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Guerra Civil Española (1936-1939)
1936 Julio .
Madrid.- Varias monjas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús (una de 83 años) fueron sacadas de su casa en la C/Alcalá, 168 y llevadas a empujones a Canillejas y asesinadas.

 
 

hace no mucho fue una villa rica en viñedos a medio camino entre la capital y el valle del Henares, y donde nunca se bailó un chotis porque lo que la gente sentía eran las jotas y las dulzainas.
Los caminos que llevaban a Trillo
No todos los caminos, como a Roma, llevaban a Trillo. Desde Madrid había dos especialmente aconsejados. El primero de ellos, el que se usó desde un comienzo de la explotación de los baños, era incómodo y a trechos insufrible. Saliendo desde Madrid, atravesaba el río Jarama por el puente de Viveros, construido por Carlos III y hoy todavía en uso. Seguía por Los Hueros subiendo a Anchuelo y Santorcaz, El Pozo de Guadalajara, y bajando al valle del Tajuña por Aranzueque, Armuña, y luego subiendo por el San Andrés atravesando Romanones, lrueste y los Yélamos, para finalmente adentrarse en la Alcarria por Picazo, Henche y llegar a Solanillos del Extremo, desde donde por camino ancho se bajaba a Trillo.
Era tan incómodo, especialmente en su trayecto final, que años después, y a instancias del alcalde de Brihuega, Gabriel Llanguas, se institucionalizó el trayecto que pasaba en su principal recorrido por el Camino Real de Aragón. Así lo describen las guías de la época: saliendo de Madrid por la recién construida puerta de Alcalá, se cruzaba a poco el arroyo Abroñigal por un puente, dejando a un lado la magnífica quinta del marqués de Villafranca. Después se pasaba por la Venta del Espíritu Santo y desde allí se llegaba enseguida a Canillejas. El río Jarama se cruzaba por el consabido puente de Viveros, y luego se seguía el trayecto que hoy lleva la Autovía de Aragón: Torrejón de Ardoz, cruzando el puente sobre el río Torote, Alcalá de Henares, Guadalajara, Taracena, Valdenoches y Torija, donde se desviaban los viajeros hacia Brihuega. Allí comían generalmente chocolate y se les agasajaba de manera especial. El alcalde y fuerzas vivas de Brihuega sabían ya lo que era el apoyo al turismo, aunque sólo fuera de paso. Desde el Tajuña se seguía por Malacuera y Solanillos del Extremo, y de allí, bajando el barranco de los Azares, se encontraba el camino con el río Cifuentes, y siguiéndole se arribaba fácilmente a Trillo.






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