Sofía
López / ourense
Cientos de personas entre las que se encontraban familiares, amigos
y compañeros de trabajo, dieron ayer el último adiós
a José Manuel Álvarez Palacios, el agente del Cuerpo Nacional
de Policía en Leganés (Madrid), natural de Ourense, asesinado
el pasado cinco de enero en el barrio madrileño de Vicálvaro,
que recibió sepultura en el pueblo ourensano de Santa Cruz (Lobeira),
próximo a la parroquia de Ermille, en la que nació su
esposa.
Entre los asistentes al funeral se encontraban los comisarios jefes
de la Policía Nacional de Ourense y de Leganés, Avelino
Luis de Francisco y José Luis Domínguez Alonso, respectivamente.
También asistieron varios agentes de la comisaría ourensana,
algunos de los cuales fueran compañeros de profesión en
Madrid, de la víctima.
Las escenas de dolor y las lágrimas se sucedieron durante la
misa y el entierro, y fueron muchas las personas que se acercaron a
los familiares del agente para darles el pésame por su trágica
muerte.
Cabe recordar que José Manuel Álvarez Palacios, estaba
destinado en la comisaría de Leganés, donde ejercía
su trabajo de policía en un grupo de investigación de
un Módulo Integral de Proximidad (MIP).
La muerte del policía se produjo el miércoles a las ocho
y media de la tarde en la calle Minerva del barrio de Vicálvaro,
tras recibir dos disparos de su propia arma reglamentaria, arrebatada
por un grupo de personas cuando el agente estaba en su día libre
y de paisano.
Su cadáver quedó tendido en el suelo con dos impactos
de bala y su revólver, un Magnum 357, apareció tirado
en un solar cercano al lugar de los trágicos hechos.
Un testigo de la muerte del agente de policía comentó
que viera al menos a cuatro personas, entre ellas una mujer, abalanzarse
sobre el coche en el que viajaba la víctima, y que escuchó
cinco disparos y a una persona pedir auxilio gritando "me matan".
La colaboración ciudadana permitía, posteriormente, la
identificación de tres personas como supuestos autores de su
muerte y de etnia gitana (dos hombres y una mujer), si bien por el momento
no se conoce que se hayan practicado detenciones.
José Manuel Álvarez Palacios, de 48 años de edad,
estaba casado, tenía tres hijos, y llevaba 30 años de
servicio en la Policía Nacional.
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