Su Iglesia
La Iglesia parroquial de Santa María la Mayor es la más importante, de los Monumentos de Colmenar de Oreja, a la par que uno de los templos más notables del Arzobispado de Madrid-Alcalá.
Construida por la Orden de Santiago, en el segundo tercio del siglo XIII, con la cualidad canónica de iglesia santiaguista, fue ampliada durante la segunda mitad del siglo XVI. La vieja iglesia del siglo XIII tenía una planta externa e interna en forma de cruz latina y con pétreo cariz externo de fortaleza y porte interno gótico. Se accede a ella por tres portadas de orden jónico, toscano y dórico. La magnifica torre de 62 metros esta atribuida a Juan de Herrera.
La Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor fue fundada en 1171 por D. Pedro Fernández de Fuentecala (1170-1184), primer maestre de la Orden de Santiago, perteneció a la misma hasta 1540. En 1885 paso a formar parte del Arzobispado Madrid-Alcalá.
El gran conjunto arquitectónico que ha llegado a nuestros días es debido a la ampliación del siglo XVI, en la que perdió la fachada central y el primer tramo de las laterales o parte inferior del brazo vertical de la cruz, ensamblándose en lo que quedó en pie. La ampliación comenzó en 1553 a expensas del vecindario, fondos vecinales, concegiles, decimales y finalmente cuando escasearon los fondos por Felipe II. Las obras de ampliación se finalizaron en 1615.
Vino a perder, como necesario tributo a su ampliación, la fachada central y el primer tramo de las laterales o parte inferior del brazo vertical de la cruz, ensamblándose en lo que quedó en pie la monumental ampliación del XVI, con lo cual quedo formado el gran conjunto arquitectónico que ha llegado a nuestros días, aunque sin el coro bajo que tuvo y acentuaba la apariencia catedralicia, que sigue teniendo. Está compuesta de una nave central larga y anchurosa a la que cruza en su penúltimo quinto otra nave más corta y de análoga anchura, acompañándola en sus tres primeros quintos otras dos naves laterales de media anchura separadas de ellas por esbeltas columnas cruciformes exentas, en las que, así como en las encajadas en los muros y sus ángulos, apoya una serie de arcos apuntados sobre los que descansan las cuatro bóvedas de crucería que cubren la porción más antigua y los nueve casquetes esféricos que cubren la porción menos antigua. En el siglo XVII se añadieron las capillas fundacionales en sus costados.

- En la fachada central o de poniente se abre la portada principal en estilo jónico con pináculos (1614). Inicio de arco renacentista con casetones ochavados.
-En la fachada lateral de mediodía se encuentra la segunda portada en estilo toscano (1615). Inicio de arco renacentista con casetones trilobulados. Escultura de San Bernardino de Siena.
-En la fachada lateral
septentrional se abre la portada en estilo dórico romano rematada con bolas
escurialenses. Inicio de arco renacentista adornado con rosetones.

A los pies de la nave lateral izquierda, con la que se comunica por amplio portón, está situada la torre, la magnífica torre de severo porte herreriano, compuesta de cuatro cuerpos de sillería y cubierta por chapitel de pizarra de airoso barroquismo que data de principios de 1932 y que vino a sustituir al primitivo, consumido en 1886 por el pavoroso incendio del 21 de Agosto. Su altura es de 62 metros, correspondiendo 40 a la fábrica y 22 al capitel, se compone de cuatro cuerpos de sillería en piedra de Colmenar , y sus muros tienen un ancho de 2,5 m. En el último cuerpo se encuentra el campanario con ocho arcos abiertos a los cuatro vientos que alojan actualmente ocho campanas, al que se sube por una escalera de caracol de 88 peldaños de piedra, encajados en el muro, a los que siguen unas rampas con otros 61 de rasilla (antes de madera), y desde el cual se divisa una dilatada y espléndida vista panorámica que incluye los pueblos de Santa Cruz, Villarrubia, Noblejas, Ocaña, Oreja, Chichón, los Montes de Toledo y la Sierra de Guadarrama. En la planta de cornisas se halla instalada la maquinaria del reloj público cuyas cuatro esferas asoman por el chapitel. Las trazas de la torre y portada son atribuibles al insigne arquitecto escurialense Juan Herrera, mientras la obra la llevo a cabo el maestro cantero de Colmenar de Oreja, Pedro Artadi. El diseño del chapitel nuevo son del arquitecto diocesano Miguel Durán, siendo desconocido el autor de las restantes obras de los siglos XIII y XVI.
EL ALTAR MAYOR
El altar mayor (1515-1529) se encuentra situado en la cabecera de la nave central, obra del arquitecto Cristóbal Adonza con su retablo y presbiterio al cual se puede acceder mediante 11 peldaños, encontrándose debajo de este, a nivel inferior del piso, la sacristía (1597), se baja a esta por 8 peldaños encajonados, ofreciendo el cubrimiento de estos sendas balconadas laterales que vienen a ser a modo de prolongación del presbiterio a uno y otro lado. Las pinturas que decoran las paredes laterales del presbiterio de finales del siglo XIX, la Anunciación y La Presentación, son del pintor Ulpiano Checa , natural de Colmenar de Oreja (del que se puede conseguir más información en la pagina de Hijos Ilustres), .
El primer retablo (1606-1619) fue incendiado en
1936, obra de Juan Manuel Theotocopuli (hijo del Greco), Alonso Vallejo
(escultor), Martín Velasco (dorados, 1659) y Francisco López (pintor local).
Este último fue sustituido posteriormente por el escultor Juan Muñoz.
El retablo nuevo data de 1957 y es obra de Francisco Gálvez. El altar mayor, esta formado por tres cuerpos, sostenidos por veinte columnas de madera tallada y dorada, en cuya hornacina principal se halla colocada la imagen, en madera perfectamente tallada, de Santa María la Mayor, titular de esta parroquia, con el niño en brazos. Contiene otras diez hornacinas de menores dimensiones, cuatro en cada uno de los primeros cuerpos y dos en el tercero y último, entre los cuales se ostenta como coronación de dicho altar una imagen de Jesús Crucificado.
Las cuatro hornacinas del primer cuerpo contienen las imágenes de San Juan Nepomuceno, San Juan Bautista, el Beato Simón de Rojas y San Antonio de Padua.
En las cuatro del segundo cuerpo hay colocadas cuatro efigies de barro cocido, de otros tantos Obispos Doctores. En las del tercer cuerpo, las imágenes en madera tallada de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís.
CAPILLA
DEL OBISPO DE FOSANT (1612)
A la
derecha del altar mayor, fue fundada, para su
enterramiento, por Don Pedro de León, Obispo de Fosanno en el Piamonte y natural
de Colmenar de Oreja, en 1608, y construida con arreglo a trazas del arquitecto
mayor de la Catedral de Toledo, Juan Bautista Monegro, a partir de 1612, en que,
ya muerto el fundador, se conciertan las licencias de su testamento y el párroco
y las condiciones en que se han de hacer
las obras.
Contiene la cripta del Obispo, y el sepulcro consta de un nicho
semiesférico y de una estatua orante de alabastro del Obispo, decapitada en
1936. La capilla se encuentra cerrada por verjas de hierro, de igual mérito y
construcción a la del Perdón.
A
mano derecha, existía hasta la Guerra Civil española un altar sostenido por
cuatro columnas de madera dorada, entre las cuales se encontraban las imágenes
de los apóstoles San Pedro y San Pablo, en talla de madera, y a mano izquierda
altar con arca de cristales formando el sepulcro donde se halla la imagen de
Jesús sepultado. Encima adosados a la pared se encontraban, dos lienzos con
marcos dorados. Situados a ambos lados del altar principal, sobre pedestales de
madera dorada encontrábamos dos preciosos bustos de madera, los Corazones de
Jesús y María.
En los
extremos de la mesa del altar dos imágenes talladas en madera de la Virgen de la
Salud y Santa Bárbara, de escaso mérito. Aquí se celebra la Santa Comunión de
los fieles con mayor comodidad.
CAPILLA
DEL PERDÓN (1647)
A la izquierda del altar mayor se encuentra la
capilla del perdón, llamada antes de San Antonio y al comienzo del Amparo, fue
fundada por la Cofradía de Nuestra Señora del Amparo, de la que era Alcalde
Prioste Don Bernardino de Cárdenas y Velasco, Conde de Colmenar de Oreja,
cuando se contratan en 1647 las últimas obras. Su planta en el interior es de
cruz griega y en el exterior adopta forma poligonal, con cúpula octogonal al
igual que la linterna que remata en un pequeño chapitel con gran bola. Las
trazas se atribuyen al arquitecto agustino Fray Lorenzo de San Nicolás, autor
también de las del convento de la encarnación o de las monjas, estando
considerada esta capilla como un precedente de la iglesia de San Plácido de
Madrid, obra también suya. El autor fue Francisco de Verbelis y la pintura de
Juan Solís. En la capilla existía un retablo desaparecido en 1936 atribuido a
Churrigera. La entrada que forma arco esta cerrada por unas rejas de hierro
hábilmente trabajadas por Antonio de la Vega. La
imagen que hoy se ubica en la capilla es la del Cristo del Perdón (1965) obra
del escultor D. Tomás Parés, tallada en madera de Suecia sin policromar. Y en la
cripta, hoy desconocida, existen abundantes enterramientos.
ALTARES COLATERALES
S
Tras
la contienda nacional no quedó en pie ninguno de los retablos originales siendo
sustituidos por otros nuevos y dejando la distribución de la siguiente manera:
-
Lado del Evangelio: San José, San Antonio y La Inmaculada
- Lado de la Epístola: La Soledad (patrona de la ciudad), El Carmen, Santa
Teresa y Jesús Nazareno.
EL CARMEN En la hornacina del centro se encuentra la talla de Nuestra Señora del Carmen. Debajo en una urna cerrada con puerta de cristal, otra imagen del Carmen tallada en madera y sobredorada de pequeña dimensión. Entre las cuatro columnas de madera sobredorada hay dos cuadros que representan a Santa Teresa de Jesús y Santa María Magdalena de Pacis. Otros dos más pequeños representan a San Juan de la Cruz. Coronando el retablo podemos encontrar un lienzo con la efigie del Santísimo Cristo de Burgos.
Además de las recientes obras de rehabilitación del edificio, también ha sido muy
importante la restauración de las pinturas murales de las bóvedas del
presbiterio y la cabecera, que estaban cubiertas por distintas capas de pintura
decorativa. Estas obras murales se concibieron como un complemento decorativo al
retablo mayor original que era ligeramente más alto y estrecho que el actual.
Estos murales, aunque se encontraban en un avanzado estado de degradación y han
sufrido una importante pérdida de material en algunas zonas, parece que
representan el Teatramorfos envuelto en un cortejo de ángeles con las
características propias del
Barroco.