La Plaza Mayor

En Monumentos podría describir bastantes que son la envidia de muchos visitantes y la alegría de los colmenaretes, fuentes Mozárabes, o Romanas, pero en Colmenar de Oreja se encuentra la única plaza mayor de España que ha sido levantada sobre una compleja obra de ingeniería. El Arco de Zacatín, en cuya construcción, que comenzó en 1677, se emplearon 118 años y cuya entrada se ve en la fotografía.

En un principio llamada Plaza Nueva, después por dos
veces, de la constitución, y otras dos de la república, dejando paso a ser
llamada del Generalísimo, y por fin Plaza Mayor, Plaza de soportales formados
por columnas de piedra, con balconadas de madera. Posiblemente, es uno de los
mejores ejemplos de plaza mayor típicamente castellana, asentada sobre el
colosal túnel que cubre una buena parte del profundo barranco alrededor del
cual se fue forjando el núcleo urbano. Se muestra a la vista, como un hermoso y
armonioso recinto, rodeado de
amplia calzada,
durante
las fiestas patronales de mayo y septiembre se transforma en pocos días en el
coso taurino cerrado, dotado de barrera y contrabarrera y tendidos. También
sirven de palcos o andanadas los corredores de las casas para tal menester
concebidos., además ha sido
recurrente escenario de diferentes filmaciones, desde la arcaica producción
española «Santa Rosa de Lima» a series
televisivas como «Villarriba y Villabajo».. Cerrado
por los cuatro paños, tres de ellos- S.E.N. - integrados por edificios privados
a los que antecede, a guisa de fachada, vistoso pórtico corrido compuesto de
amplio soportal encimado por galería o corredor apoyado en columnas y pilastras
de piedra de Colmenar. Campeando en otro paño, -O- la Casa Consistorial y la
Casa del Pósito, ésta de bella y noble traza. Tiene cinco portillos de acceso:
dos descubiertos en el paño O. que ponen en comunicación el recinto con la vía
que enlaza las Calles Aranjuez y Empedrada; otro cubierto en el paño S. que le
comunica con la calle y paseo del Cristo; y dos mas cubiertos en el paño E. que
comunica con las calles Mortal y Cosca. La espalda del paño O. da frente a la vía
de enlace Aranjuez- Empedrada, integrada actualmente en la Plaza del Mercado y
parte integrante antes de la que se llamó Plaza Vieja; la del paño E. da
frente a la Calle del Nene, situada entre Mortal y Cosca. El paño N. da frente
al Puente Zacatín por el que discurre el barranco, en su trama de aguas arriba;
y el paño S. da frente al lugar de extramuros conocido con el nombre de Ojo del
puente, por el que discurre, aguas abajo, el barranco, y en el que da principio
a la calle de este nombre (Calle de Barranco)
Durante siglos, en este lugar se extendía una profunda y sucia barranquera a la que vertían las aguas del caserío. Y esta es su peculiaridad, pues se trata de la única plaza de España que se sustenta sobre una compleja obra de ingeniería que tardó más de un siglo en levantarse: el Arco de Zacatín, una prolongada galería de más de 70 metros. Los orígenes de esta magna obra se remontan al 1629. En aquella época Colmenar había experimentado un notable crecimiento, de manera especial hacia el oeste, en lo que dio en llamarse El Arrabal, núcleo separado de La Villa por el barranco. Aquel año, los colmenaretes solicitaron a Felipe IV licencia para levantar una plaza que respondiese a la importancia alcanzada por su pueblo, al tiempo que eliminase las molestias que originaba el precipicio. Iniciadas en 1677, como no podía ser de otra manera, el coste y complejidad de las obras se dispararon. De nada sirvieron las donaciones de la Corona o, incluso, los peculiares impuestos establecidos. Como el que gravaba cada libra de carne con dos maravedies o las multas recolectadas entre los ropavejeros. Rellenar tan amplia depresión de manera artificial y construir por su mitad una galería capaz de canalizar las aguas fue algo complejo en extremo. La obra duró 118 años y así se refleja en una placa situada sobre el dintel del arco en la que puede leerse que finalizó: «REINANDO CARLOS III EN EL AÑO D 1794».
En aquella fecha, ambos núcleos quedaron unidos por una amplia explanada, interrumpida por un fuerte desnivel hacia el mediodía, sobre el que abrían sus vertiginosas fachadas unas sorprendentes casas colgantes que todavía aguantan en pie. Las últimas reformas realizadas a comienzos de los ochenta han recuperado el abrevadero y los antiguos lavaderos de la Fuente del Barranco. En los bordes del pilón han quedado las huellas de los cántaros con los que se cogía el agua. Con respecto a la galería, se construyó un suelo de manera que la bajada de aguas discurriese por un colector bajo el mismo. En su interior se perciben las tres épocas en que estuvo inmersa la construcción. La primera es de bovedilla, la segunda de ladrillo y la tercera robustos sillares de la conocida caliza del lugar.
En dicha plaza se encuentran, La Casa Consistorial y la del Pósito
CASA CONSISTORIAL: La Casa Consistorial se encuentra emplazada al N de la fachada lateral del Pósito, formando ángulo con ella, al integrarse una antigua fábrica que tenía su fachada en la misma línea que ahora tiene el consistorio. La primera Casa del Concejo se ubicaba en la actual Plaza de Alfonso VII, antigua Plaza Principal. Con la construcción de los puentes, la primitiva Plaza Principal fue reemplazada por otra ubicada entre la iglesia parroquial y el barranco que dividía el pueblo en dos, y a esto debió obedecer que se hiciera nueva Casa para el gobierno local en la Nueva Plaza.
La Casa
Consistorial data del año 1730 y se componía de dos plantas y su fachada
principal daba a la Plaza. En el año 1794 se terminaba el cubrimiento del
barranco y se procedió a transformar la fachada principal anteponiéndole un pórtico
compuesto de soportal encimado por corredor cubierto y dejando colocado el
escudo o blasón de Colmenar labrado en piedra en el año 1798, en que se
terminaba esta obra. Esta fecha ha venido induciendo a la errónea creencia que
esta fecha coincide con la de la construcción del edificio.
En
el año 1916 se desprendió y demolió una especie de puente que existía entre
la Casa Consistorial y la del Pósito, que servia hasta entonces como tribuna
para presenciar los espectáculos que tenían lugar en la Plaza, principalmente
taurinos.
En
el año 1945 se termino una importante obra de ampliación y redistribución de
la Casa Consistorial al comprar el Piso bajo de la casa en la Plaza lindante por
la izquierda con la Casa Consistorial y compuesto de sótano y cueva, cinco
habitaciones, patio y corral, que quedó arreglado y sus habitaciones adaptadas
para cuerpo de guardia, calabozos, botiquín de emergencia, cediéndose un trozo
para establecer comunicación entre el soportal de la Casa Consistorial y el paño
N.
Cerrada la Plaza quedaron en la parte Norte y a la parte Sur sendos espacios abiertos, atravesados por en cauce del barranco. El espacio Norte, denominado del Zacatín, quedo encajado en la espalda del paño Norte de la plaza. En 1936 se procedió al cubrimiento del cauce que le atravesaba dejando configurada la actual Calle Zacatín.
CASA
DEL PÓSITO: Se construyó junto al segundo tramo del puente de piedra,
finalizando sus obras en 1792, reinado de Carlos IV, según testifica la lápida
de piedra que conserva encima de la puerta de la entrada. Esta obra completo el
paño Oeste de la Plaza Nueva, en el que también estaba la Casa Consistorial, y
sirviendo al propio tiempo de separación de la mencionada Plaza Nueva y de la
que por entonces empezó a llamarse Plaza Vieja.
El
concepto de Pósito nació en ignorada época, y se extendió por el ámbito
nacional, a modo de granero comunal que proporcionaba pan a caminantes y
mendigos, regulaba el precio del trigo y del pan en época de escasez y
facilitaba trigo para la siembra a los labradores con necesidad. El edificio
estuvo dedicado a la finalidad para la que fuera construido hasta que quedo
vacante por la conversión del dinero del capital del Pósito anteriormente
representado por trigo.
Cuando la plaza se encontraba, aunque inacabada, a punto de ponerse en servicio, allá por la postrimerías del siglo XVIII, se daba cima a otra obra que daría lugar a una nueva calle que llamaron del Cristo y a un encantador Paseo que denominaron con el mismo nombre del Cristo. Del portillo meridional de la por entonces llamada Plaza Nueva arrancaba la calle, a la que seguía el paseo hasta la Ermita del Humilladero, Patrón de la Ciudad, salvando la profunda vaguada que atravesaba con un puente llamado del Pilarejo. De los árboles que se plantaron a lo largo de su recorrido, para darle sombra, todavía se conservan varios ejemplares bicentenarios inmediatos a la vaguada. La cuesta que baja desde el Barrio del Descaderado a la Fuente y calle del Barranco es la línea que marca la terminación de la calle y el comienzo del paseo.
En 1958 se crea el Parque del Cristo, tomando como eje el Paseo del Cristo y como fondo la pequeña masa forestal plantada el año 1953.