Asociación Amigos de Luzón. Se conservan documentos en donde se puede datar
el origen de esta fiesta al siglo XIV, aunque se puede adivinar que habría que
remontarse mucho más para averiguar el origen real de dicha tradición Oculta
durante un tercio de siglo, debido a la pérdida de tradiciones como
consecuencia de la inmigración a las grandes urbes por parte de la población
rural, y a la censura de los carnavales por la dictadura franquista; perdida
casi irreparable de no ser por la memoria de los mas ancianos que nos revivieron
los rituales y vestimentas que hacían falta para una restauración de la
fiesta. Los diablos, representan el lado carnal del carnaval, el aspecto demoníaco,
aprovechando las luces y sombras del crepúsculo realizan su aparición con la
irremediable intimidación hacia aquellos que los ven por primera vez y a
aquellos otros que a pesar de haberlos visto todavía no tienen muy claro si
debajo de las vestimentas hay realmente personas. Así los diablos solo respetan
a aquellos que van disfrazados, o son mascaritas, donde estos disfraces actúan
a modo de protección con respecto al acoso de los diablos; sin embargo, a todos
aquellos que no participan activamente en el carnaval, los diablos los atacan
manchándoles con su inigualable marca de hollín y aceite, provocando numerosas
escenas de miedo, haciendo caso omiso a edad, cargo, sexo o religión.
Antiguamente se celebraba la fiesta el domingo, lunes, martes y primer domingo
de cuaresma, actualmente se celebra el sábado de carnaval, invitando la
Asociación Amigos de Luzón, organizadora de los actos, a una merienda cena a
todos los participantes, para superar el trance de la visita de los diablos.
La vestimenta de los diablos se compone de sayas y chaquetillas negras, el cinturón está recubierto por cencerros grandes, y en la testa unos cuernos de toro, todo el cuerpo visible está untado con una mezcla de hollín y aceite, manos, brazos y cara, en la boca una dentadura hecha de patata, y el calzado recubierto de tela negra, todo con la intención de resultar totalmente irreconocibles, finalidad que se consigue porque aquí el que teclea no fue reconocido ni por su propia madre.