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Jesús Mauleón: gracias, maestro
Con
un extensísimo estudio de Tomás Yerro (más de 120 páginas, un libro dentro de
otro libro), tan atinado como riguroso, lo que nada sorprende conociendo el
buen hacer de Tomás Yerro en toda empresa literaria, ha visto la luz “Obra
poética (1954-2005)” de Jesús Mauleón (Pamplona: Gobierno de Navarra,
2005). Si en este libro queda recogida su poesía hasta
la fecha, no digo toda
porque nuevos poemas se le añadirán con el tiempo,
seguro, la obra en prosa de Mauleón no es de menor significación. Aquí sus
novelas: “El tío de Jaimerena” (1980), “Osasuna se traduce la salud”
(1985), “El senador Villanueva” (2000);aquí sus libros espirituales:
“Palabras al amanecer” (1994), “Cien oraciones para respirar” (1994), “Cien
oraciones de la familia” (1995), “Feliz cumpleaños, La
fiesta de la vida” (2001), “El día de la madre, Amor
de todos los días” (2003);aquí también su libro infantil “Kiu y Liu y otros
cuentos para niños” (1984).
Sacerdote,
licenciado en Filosofía y Letras y profesor de literatura española y
universal durante más de década y media, el nombre de Jesús Mauleón
(Arróniz, Navarra, 1936) está ligado al de la cultura navarra de la segunda
mitad del siglo XX: cofundador y director de la revista poética “Río Arga”,
vicepresidente del Ateneo Navarro / Nafar Ateneoa, colaborador de prensa y radio. Pero sobre todo está ligado
al de la memoria personal de muchos que tenemos el gusto y el acierto de
tratarle. Lo dice alguien que le debe a Jesús Mauléon el haber sido el
primer lector crítico de sus poemas. Porque Jesús
Mauleón es más que un poeta: es un maestro de poetas y es un maestro de
comportamientos personales. De lo primero, aquí les dejo sus versos; de lo segundo
doy fe yo.
Alfonso Pascal Ros
Barañáin, 20 de marzo de 2006
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Mambrú se fue a la guerra
Cuando iba a escribir garra, puse
guerra,
y en vez de la botella la batalla.
Ya sentado a la mesa,
al ir a pedir pan, me salió ¡pun!
¡Qué absurda confusión haber nacido
una noche de invierno a flor de
tiros!
(Fue aquella guerra atroz que Dios
confunda
y la historia emborrache y
estrangule).
No sé qué iba a escribir y puse
Oriente
Medio.
Y donde sale el sol
salió un disco viscoso de petróleo
que se tragó como un borrón la
página.
La pez y no la paz,
el hambre por el hombre,
y en vez de un mundo grato, un
grito,
un error y un horror,
un vasto manantial de sangre y llama
y el estruendo que clama en el
desierto.
Mas, vista y comprobada la demencia,
¿a qué gastar saliva
o tanta tinta tonta en proclamarla?
¿A qué llorar la calma en que se
acuestan
dolor y dólar juntos?
Mambrú se fue a la garra y no a la
guerra,
montado en una perra.
Se fue a la gorra
y le dio a la botella en la batalla.
Mambrú se puso loco, y a este paso,
con un poco de suerte y mucha
muerte,
está ya a punto de volverse loca
la perra de Mambrú, y, lo que es más
grave,
sus propios hijos locos
y otros hijos de perra.
(1991
De Río Arga abajo y otros poemas)
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