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El Vizconde de la ILLA -Entrimo-
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EL VIZCONDE DE LA ILLA

Rodrigo de Villandrado, Conde de Ribadeo, fue preferido del Rey Juan II y murio asesinado en una conjura dirigida al monarca.

En la parroquia de San Lorenzo de la Illa nacio, en el siglo XV, un noble soldado llamado Rodrigo de Villandrando que presto grandes servicios al Rey Juan II, llegando a morir en su lugar en el transcurso de una conjura cortesana. Sus hazañas lo llevaron a Francia, Guinea o la Guayana entre otras tierras. Sus servicios al Rey fueron recompensados con honores y títulos, entre los que destacan el de Conde de Ribadeo y Vizconde de La Illa.

Emparentó con la casa de los Borbones y de los Condes de Monterrei. Las armas y las campañas militares le dejaron tiempo para la poesía escribiendo algunas rimas que todavía se conservan. Nacio este noble caballero en el pueblo de la Illa, parroquia de San Lorenzo, en la primera mitad del siglo XV, en la casa solariega de sus progenitores. Todavía se reconoce el solar donde estuvo ubicado el Pazo natal, conocido con el nombre de "La plaza del Conde", en las inmediaciones de la que hoy es casa de la familia Martínez. Sin embargo no queda vestigo alguno de la construcción. Fueron sus padres, según Benito Fernández Alonso (escritor Entrimeño), Don Pedro de Villandrando y Doña Inés de Corral "personas limpias y de estado noble", citando a Hernán Pérez de Pulgar.

Aun siendo adolescente fue llevado por sus padres a Valladolid, donde obtuvo una excelente educación en letras y armas. alistándose con la flota que Juan II de España, por disposición de las Cortes, mando en ayuda del Rey Frances Carlos VII que luchaba contra los Ingleses. En esta primera aventura ascendió de soldado a capitan de aquellos grandes ejercitos. En las jornadas de Gravelle (1423), de Montargis (1427) y en la epopeya de Orleans en la que se inmortalizó Juana de Arco, Don Rodrigo, actor en la lucha, servía al mismo tiempo a dos monarcas el Francés y el monarca Castellano, a quien también los Ingleses declararón la guerra. Se distinguió en las mayores batallas y en la conquista de Guinea, escenario principal de las hazañas del caballero entrimeño. En premio a sus esfuerzos y como recompensa a los servicios por la libertad de una nación oprimida, el Rey de Francia Carlos VII le concedió fueros especiales.

Mientras en España, el soberano de Castilla estaba en apuros provocados por la ambición de poder de los infantes de Aragón. Llamó el Rey a su noble y leal caballero Rodrigo, volviendo de Francia con cuatro mil arqueros y ginetes que estaban a sus órdenes. Intervino a favor de Juan II pacificando por la fuerza de las armas varios de los señores rebelados.

Como pago a sus servicios, en 1439 le fue otorgada la Villa de Ribadeo con el título de Conde de la misma. Se caso Don Rodrigo de Villandrado con la hija del Duque de Borbón, emparentando con la casa real de Francia (Doña Isabel de Borbón). Fruto de este matrimonio nació una hija también llamada Isabel, que se casaría en su día con Don Lorenzo Suárez de Mendoza, primer Conde de la Coruña. Al enviudar Don Rodrigo, se casaría por segunda vez con Doña Teresa de Zúñiga, hija del Conde de Monterrei.

Otro de los honores que otorgó el Rey a Don Rodrigo, despues de su regreso a España, fue el de Vizconde de La Illa, lugar donde nació. Este título nobiliario lo adoptaron los Condes de Ribadeo, Duques de Hijar, Condes de Aliaga y otros sucesores suyos.

ROPAS DE REY Y UNA MUERTE HEROICA

El día 9 de Enero de 1441, el Rey de Castilla Juan II, le concedió a Don Rodrigo el singular privilegio (extensivo a sus descendientes) de comer con los Reyes en la fiesta de la Epifanía y a recibir de estos el vestuario que utilizaban los Reyes en esta celebración. En el pazo de los Duques de Hijar, actuales Condes de Ribadeo, se dice que hay una estancia en la que aun se custodian los trajes regalados por los monarcas españoles a los descendientes de Don Rodrigo. Este privilegio fue concedido por el Rey al caballero de Entrimo en premio por la defensa que hiciera en 1440, cuando el Infrante Don Enrique promovió una fuerte alteración en Castilla en el momento que Juan II llegaba a la ciudad de Tolego. Los rebeldes del Infante fueron derrotados por treinta soldados al mando de Don Rodrigo, gracias a la estrategia, dotes de mando y comportamiento del Vizconde de La Illa.

Dice la tradición, avalada por algunos historiadores, que la muerte de Don Rodrigo de Villadrando fue lo que puso final a la más absoluta fidelidad al Rey Juan II. Los señores de Castilla tenian decido asesinar al Rey aprovechando para esta tración un banquete que ofrecieron al monarca como falsa muestra de su fidelidad. El Conde de Ribadeo tuvo conocimiento de la conjura y se presentó ante Juan II el día del festín, que coincidía con la celebración de los Reyes Magos. El noble entrimeño alertó a su Rey y lo llevó con el a lugar más seguro del Castillo, lejos de los conspiradores. Estos, furiosos por ser descubiertos, persiguieron al Rey y al caballero entrando en la habitación donde debería alojarse Juan II. Cuando vieron en la habitación un hombre vestido con las ropas de Rey hundieron sus puñales en el cuerpo que resultó ser el de Rodrigo de Villandrando, muriendo así en el lugar de su señor en un acto de suprema fidelidad.

Don Rodrigo fue también poeta. Hernando del Castillo recoge alguna de sus rima en el "Cancionero de la Lírica Española".

El escudo de armas de los Villandrando, Vizcondes de La Illa, fue blasonado con una luna escamada de oro y negro sobre campo blanco. Tres fajas azules sobre dorado y orla de ocho castillos de oro en campo de azur.

Fuente: TODO ENTRIMO (Boletín Informativo Municipal).

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