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Hijos ilustres


Aunque son muchos los personajes que aquí podría enumerar, me referiré solamente a los tres que considero mas relevantes por su trayectoria o vinculación con el pueblo de Colmenar de Oreja, aunque también enumero algunos que considero interesantes


Los mas Notables

Don Pedro de León 

Nacido en Colmenar de Oreja, siguió la carrera eclesiástica. En Italia trabó amistad con el duque de Saboya, cuya estirpe poseía desde el año 1534    la ciudad de Fossano, en el Piamonte, al ser erigida sede episcopal en 1592, fue nombrado obispo el padre Camilo Dananeo, que la rigió hasta su muerte, ocurrida en el año 1600. Al quedar vacante la silla episcopal resultó nombrado obispo de Fossano don Pedro de León. Se trasladó a España. El 23 de enero de 1608, hallándose gravemente enfermo, otorgó un poder a favor del capellán de S.M. don Diego de Guzmán, que conocía todas sus voluntades, entre las que primaba la de que toda su hacienda se empleara en "renta cierta y segura", para con ella edificar y labrar una capilla en la iglesia parroquial de su villa natal. A ella, una vez acabada, deberían ser trasladados su  "cuerpo y huesos" desde el Monasterio franciscano de San Bernardo, de Colmenar de Oreja, donde disponía que fuere depositado su cuerpo una vez fallecido. La capilla debía tener un "clérigo de buena misa, de buena vida y costumbres" quien "diría, o haría decir una misa rezada cada día, en perpetuidad" en la capilla, por el alma del obispo, la de sus padres, hermanos y personas con las que don Pedro tenia obligación. Con la renta sobrante, fundaba una "obra pía" para que los "estudiantes, hijos y descendientes" de los deudos y parientes que tenía el obispo en las villas de Colmenar de Oreja, Chichón, Esquivias y otros lugares de la comarca, "pudieran estudiar en una universidad

Don Ulpiano Checa 

El 3 de abril de 1860 nació en esta villa de Colmenar de Oreja en la casa número cinco de la calle de las Damas, a la que años más tarde se le daría su nombre Don Upianio Fernández-Checa y Sáiz, conocido en el mundo del arte como ULPIANO CHECA y murió en Dax (Francia) el 5 de enero de 1.916, siendo trasladados sus restos mortales a Colmenar de Oreja al cumplirse el primer centenario de su nacimiento.

 Sus padres, Felipe y Eustaquia, tenían cantera propia y alguna que otra hacienda, lo que les permitió vestir y dar de comer decentemente a el y a sus tres hermanos, (Victoria, Purificación y Santiago), aprendió las primeras letras bajo la dirección del digno maestro de esta localidad, don Carlos Pulido y Casero, quien le reprendía en muchas ocasiones, porque en vez de las prácticas de escritura se entretenía en dibujar a lápiz cualquier objeto que le llamara su atención. Sus bolsillos eran un arsenal de lápices, difuminos y demás utensilios de dibujo. En las horas de recreo, y cuando los demás niños se entretenían es sus juegos infantiles, Checa, en lugar apartado, se dedicaba, con toda la expansión de su firme voluntad, a hacer copias de los principales edificios de la villa y paisajes de los alrededores. A los once años de edad pasó a servir una de las plazas de acólito en esta parroquia y, después de las ocupaciones que su cargo le exigía, copiaba al carbón los retablos e imágenes que diseñara Jorge Manuel, el hijo del Greco, y que habían sido pintados por el gran pintor de Colmenar de Oreja Francisco López, discípulo de Bartolomé Carducho, que llegó a ser pintor del Rey en el año 1603. Y en la pared de detrás del altar, había unos murales, también magníficos que, o bien eran obra de López, o bien lo eran de Isidoro Arredondo, el otro gran pintor de Colmenar, discípulo de Francisco Rici y también pintor del Rey a partir de 1685. (De estos murales no quedaba ningún vestigio hasta que en las obras de restauración llevadas a cabo en el año 2006, los albañiles que picaban la pared para sanear las humedades, las descubrieron, en un perfecto estado)

En 1873 un industrial de Madrid llega a Colmenar y conoce a Ulpiano y con el permiso de sus padres, traslada a este a Madrid, ingresando lo en la Escuela de Artes y Oficios. Después de la mano de don José Ballester García,  ingresó en la Academia de San Fernando, donde logró su primer premio, del Ministerio de Fomento en la Sección de Historia, por un gran trabajo en perspectiva. Terminados sus estudios, logró una plaza de pensionado para estudiar en Roma, donde termino de perfeccionar, su depurada y excepcionales maneras de pintar. Desde allí envió a la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en el año 1887 su famoso lienzo “La invasión de los bárbaros” , que obtuvo primera medalla de oro y le consagró de un golpe como genial pintor.

Entre 1884 y 1888 vivió en Roma, donde recreó escenas de la vida durante el Imperio, con sus circos, carreras de cuadrigas y batallas. De su estancia en Italia destaca La naumaquia donde plasmó la Roma Imperial detrás de un violento combate naval. Tras su paso por el país trasalpino, Checa se trasladó a París, donde expuso con regularidad en el prestigioso Salón de París. Allí conoció a Matilde Chaye Courtez, una argentina nacida en Córdoba, que se convertiría en su esposa y madre de sus cuatro hijos.  A finales del siglo XIX, Checa inició sus visitas a Argentina, país que marcaría gran parte de su trayectoria y producción. En 1891 el Gobierno español lo nombra Caballero de la Orden de Carlos III y en 1894 Francia le otorga el título de Caballero de la Legión de Honor. En 1906 visitó por última vez la capital andina, donde posaron para el pintor las personalidades más influyentes del país. Checa pintó muchas de sus grandes obras en Argentina, entre ellas un retrato ecuestre del ex presidente Bartolomé Mitre (1821-1906) y el óleo Carrera de carros romanos, expuesto en la Casa Rosada de Buenos Aires.

Ni el atrayente Paris de la "bella época" ni la embriaguez de los triunfos alteraron en nada su acentuado amor por España y su pueblo natal, al que acudía a menudo para estar con la familia, amigos y paisanos para gozar a sus anchas de la luz ,  del aire que le vio nacer y de sus costumbres  y cuchipandas , y al propio  tiempo ir dejando el rastro  de su arte en los dos enormes murales a ambos lados del presbiterio de la iglesia parroquial  “La Anunciación” , “La presentación” y otro más a la derecha del desaparecido coro “San Cristóbal”, pintados durante sus estancias en Colmenar los años 1897 y 1901; entrañable cariño que, cuando en 1916 se le escapaba  la vida, culminó en su postrer mandato de que sus restos mortales vinieran a descansar a su pueblo, decisión que respetaría al cabo del tiempo, su esposa doña Matilde.

La predicción pictórica de Ulpiano Checa es muy diversa, puesto que pintó en los géneros más variados: paisajes, retratos, interiores, cuadros de historia y de género, ilustraciones, gravados, mereciendo su obra algunos juicios de crítica general como estos: "Pocos émulos ha tenido en el arte de expresar los movimientos del caballo, objeto de su observación acertada". "Pintor y colorista su arte era, a un tiempo clásico e impresionista, dentro de una nota muy personal". "Fue pintor del movimiento en su fugacidad, del aire libre, del sol, de la luz y de la vida". "La marcha es ágil, jugosa y espontánea". "Unas veces es en la naturaleza, incansablemente observada, y con la que está en incesante comunión, donde él encuentra la verdad de sus motivos, interpretándola con sentida poesía, y otras veces, deja rienda suelta y crea obras maestras.

Contemporáneo de Sorolla , Fortuny y Moreno Carbonero, la pintura de Ulpiano Checa aportó una visión tan expresiva de la Roma de los césares que estas imágenes sirvieron como modelo 50 años después para muchas de las grandes superproducciones de Hollywood. Las escenografías, vestuarios y personajes de películas como ‘Ben-Hur’, ‘Quo Vadis’, ‘Espartaco’ y la más reciente ‘Gladiador’, están inspirados en los óleos, acuarelas y dibujos de Checa hasta en sus más mínimos detalles.

El tratado "Spanish Master Drawing (1500-1900)", publicado recientemente por el Museum Boijmans Van Neuningen, de Rotterdam, lo coloca, Junto a Goya y Picasso, entre los cinco grandes maestros del dibujo español en ese período de 500 años.

El mercado de Ávila, es la última e inconclusa obra del pintor colmenarete.

Don Isidoro Arredondo

Isidoro Bernardo Arredondo nació en Colmenar de Oreja el 11 de noviembre de 1655, siendo bautizado en la citada iglesia parroquial el 22 del mismo mes y año. Fueron sus padres don Cristóbal Arredondo y doña Águeda Lanieta, seguramente acomodados hacendados locales, quienes a la vista de las buenas disposiciones de su hijo para el dibujo, decidieron mandarlo a Madrid para que se perfeccionase en aquel arte.

El primer maestro de Arredondo en Madrid fue José García Hidalgo, pintor curioso que quienes le conocían le calificaban de “hombre raro y extravagante humor”. En el taller de García Hidalgo permaneció Arredondo tan sólo algunos meses, pasando a continuación al de uno de los artistas más destacados del panorama pictórico madrileño del momento : Francisco Ricci. Las relaciones de Ricci con su joven discípulo fueron cordialísimas desde el primer momento,  permitiéndole el maestro que Arredondo colaborase con él en algunas obras, y casándole con su ahijada, María de Beguillas, joven virtuosa que vivía en su casa desde niña, y a la que el gran artista consideraba como su propia hija.

Gracias a la ayuda de Ricci, entonces pintor de Cámara de Carlos II, el joven Arredondo pudo conocer las grandes obras maestras de la pintura europea que se guardaban en las colecciones reales, lo que le permitió completar su formación artística.

El afecto y cariño que Ricci profesó al joven y todavía desconocido artista fue tal que gracias a su mediación, Carlos II nombró a Arredondo pintor del Rey. Esta inesperada decisión real sorprendió a todos los demás pintores cortesanos. El nombramiento de Arredondo como pintor de Carlos II tuvo lugar el 16 de febrero de 1685.

La situación de Arredondo en palacio se consolidó tras la muerte de Ricci, acaecida el 3 de agosto de 1685, puesto que el 12 de aquel mismo mes el artista de Colmenar de Oreja recibía de la Real Hacienda la cantidad de 72.000 maravedis por los gajes que llevaba el cargo de pintor del Rey.

Tras el fallecimiento de Ricci, Arredondo recibió en herencia de su maestro “todos los papeles de dibujo, libros tocantes a la pintura y escultura y arquitectura, y asimismo los colores, compases y trazas pertenecientes a la pintura”. Este magnífico legado significó una gran ayuda en la carrera de Arredondo.

El día 4 de julio de 1688, Arredondo solicitó la plaza de ayuda de la Furriera, presentando como méritos sus servicios a Carlos II como pintor de Cámara. Sin embargo, y a pesar de su directa relación con el último Austria, Arredondo no consiguió la anhelada plaza. A pesar de ello, Arredondo continuó trabajando en Palacio y en 1690 realizó diversas

obras para el Buen Retiro, que se decoraba a toda prisa para recibir a Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos II.

El 1 de mayo de 1695, Isidoro Arredondo remitió un memorial a Carlos II solicitando de nuevo la plaza de ayuda de la Furriera. En él expresaba que “era pintor de Vuestra Majestad, el mas antiguo y que puestos a sus reales pies dice que en 16 años de servicios en que se ha empleado en todas las hobras que en este tiempo se an ofrecido en las Reales Casas, como tambien en aderezos y dibujos de Comedias, en ningun tiempo se le ha hecho merced ni remunerazión alguna, si la de haver sido nombrado para ello que es su mayor merito para balerse en la ocasión presente o Suplicando a Vuestra Magestad le honre con la plaza de la furriera para lo cual pide y suplica a Vuestra Magestad se despache este por su Real Decreto a consulta del condestable de que el suplicante reciviera merced de Vuestra Magestad.”

El memorial de Arredondo fue enviado por Carlos II al condestable de Castilla para que informase sobre la petición del pintor, pero ello quedó sin respuesta. El 11 de julio de 1698, Arredondo solicitaba a la Real Hacienda la cantidad de 23.194 reales de vellón que se le adeudaban desde 1696, alegando que se hallaba “con la obligazion de muxer y quatro hijos y con grande estrechez de medios”.

El día 1 de noviembre de 1698 muere Carlos II y Arredondo, Ruiz de la Iglesia y Luca Giordiano son llamados para tasar las pertenencias del monarca difunto. El 9 de febrero de 1702, Isidoro Arredondo otorgaba en Madrid su testamento y última voluntad . En el citado documento se declara natural de Colmenar de Oreja, y pide ser enterrado con el hábito de San Francisco en la iglesia parroquial de San Nicolás, “donde soi parrochiano o en la donde lo fuere al tiempo de mi fallecimiento”. Establece que el día de su entierro se dijese por su alma una misa de cuerpo presente y cincuenta más rezadas en los días sucesivos.

Como herederos de todos sus bienes nombraba a los cuatro hijos habidos en su matrimonio con María de Beguillas : Félix, Maria, Mariana y Teresa. Isidoro Arredondo murió en Madrid en los primeros días del mes de marzo de 1702, “mientras le sangraban”, según recuerda su amigo y biógrafo Palomino. Tras la muerte de Arredondo se procedió a inventariar y tasar todos sus bienes y pertenencias, pero no hemos podido hallar el documento original, sino tan solo una especie de borrador, que no obstante su desorden y falta de algunas partidas , es una importante fuente de información sobre el artista de Colmenar de Oreja.

La colección del artista se componía, entre otras, de obras originales de Rubens, Velázquez, Tiziano, Herrera y Ricci, así como copias de Luca Giordano, Juan de Juanes, Rubens y Van Dyck.

La obra pictórica de Arredondo, o por lo menos, la conservada, es escasa, aunque por la documentación que poseemos sobre el artista podemos intuir que aquella fue abundante. Como otros muchos pintores de la época, Arredondo realizó tanto composiciones al fresco como cuadros de caballete. Entre las primeras hay que citar las pinturas que ejecutó en la bóveda de la iglesia de Atocha. También eran de su mano el ciclo de frescos con la historia de Psiquis que, según Palomino, realizó en la galería del cierzo del Alcázar de Madrid.

Perdidos aquellos conjuntos murales, solo nos queda de Arredondo muy pocas muestras de su quehacer artístico. En 1693 están fechados los cuadros para los retablos laterales de la iglesia madrileña del convento de Nuestra Señora de Constantinopla. Ambas obras, hoy en el Museo del Prado, representan respectivamente a Santa Clara con la custodia y

a San Luis, Obispo. Del cuadro de Santa Clara se conserva en la Galería Nacional de Escocia en Edimburgo un dibujo preparatorio, realizado “ligeramente a lápiz negro y trabajando luego con pluma y aguada sepia ligera”. El San Luis Obispo, de composición ascendente y soberbia técnica en el tratamiento de las telas, es obra de mayor enjundia que puede codearse con otras dos obras maestras de la pintura madrileña de la época, el San Hermenegildo, de Herrera el Mozo, pintado en 1654, y el San Agustín, de Claudio Coello, fechado diez años más tarde. También en 1693 están fechados los dos lienzos que sobre la vida de San Eloy, patrón de los plateros, realizó Arredondo para la iglesia de San Salvador en Madrid. El San Eloy socorriendo a los pobres, es una obra de gran complejidad compositiva, con figuras nerviosas y fondo arquitectónico enormemente teatral.

Don Manuel Blanco Játiva

El CANARIO DE COLMENAR,  nombre artístico de D. MANUEL BLANCO JÁTIVA , Nació en Colmenar de Oreja  Madrid) el 11 de Septiembre de 1898. Desde muy pequeño ya destacó en la noble y difícil tarea del Cante su nombre le viene dado por su afición al cante cuando de niño las vecinas comentaban, frases como; "este canario no calla" y también "pareces un canario chiquillo", su trayectoria artística se desarrolló a partir de los veinte años y se destacó por su voz y facultades

Por proceder de una familia muy humilde, se dedico a las tareas del campo desde su infancia, pero cantando y deleitando a todo el que por fortuna coincidía con él, en las fincas donde trabajaba.  Quiso la fortuna que un día pasase por donde Manolo trabajaba y cantaba, (pues fueron hechos que siempre estaban unidos en su vida), un entendido del cante, que tenia relación con Don Manolito, un personaje que se dedicaba a buscar talentos en la rama del cante, contratándole para actuar en Madrid después de escuchar tan inigualable voz. Después de unos años en los que formó cartel con las primeras voces de la época, regresó a su pueblo natal, donde terminó sus días alegrando a todos los que con él coincidían, pues El Canario, no nació para cantar cobrando, si no para vivir cantando. Alegraba a todos su trino, en las tabernas de la plaza Mayor donde solía cantar siempre con todos sus amigos.

En todo el pueblo es más conocido por este dicho que quedo para la historia, 


El Canario de Colmenar
le dijo al Niño de Marchena
si cantas mejor que yo
la copa de oro te llevas
si no, me la llevo yo.

 

Falleció el 20 de octubre de 1952 y sus restos reposan en el cementerio de Colmenar de oreja.

Entre sus actuaciones más sobresalientes en Madrid, cabe destacar la que tubo en 1.924, en el Turo Park, con Luis Yance a la guitarra, en 1.925, en el Teatro Novedades, con Habichuela, y en el Teatro Pavón, con Ramón Montoya, 1.926, en el Teatro Fuencarral, y en el Monumental Cinema; 1.927, en el mismo escenario tomando parte del concurso convocado por este local.

EL CANARIO DE COLMENAR, recorrió parte de la geografía española, viajo a Hispanoamérica junto a Paco El Americano, en 1.928, actuó durante unos meses en el Café cantante El Tronio, de Sevilla, anunciado en los programas de mano como "el papa del cante jondo"


Otros

 

Fray  Juan Fernández de Rojas: Nacido en Colmenar de Oreja, hacia 1750, murió el 8 de Abril de 1819. Profesó en los agustinos de San Felipe el Real, de Madrid. Teólogo, doctor en Historia y poeta como su maestro Fray Diego Tadeo González, publicó canciones, églogas, epístolas y composiciones bajo el seudónimo de Lisena

Don José Maria Moralejo: nació en Colmenar de Oreja, el 2 de octubre de 1774, Doctor en Teología y fue cura propio de la iglesia de San Juan, en Brihuega, desempeño varias cátedras de esta disciplina en la Universidad de Madrid. Publicó varios folletos con el título de El Pobrecito Trabajador, en refutación del Filósofo rancio y en Barcelona un Silabario, una Ortología y una Gramática Castellana, un tratado de Ideología y otro de Lógica.  Destacó su españolismo en la guerra de la Independencia y fue desterrado por atacar el fanatismo religioso.

Secretario y presidente, después, de la Sociedad Patriótica Landaburiana desde el 30 de diciembre de 1822, durante el Trienio Liberal., acompaño a Riego  en su entrada triunfal en Madrid. Durante el largo exilio que padeció, observo que en el instituto de Sordomudos de la ciudad de Gante (Bélgica), no formaba de sus enseñanzas método alguno que les hiciera hablar y comprender por señas, y orientó un aprendizaje en tal sentido.

 Don Juan Gil Gil: músico, nació el 25 de junio de 1812 y falleció en Madrid en 1886 .  Hijo de honrados labradores, como demostrara aptitudes para la música, tras el aprendizaje de las primeras letras, le indicaron en los estudios de solfeo bajo la dirección del organista fray Vicente Calleja, del convento de los Franciscanos de esta villa.  Ya en Madrid, obtuvo, en 1836, una plaza de profesor de música en el Conservatorio de Música y Declamación como profesor numerario. 

Dejo escrito un método de solfeo reputado entre los mejores de la especialidad, así como diversas obras musicales.
 
Don José Mª Fernández de la Hoz:  Nacio en Colmenar de Oreja a comienzos del siglo XIX. Llegó a ser Ministro en 1858 de Gracia y Justicia y de la 
Comisión de Códigos desde su creación, brilló en el foro como uno de los mejores oradores de la época. Licenciado en Derecho por la Universidad de 
Madrid, fue también fiscal de la Audiencia territorial de Madrid y del Tribunal Supremo de Guerra y Marina. Alcanzó el nombramiento de Ministro en 1858. 
Fue nombrado senador vitalicio y decano del Parlamento Español. 
Perteneció a la comisión general de codificación y formó parte de la comisión encargada de reformar la legislación penal de Cuba y Puerto Rico. 
Fue elegido presidente de la Real Academia de Jurisprudencia, entre los que figuraba el Código de Procesamientos Criminales, según la legislación 
vigente en El Faro Nacional, Boletín de jurisprudencia, etc.
Apoyó a Cánovas en los primeros tiempos de la Restauración, aunque poco a poco se fue separando hasta llegar a ser, desde 1881, un incondicional 
partidario de Sagasti. Tampoco existe nada en Colmenar de Oreja que le recuerde.
 

Don. Tomás Juan y Seva Casero:  Nació en Colmenar de Oreja, el 26 de octubre de 1826.Tras haber cursado en la Universidad de Madrid la carrera de Abogado, obteniendo en todos los cursos de la misma y grado de Licenciado las notas de sobresaliente, ingresó en el servicio de la Administración pública.

En la carrera judicial se distinguió por su actividad, celo e inteligencia, en tales términos que, después de haber recorrido toda la escala de Juzgados de 
primera instancia y promotirias fiscales, pasó a la Magistratura en 1853, en la que prestó brillantes servicios con ocasión de los acontecimientos de la 
sierra de Igusquinza, cerca de Estella, donde fue capturado el tristemente célebre Jergón, merced de las acertadas medidas tomadas bajo su dirección 
como presidente de la Audiencia de Pamplona, por cuyos servicios fue propuesto para comendador de la Real y distinguida Orden de Isabel 
la Católica, por el General en jefe del Ejército del Norte.
 
En 1885 se le concedió el título de caballero de la Real Orden de Carlos III. Fue también Asesor del Gobierno Militar de Ciudad Real, y del Real 
Patrimonio de Aranjuez, y figura como individuo de las Sociedades Económicas de Amigos del País, de Madrid, Sevilla, Granada, Córdoba, Valencia, 
Zaragoza y Santiago.  
Perdida casi su vista a causa de tantos y tan incesantes trabajos, le fué preciso jubilarse a los cincuenta y cuatro años de edad, con más de treinta y 
seis de servicios.
 
Don Miguel Alcolado:  Ingeniero de Caminos, canales y Puertos, obtuvo el nombramiento de profesor de la Escuela, que para enseñanza de los mismos 
se estableció en Madrid, por su notable saber.  Tan modesto en sus hábitos y costumbres como eminente en su carrera, abandonó ésta para dedicarse a 
la vida monástica. Falleció en 1889.
 

 Don Luis Hurtado García: Nació en Colmenar de Oreja, el 25 de agosto de 1878 y murió en Granada el 2 de octubre de 1947. Ingreso en la Compañía de Jesús a muy temprana edad. Adscrito al Observatorio de la Cartuja     Granadina desde 1902, publico El Clima de España e inventó diversos aparatos relacionados con la meteorología y cuadros indicadores, que fueron premiados en distintas exposiciones, ocupándose de ellos la prensa nacional y extranjera. 

Don  Francisco de la Cuesta :  Nació en Colmenar de Oreja en el año 1661, realizó sus primeros estudios de Teología en el convento de San Bernardino de Sena de Colmenar. Posteriormente ingresó en La Orden Jerónima alcanzando el grado de Doctor en Teología y siendo nombrado predicador de Su Majestad el Rey. Pasado algunos años fue elevado al puesto de Prior del Monasterio del Escorial, que en aquellos tiempos era un cargo de especial relevancia. En 1706 fue propuesto por el Rey Felipe V al Papa, como Arzobispo de Manila.