LOS BAÑOS SON DE RIOCALDO
Es cuando menos una exagerada
pretensión intentar demostrar que el nombre de Galicia deriva
del manantial termal del Rio Caldo, aunque dicho sea de paso, tampoco
lo niega ninguna fuente clásica. La raíz Cal- de Riocaldo
coincide con la de la tribu de los calecos, originaria de estas sierras,
y que bautizó con su nombre a la extensa Calecia romana y sueva,
que en definitiva, constituyó la denominación precursora
de la Galicia que quedó tras la reconquista.
Y hablando de nombres, nos preocupa la denominación que se
aplica al balneario desde que empezó a funcionar este verano.
Consideramos un deber reivindicar con urgencia el nombre auténtico
que le corresponde de Baños de Riocaldo, frente al título
comercial de Vila Termal de Lobios que le asigna la entidad gestora.
Folletos, trípticos, páginas Web, etc., inundan los
medios de comunicación utilizando esa improvisada denominación,
que merma, minimiza y en algunos casos anula la importancia y todo
lo que representa para la histórica de Galicia la entidad de
Riocaldo y subsidiariamente su balneario.
En principio, nos negamos a dar crédito al rumor que circula
por la zona, asegurando que la empresa que explota los baños
está tratando de omitir con insistencia el nombre de Riocaldo,
quizás con la perversa intención de restar legitimidad
a cualquier reclamación de propiedad por parte de los vecinos
de esa parroquia. Nosotros, desde la buena fe, agradecemos a la empresa
gestora que haya manifestado cierta sensibilidad al utilizar para
sus salones los nombres de Viriato, Obóbrica y otros pertenecientes
a la mitología local, y pensamos que rectificará esta
precipitada denominación.
Los romanos denominaron al balneario Aquis Originis por la combinación
del nombre de baños y el “dictado originis, pues las
aguas de estos baños no vienen de fuera, sino que brotan en
el mismo sitio” dentro del cauce del río, como nos relata
el Padre H. Florez.
Tras la reconquista, el manantial de Rio Caldo pasó con su
nombre –y su equivalente latino Riuo Calido- a representar la
franja fronteriza del Xurés actual, englobando las poblaciones
de Manin y Tierras de Araujo; así nos lo dan a entender las
copias de los documentos de donación o de confirmación,
reales y papales, que obran en nuestro poder, tales como las cartas
del rey Ordoño III (955), del rey Alfonso VII (1157), del Papa
Alejandro III (1171), del rey Fernando II (1175), del Papa Lucio III
(1185), del rey Alfonso IX (1191, 1194 y 1228), etc.
Para los que le guste confrontar datos, sabemos de Lobios que nace
como población en el Siglo XVI (en una visita pastoral del
año 1487, aun no se reconoce su existencia), y en el siglo
XVIII ya tenemos noticias de su condición de jurisdicción
y feligresía anexa a Riocaldo y Manin. Empezaba por aquel entonces
a manifestarse una incipiente industrialización en Lobios,
representada por una fábrica de sombreros y la fabricación
de vasijas de barro sin vidriar, no obstante, adquirió una
rápida relevancia tras constituirse en sede municipal a principios
del siglo XIX, debido sin duda alguna, al mérito de su centrada
ubicación geográfica.
En definitiva, a una empresa comercial puede denominársele
como convenga a sus intereses y a sus estrategias: Fundación
San Rosendo, Gestión de Balnearios, Vila Termal, etc. Pero,
a un lugar que detenta la relevancia y el significado histórico
de estos baños, solo puede denominarse de una manera: BAÑOS
DE RIOCALDO.
Y además, serlo.
José Lamela Bautista
Presidente-Fundador de la Asociación Amigos de Riocaldo